Él te concederá las peticiones de tu corazón

Algunos citando el Salmo 37:4 afirman que cuando nos deleitamos en el Señor, cuando Dios es nuestro deleite, Él nos concede los deseos y las peticiones de nuestro corazón, no puedo afirmar que esta interpretación sea errónea, pero me gustaría aportar un enfoque distinto a este versículo.

El problema que he visto con la interpretación que he citado es que muchas dicen: “Bueno Señor quiero casarme con un hombre millonario, guapo y atractivo, pero lo principal es que sea un buen cristiano”, y otros dicen: “Señor, quiero un trabajo donde no se trabaje mucho, se pague bien y tenga muchas vacaciones”, en fin, yo sé que nuestras listas de peticiones son interminables, pero ¿podemos afirmar que si nos deleitamos en el Señor, Él me dará una novia guapa? ¿podemos esperar un Mercedes si nos deleitamos en el Señor? ¿Es esto lo que nos quiere decir nuestro hermano David cuando escribió este Salmo?

Cuando ponemos nuestra fe y confianza en el Señor Jesús y nacemos de nuevo, recibimos un nuevo corazón, una nueva identidad, una nueva vida y en la medida que vamos conociendo a nuestro Dios, en la medida que Su Espíritu obra en nuestro corazón, Dios comienza a quitar nuestros deseos carnales y Él nos concede nuevos deseos poniendo en nuestro corazón nuevas peticiones. Por tanto, cuando nos deleitamos en el Señor, Dios pone los deseos que a Él le agradan, las peticiones que Él quiere que hagamos, si nos deleitamos en el Señor, Él nos mostrará lo que debemos anhelar y lo que debemos pedir.

“Y esta es la confianza que tenemos delante de Él, que si pedimos cualquier cosa (deseos y peticiones) CONFORME A SU VOLUNTAD, Él nos oye.”
I Juan 5:14

Sabemos que nuestro deleite está en el Señor, cuando comenzamos a desear lo que Él anhela y a pedir lo que Él quiere concedernos.