Las mismas palabras . . . pero

No sé si te ha pasado a ti, pero en muchas ocasiones, he conocido a personas que afirmaban creer lo mismo que yo, pero cuando comienzas a indagar un poco, descubres que lo que estas personas quieren decir cuando usan ciertas palabras, es totalmente distinto a lo que tú quieres decir cuando las usas. Alguien puede decir que cree en Dios, pero ¿cree en el Dios revelado en la Escritura?, otros pueden decir que creen en Jesús, pero ¿es el Jesús que nos muestra el Nuevo Testamento?, otros pueden decir que creen en el perdón, pero ¿es el perdón que encontramos en el Nuevo Pacto?

Creo que esto es algo que debemos tener en cuenta para que NADIE pueda usarnos, engañarnos, manipularnos, desviarnos, atarnos . . . si lo que oímos NO nos da vida, ni nos trae libertad, ni hace que amemos más a Dios y a nuestro prójimo, entonces, NO estamos oyendo la verdad porque la verdad siempre trae vida, trae luz, trae gozo, trae consuelo, trae sanidad, trae restauración, trae poder, trae esperanza, trae confianza, trae seguridad, trae certeza, trae libertad y siempre hará que amemos más a Dios y que amemos más a nuestro prójimo . . . es importante que entendamos que una persona puede usar ciertos términos con un significado y con una intención totalmente distinta a la que nos muestra la Escritura, por tanto, seamos como los de Berea que eran nobles y . . .

“Estudiaban las Escrituras todos los días porque querían saber si lo que Pablo y Silas decían era verdad.”
Hechos 17:11

No creas lo que yo digo porque lo digo yo o porque suena bonito, estudia las Escrituras y asegúrate que lo que estás oyendo es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”
II Timoteo 2:15