La otra cara de la Ley

Pablo hace afirmaciones de la Ley que nadie había hecho anteriormente, él nos dijo que:

  • la Ley se introdujo para que el pecado aumentara – Romanos 5:20
  • la Ley despierta pasiones pecaminosas – Romanos 7:5
  • el poder del pecado es la Ley – I Corintios 15:56
  • la Ley produce ira – Romanos 4:15

Por tanto, según la enseñanza de Pablo: ¿la Ley hace que el pecado disminuya? ¡NO! ¡La Ley hace que el pecado aumente! (Ro. 5:20) ¿por qué? Porque la Ley despierta pasiones pecaminosas (Ro. 7:5), entonces ¿la Ley debilita al pecado? ¡NO! La Ley da poder al pecado (I Co. 15:56) produciendo en nosotros lo que precisamente nos dice que evitemos, esta fue la experiencia de Pablo.

“. . . yo no hubiera llegado a conocer el pecado si no hubiera sido por medio de la Ley; porque yo no hubiera sabido lo que es la codicia, si la Ley no hubiera dicho: NO CODICIARAS. Pero el pecado, aprovechándose del mandamiento, produjo en mí toda clase de codicia”
Romanos 7:7 y 8

Según estos versículos: ¿De qué se aprovecha el pecado? Del mandamiento (Ro. 7:8 y 11) ¿Para qué? Para producir toda clase de codicia.

La Ley se suponía que iba a darnos vida, pero, en realidad, nos mató.

“Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte”
Romanos 7:10

¿Para qué era el mandamiento? Para vida, ¿y qué resultó ser en la vida de Pablo? Muerte.

Por todo esto, Pablo nos dice muy claramente que ya NO estamos bajo la Ley, nos dice que antes de venir la fe, estábamos confinados y encerrados bajo la Ley (Gl. 3:23), pero ahora, los creyentes somos libres de la Ley (Ro. 7:6), ya que hemos muerto a ella (Ro. 7:4).

“sabemos que cuanto dice la ley, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se calle y todo el mundo sea hecho responsable ante Dios”
Romanos 3:19

Lo que dice la Ley ¿a quién va dirigido? A los que están bajo la Ley, ¿Estamos los creyentes bajo la Ley? ¡NO! Por tanto, lo que dice la Ley NO va dirigido a nosotros y ¿qué produce la Ley a los que están bajo la Ley? Que todos se callen y entiendan que son culpables delante de Dios.

Pablo nos mostró la otra cara de la Ley, una cara que nos acusa, que nos condena y que nos deja sin esperanza, nos muestra una Ley que NO pudo salvar a nadie, no pudo justificar a nadie, no pudo santificar a nadie, no pudo perfeccionar a nadie . . . Pablo nos enseña que la Ley NO pudo hacer ciertas cosas (Ro. 8:3), por eso, la Ley es buena como un espejo donde nos miramos y vemos nuestra suciedad, pero la Ley es incapaz de traer limpieza, esta es la Ley que nos presenta Pablo, por eso, él nos dice que la Ley es buena con una condición: "SI uno la usa legítimamente" ( I Ti. 1:8). Si usamos la Ley para mostrar al hombre su pecado, entonces la Ley es buena, pero si usamos la Ley para perfeccionarnos o salvarnos o justificarnos o limpiarnos o santificarnos, entonces estamos usando la Ley de una forma incorrecta. Una vez que la Ley ha hecho su obra completa en nuestras vidas mostrándonos que somos pecadores, la Ley nos lleva a Jesucristo:

“De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús . . .”
Gálatas 3:24-26

¿Qué fue la Ley? Fue un ayo y ¿qué hizo el ayo? Llevarnos a Cristo y ahora que ha venido la fe ¿Estamos bajo ayo? ¡NO! ¿Por medio de qué somos hijos de Dios? Por medio de la fe, no de las obras.

Esta cara de la Ley es la que muchos no entienden y no quieren ver, pero Pablo fue muy claro:

“pues si por la Ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo . . . porque si se hubiera dado una ley capaz de impartir vida, entonces la justicia ciertamente hubiera dependido de la Ley.”
Gálatas 2:21 y 3:21b