La Grandeza del Nuevo Pacto

El Nuevo Pacto NO tiene nada que ver con el Antiguo Pacto, los fariseos decían que cuando viniese el Mesías taparía los agujeros que había en sus vestiduras santas, pero cuando viene el Mesías, que tanto esperaban, les dice (estoy parafraseando): “Yo no vengo a poner remiendos, yo vengo a daros algo nuevo, en primer lugar: VIDA” . . . ¡esto es tremendo! bajo el Antiguo Pacto NADIE tenía vida espiritual, por eso, Pablo nos dice que cuando estábamos muertos (tanto judíos como gentiles), Él nos dio vida, el mismo Jesús dice: “Yo he venido para que tengan vida” y por eso, el que NO tiene al Hijo, no tiene la vida, ¿los fariseos tenían Torá? Sí, ¿Tenían vida espiritual? No.

Adán y Eva murieron espiritualmente cuando pecaron, en ese mismo momento, perdieron la vida espiritual y posteriormente murieron también físicamente, ya que el versículo en hebreo dice: “muriendo morirás” . . . pero ahora, en el Nuevo Pacto hay vida y está disponible para todos, ahora en el Nuevo Pacto, el Espíritu de Dios puede habitar en toda carne, ahora tenemos perdón por la sangre del Cordero, nuestro pecado ha sido quitado, algo que bajo el Antiguo testamento NO sucedía, ya que el pecado solo era cubierto, ahora en el Nuevo Pacto, Dios dice: “TODOS me conocerán desde el más pequeño hasta el más grande”, esto es algo tremendo, poder tener una relación con Dios, poder oír su voz, poder conocerle. En el Antiguo Pacto NO todos podían conocer a Dios, de hecho, no hay ninguna promesa que diga: “si cumples este mandamiento, me conocerás”, las promesas del Nuevo Pacto son mejores, las promesas del Antiguo Pacto tienen que ver con la carne, con la tierra y eran condicionales: SI obedeces, tendrás mucha harina, tendrás mucho pan, tendrás muchas vacas, tendrás muchas ovejas, tendrás hijos, tendrás frutas, prestarás y no pedirás prestado, se abrirán las ventanas de los cielos y vendrá la lluvia para regar tus tierras, etc . . . Por eso, en Hebreos leemos que las promesas del Nuevo Pacto son mejores: Vida espiritual, perdón de pecados, la justicia de Dios, poder ser hijos de Dios, tener la presencia de Su Espíritu permanentemente en nuestras vidas, poder conocerle de una forma íntima y personal, poder oír Su voz, poder tener la unción del Santo . . . esta vida es la vida nueva que tenemos en el Mesías, la GRANDEZA DEL NUEVO PACTO.