Seréis como Dios: La Promesa del diablo

Desde que somos pequeños hemos estado comiendo del Árbol del Bien y del Mal, todos los que están en alguna religión participan constantemente de dicho árbol, pero ahora podemos participar de otro árbol, del Árbol de la Vida, el Árbol de la Vida es el Mesías. El diablo les dijo a Adán y Eva una mentira y ellos creyeron al diablo antes que a Su Dios: “si coméis NO moriréis sino que seréis como Dios conociendo el bien y el mal”. Desde ese momento, el hombre ha creído que si conoce el bien para hacerlo y el mal para evitarlo, podrá ser como Dios, este es el grito del diablo y su eco lo podemos oír en TODAS las religiones: “haz el bien, evita el mal, conoce lo que está bien y lo que está mal y así serás como Dios” . . . cuando Dios entregó la Ley trajo la respuesta a toda la humanidad y al propio diablo, Dios diría algo así: “Habéis creído que conociendo el bien y el mal seréis como yo, muy bien, ahora yo os voy a mostrar lo que está bien y lo que está mal, os entrego la Torá, conoced el bien y el mal, obedeced los mandamientos y las prohibiciones y seréis como yo” . . . la humanidad se ha dado cuenta que NO ha podido obedecer la Ley, por tanto, NADIE puede, ni podrá ser como Dios a través del Árbol del Conocimiento, Dios ha demostrado a toda la humanidad que lo que el diablo dijo a Adán y Eva era mentira y lo ha demostrado entregando la Torá. Dios AHORA quiere lo que SIEMPRE QUISO: que comamos del Árbol de la Vida, que confiemos en Él, que vivamos con Él, que le conozcamos, que disfrutemos de Su Presencia y de su compañía, que podamos recibir su amor. Nuestros padres se perdieron y murieron por creer una mentira del diablo, nosotros nos salvamos por creer en la verdad del Evangelio, el Señor busca y quiere tener una relación de amistad con cada uno de nosotros, por eso, ahora, gracias a Jesucristo, podemos volver a ese Jardín de las Delicias, caminar con nuestro Dios, santos y sin mancha delante de Su Presencia, habiendo sido purificados y limpiados por la sangre preciosa del Mesías.