Gracias al Nuevo Pacto . . .

. . . todos nuestros pecados (pasados, presentes y futuros) han sido perdonados, por tanto, ya NO hay lugar para más sacrificios.

. . . Dios ahora NO toma en cuenta nuestros pecados, no recuerda nuestros pecados, ni guarda rencor.

. . . hemos muerto a la Ley de Moisés, por tanto, somos libres de la Ley y de su ministerio de condenación y de muerte.

. . . recibimos un nuevo corazón en el cual Dios escribe su Ley (La Ley del Mesías).

. . . hemos sido redimidos, lavados, limpiados, justificados, santificados, perfeccionados, bendecidos.

. . . todos podemos tener una relación con Dios, todos podemos oír Su voz y todos podemos conocerle de una forma personal.

. . . todos podemos tener la presencia del Espíritu Santo de una forma permanente en nuestras vidas.

Este Nuevo Pacto NO depende de la obediencia de los hombres, depende del sacrificio de Jesús y de su sangre derramada por todos nosotros.

La vida bajo el Antiguo Pacto está basada en el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal – LA LEY -, la vida en el Nuevo Pacto está basada en el Árbol de la Vida – JESUCRISTO.