Los Dos Hijos - Lucas 15:11-32

¿Puede un hijo vivir con su padre, comer con su padre, trabajar con y para su padre SIN tener una relación con Él y sin conocerle realmente? ¿Está interesado Dios en nuestra obediencia? ¿Se fija Dios en nuestro pecado y lo tome en cuenta para castigarnos de alguna forma? ¿Qué es lo que quiere Dios de sus hijos?

Todas estas preguntas son contestadas en la Parábola del Hijo Pródigo, una parábola llena de amor, de misericordia y de gracia . . . el hijo menor le pide al Padre la parte de los bienes que le correspondía, ¡qué falta de respeto! ¿Qué hubieras hecho tú? Yo no le hubiera dado NADA a mi hijo, incluso me hubiese enfadado con mi hijo, pero ¿qué hace el Padre? ¡El Padre le da lo que le pide! ¿Sabía el Padre en qué iba a gastar su hijo todo el dinero? Claro que sí y a pesar de que sabía que iba a vivir perdidamente, se lo dio. El amor da libertad a las personas, el Padre respeta la decisión de su hijo. Este hijo usó a su Padre como un medio para satisfacer sus deseos carnales, pero en esta historia tenemos a otro hijo, mientras el hijo menor malgastaba su dinero alejado de su Padre, el hijo mayor estaba en casa obedeciendo las ordenes de su padre y trabajando para él, es interesante que cuando el hijo menor vuelve a casa del Padre, el hijo mayor se enfada y dice: “tantos años te sirvo, NO habiéndote desobedecido jamás” (Lc. 15:19). ¿Crees que al Padre le afectó el pecado de su hijo menor? ¿Crees que al Padre le importaba el servicio y la obediencia del mayor? Ninguno de los dos hijos conocía al Padre, ¡qué triste! viviendo bajo el mismo techo, comiendo la misma comida, trabajando en el mismo campo y NINGUNO CONOCÍA A SU PADRE.

Algunos se jactan de su obediencia: ¡Yo guardo el Shabat! ¡Yo estudio las Escrituras! ¡Yo he vencido al pecado! ¡Yo no guardo las Fiestas Paganas! ¡Yo leo la Biblia todos los días! ¡Yo oro una hora al día! ¡Yo me congrego todos los domingos! . . . SIN EMBARGO . . . ¿Conocemos al Padre? ¿Conocemos su corazón? ¿Sabemos realmente lo que ÉL quiere de cada uno de nosotros? A Dios no le afecta ni tu pecado (hijo menor), ni tu obediencia (hijo mayor) porque lo que ÉL quiere es que le conozcamos y que tengamos una relación de amistad con Él.

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”
Juan 17:3