¿Frío, caliente o tibio?

“Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!”
Apocalipsis 3:15

El Señor afirma que por las obras que hacían, se podía ver que no eran fríos, ni eran calientes, eran tibios, ahora bien, ¿qué quiere decir que eran tibios? Algo tibio quiere decir “templado”, es decir, algo que ni está frío, ni está caliente, cuando MEZCLAMOS un líquido que está caliente con otro frío, obtenemos un líquido tibio . . . por tanto, una persona tibia es una persona que mezcla el Antiguo Pacto y la Ley de Moisés escrita en piedras (algo frío) con el Nuevo Pacto y la Ley del Mesías escrita en nuestros corazones (algo caliente).

Tanto la Ley como el Evangelio son dos cosas buenas, tanto el Mandamiento como la Gracia son dos cosas buenas, por eso, el Señor dice: "¡Ojalá fueses frío (entregado a la Ley) o caliente (viviendo en la Gracia)!”. El problema es que estaban mezclando los dos Pactos y cuando mezclas los dos Pactos estamos produciendo algo tibio, algo que NO aporta ningún beneficio a nuestras vidas porque ni la Ley llevará a cabo su propósito de mostrarnos nuestra pecaminosidad, ni la gracia llevará a cabo su propósito de enseñarnos que ya no estamos bajo la jurisdicción de la Ley y que Dios nos ha dado todas las cosas que necesitamos gratuitamente.

Si una persona se entrega a la Ley con todo su corazón, descubrirá que necesita la gracia y el perdón de Dios, descubrirá que necesita un Salvador y la Ley le llevará al Mesías. Si una persona está en Cristo y entiende y vive en la Gracia, podrá experimentar y disfrutar de las bendiciones del Nuevo Pacto. “¡Ojalá fueses frío o caliente!

Encontramos en la carta a los Gálatas a un grupo de creyentes que estaban siendo tibios ¿por qué? porque estaban mezclando el Evangelio con la Ley, mezclaron lo frío (el Antiguo Pacto) con lo caliente (el Nuevo Pacto), se convirtieron en tibios y Pablo les tiene que decir:

“¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? . . . De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.”
Gálatas 3:3; 5:4

Recordemos las propias palabras de Yeshua:

“Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo.”
Lucas 5:26

¿Eres frío? Entonces la Ley, más tarde o más temprano, obrará en tu corazón y te llevará al Mesías, pero entrégate a la Ley con todo tu corazón.

¿Eres caliente? Sigue disfrutando de tu Dios, de su amor, de su perdón, de su gracia, de su presencia, de su paz, de su vida, de sus bendiciones . . .

¿Eres tibio? ¡Cuidado! Escucha lo que te dice el Señor:

“Yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.”
Apocalipsis 3:8