Muertos para la Ley, vivos para Dios

La enseñanza de nuestro hermano Pablo es muy clara, él afirmó de muchas maneras que la Ley de Moisés ya NO se aplica a los que hemos entrado en el Nuevo Pacto.

“¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive?”
Romanos 7:1

La Ley tiene dominio, potestad y/o autoridad de un hombre mientras vive, pero si este hombre muere, entonces la Ley ya NO se aplica en su vida, esto es lo que Pablo habla a los que conocen la Ley, sea cual sea, el principio que Pablo transmite es el mismo: ninguna Ley puede ejercer dominio sobre nosotros si estamos muertos. En el versículo 4 Pablo afirma:

“Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo . . .”
Romanos 7:4

El mensaje de Pablo es claro: Hemos muerto al pecado porque hemos muerto a la Ley, por tanto, el pecado no tiene dominio sobre nosotros, hemos sido crucificados con Cristo y ahora vivimos para Dios.

En el versículo 6, una vez más, Pablo nos dice que estamos libres de la Ley porque hemos muerto al pecado.

“ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos . . .”
Romanos 7:6

El razonamiento de Pablo es el siguiente: si NO hay Ley, entonces NO hay pecado.

“Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.”
Romanos 4:15

Por tanto, morir a la Ley es morir al pecado, ya que la Ley es lo que da poder al pecado:

“el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.”
I Corintios 15:56

Cuando Pablo habla de la Ley (en los versículos mencionados) se refiere a la Ley de Moisés, por eso, dice:

“¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.”
Romanos 7:7

Pablo tiene que explicar que aunque hemos muerto a la Ley, aunque estamos libres de la ley, aunque ya NO estamos bajo la Ley, todo esto NO significa que la Ley es pecado, Pablo tiene que aclarar sus enseñanzas porque si no lo hace, algunos podrían mal interpretarle: La Ley NO es pecado, pero es la Ley la que me enseña lo que es el pecado y me muestra que soy pecador. Una vez más, Pablo afirma en el siguiente versículo:

“Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto.”
Romanos 7:8

Sin la Ley el pecado está muerto, por eso, cuando Pablo afirma que estamos libres de la Ley, está diciendo que ya el pecado NO se puede enseñorear sobre nosotros.

“pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí. Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte . . .”
Romanos 7:9 y 10

El pecado revivió cuando vino el mandamiento, y Pablo añade que el mandamiento que era para vida, a él le resultó para muerte. ¿Por qué? Porque el alma que pecare esa morirá y cuanta más Ley conoces, más te das cuenta de lo lejos que estás de alcanzar la santidad y la perfección, por eso, cuando la Ley viene, la Ley viene con condenación y tapa nuestras bocas declarándonos pecadores:

“Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.”
Romanos 3:19 y 20

Y podríamos seguir con más ejemplos, por tanto, ¿la Ley salva? NO ¿La Ley justifica? NO ¿La Ley santifica? NO ¿La Ley perfecciona? NO ¿La Ley puede dar vida? NO . . .

“si se hubiera dado una ley capaz de impartir vida, entonces la justicia ciertamente hubiera dependido de la ley.”
Gálatas 3:21