Nuestra Verdadera Necesidad

Cuando Dios se hizo hombre y vino a esta tierra, Su Pueblo, Israel, creía que había logrado guardar la Ley, gracias al celo de los Fariseos, se habían establecido ciertos "mandamientos y prohibiciones" (en hebreo “guezerót”) para poder, de esta forma, evitar el pecado, por eso, Jesús les confronta con la verdad/realidad y les muestra que SÍ son pecadores, que NO guardan la Ley y que necesitan la gracia y la misericordia de Dios, los fariseos NO podían aceptar las palabras de su Mesías porque ellos esperaban un Mesías que derrotaría a sus enemigos, que liberaría a Su Pueblo y que lo exaltaría sobre todas las naciones estableciendo un Reino de Paz, ¡Qué decepción se llevaron! Jesús vino a hacer algo que, según ellos, NO necesitaban: el perdón de Dios y vida espiritual. ¿Qué pensarían cuando Jesús dijo: “Yo he venido para que tengan vida”? Supongo que dirían:

“Ya tenemos vida en la Torá, ya tenemos vida en los mandamientos ¿de qué vida nos habla el hijo del Carpintero?”

“¿Acaso estamos muertos siendo Hijos de Abraham para que tú nos puedas dar vida?”

“Nosotros estamos vivos porque amamos la Ley, vivimos en santidad y NO somos pecadores.”

Es curioso que siendo judíos y hablando hebreo, NO comprendieran sus propias Escrituras, ni entendieran el propósito de la Ley, ni del Antiguo Pacto.

“TODOS nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el SEÑOR hizo que cayera sobre Él la iniquidad de TODOS nosotros.”
Isaías 53:6

Jesús vino a dar su vida para que todos podamos tener vida, vino a traer el perdón de nuestros pecados siendo el Cordero de Dios, vino a traer lo que Adán y Eva perdieron: poder tener la presencia del Espíritu de Dios en nuestras vidas, poder tener una relación con Dios, poder conocerle y poder caminar con Él.

El Antiguo Pacto mostraba la necesidad que el hombre tenía de la gracia y de la misericordia de Dios, en el Nuevo Pacto, Dios ha suplido dicha necesidad porque Él nos ha mostrado su misericordia y su gracia a través de lo que su Hijo Jesús llevó a cabo viviendo, sufriendo, muriendo y resucitando por todos nosotros.