¡Dios se ha mudado de Casa!

¿Qué se te pasa por la cabeza cuando piensas en el Tabernáculo? ¿Y cuando piensas en el Templo de Jerusalén? Hoy más que nunca, muchos creyentes hablan de la reconstrucción del Tercer Templo, algunos hasta contribuyen económicamente para que sea posible, pero ¿qué implicaba tener un Templo bajo el Antiguo Pacto? Implicaba que Dios tenía una morada (casa) entre los hombres, Dios manifestaba su Gloria en el Templo y cualquiera que quería obtener el perdón de Dios tenía que dirigir sus ojos hacia el Templo y ofrecer un sacrificio . . . por tanto, tener un Templo físico implica una cosa: DIOS NO MORA EN LOS CORAZONES DE LOS HOMBRES. A los hombres nos encantan los templos, nos gusta tener lugares sagrados, incluso algunos creyentes al local de la Iglesia lo llaman “La Casa de Dios” y al púlpito, lo llaman “Altar”, en ocasiones el propio local de la Iglesia es llamado “el Templo”. Todo esto nos muestra la religiosidad que venimos arrastrando todavía y el no haber entendido la obra de Yeshua . . . gracias a ÉL, Dios YA NO mora en un templo hecho con las manos de los hombres, ahora DIOS HABITA EN NUESTROS CORAZONES, DIOS MORA EN SU PUEBLO . . . el velo que dividía el Lugar Santo del Lugar Santísimo se rasgó indicándonos que DIOS SE HA MUDADO DE CASA . . . Yeshua dijo del Templo de Jerusalén: “¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.” (Mateo 24:2) Este Templo mostraba que Dios estaba separado de Su Pueblo, este Templo mostraba que había que cumplir ciertas condiciones para acercarse a Dios, pero el Templo fue destruido cumpliéndose las palabras de Yeshua. Por tanto, ahora no adoramos en un monte, ni tenemos un Templo, ni tenemos que matar a nuestras mascotas para acercarnos a Dios, la cosas han cambiado, es triste cuando algunos dicen que no hay diferencia entre el Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto . . . Dios ahora habita EN su Pueblo, ahora nos podemos acercar a ÉL confiadamente a través de Yeshua . . . Dios ahora vive en ti y vive en mí, vive en todos los que hemos puesto nuestra fe y confianza en la obra del Mesías de Israel y Salvador del mundo.

¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?”
I Corintios 3:16