Ley para los Justos - Gracia para los Pecadores

Me gusta el estilo de ese Jesús, de ese joven Rabino Judío, él hizo cosas maravillosas, él hizo algo fuera de lo normal: daba gracia a los que eran considerados pecadores apestosos y aplicaba la Ley con dureza a todos los que se creían justos. Los religiosos fueron confrontados con la propia Ley que afirmaban guardar, mientras que los pecadores fueron confrontados con el amor y la gracia de Dios, a un grupo de sacerdotes, Jesús les dice que en el Reino de Dios van detrás de las prostitutas, cuando Jesús quiere poner un ejemplo de un buen prójimo usa a un samaritano, a un grupo de judíos religiosos les llama Hijos del Diablo, pero cuando habla con una pecadora, le dice: yo NO te condeno. Me encanta este Rabino. Estoy enamorado de este Judío. Mientras que los religiosos cerraban las puertas de sus sinagogas a los pecadores, Jesús les abría los brazos y les daba SU amor. ¡Con razón te aman!

“El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.”
Lucas 18:11-14