Eligió la bendición, pero perdió la salvación (Mc. 10:17-27)

Un hombre rico que guardaba la Ley de Moisés se acercó a Yeshua para preguntarle qué tenía que hacer para heredar la vida eterna, este hombre vino con sinceridad y reconociendo que Yeshua era un Maestro bueno. Yeshua le dijo que cumpliera los mandamientos de la Ley y le citó varios de ellos, el hombre afirmó que todo eso lo había guardado desde su juventud, Yeshua NO le replica porque lo que decía era verdad, de hecho, según la Ley, la obediencia a la Ley trae riqueza (Dt. 28:1-14), por tanto, estaba claro que esté hombre rico guardaba todos los mandamientos que Yeshua había citado de la Ley, PERO cuando Yeshua le dice que venda todo lo que tiene y le siga a ÉL, este hombre se pone muy triste, su riqueza era la evidencia de que era un observante sincero de la Ley, su riqueza era la prueba de que Dios le había bendecido, para este hombre rico el vender lo que Dios le había dado era algo impensable, era deshacerse de su imagen, de lo que él había conseguido guardando la Ley, implicaba deshacerse de la evidencia externa de su santidad, por todo esto, este hombre decidió quedarse con la Ley y con la riqueza y NO siguió a Yeshua, cuando los discípulos ven toda esta situación, piensan entre ellos, si los pobres NO van a heredar la vida eterna ya que son pobres porque NO guardan la Ley y los ricos, que guardan la Ley, tampoco van a heredar la vida eterna, entonces ¿quién podrá ser salvo? La respuesta de Yeshua es MUY CLARA:

“Para los hombres es IMPOSIBLE, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios.”
Marcos 10:27

Un hombre NO puede salvarse por lo mucho que haga o deje de hacer, por lo mucho que tenga o deje de tener, este fue el mensaje principal de Yeshua, sólo Dios puede hacer que una persona tenga la vida eterna, que una persona se salve y Dios lo hizo haciéndose hombre, viniendo a esta tierra para morir por nuestros pecados y dándonos su amor y perdón para que nosotros pudiésemos tener una relación de amistad con ÉL.