Ni la zanahoria, ni la vara

Dios es un Padre bondadoso que abraza, ríe y juega con sus hijos, que se alegra cuando estamos con Él, que quiere que le conozcamos, que le amemos y ni siquiera por nuestra iniciativa porque ÉL nos amó primero, y cuando entendemos y experimentamos su amor, respondemos con el nuestro . . . ¿Te imaginas a un Padre diciendo cosas como: "Te daré de comer si me obedeces"? . . . yo creo que nadie quiere un Padre así . . . pero muchos ven a Dios así, mi hijo NO tiene que hacer nada para que yo le cuide, le proteja y le bendiga, mi hijo NO tiene que ganarse mi favor ni mi bendición, Dios Padre es mejor que yo y tiene más amor que yo, por tanto . . . no podemos ganarnos su amor, YA lo tenemos; no podemos ganarnos su bendición, YA la tenemos; no podemos ganarnos su perdón, YA lo tenemos; no podemos ganarnos su ayuda, YA la tenemos. . . la religión nos promete mucho, nos pone una zanahoria delante de nosotros que somos muy burros y creemos que la zanahoria la alcanzaremos y nos esforzamos, pero NUNCA la alcanzamos . . . y entonces, el cristiano se amarga y se deprime, la religión también usa la vara, si haces esto, Dios te va a maldecir y a castigar . . . PERO AHORA . . . YA NO nos movemos por la vara NI por la zanahoria, AHORA NOS MOVEMOS POR AMOR porque ÉL ya nos ha dado todo.

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor . . . Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”
I Juan 4:18a y 19