He dejado de pecar y ahora...

Después de mucha batalla y mucha oración, lo he conseguido: ¡He dejado de pecar! Ahora sé que Dios está orgulloso de mí, mi obediencia ha sido perfeccionada y ahora puedo vivir en Santidad, puedo ver a Dios en mi vida y ahora . . . y ahora . . . es cuando me despierto, ¿por qué? Porque todo esto es un sueño, es algo que NO es real.

Tristemente, esto es lo que sucede en la vida de muchos creyentes, viven en un sueño, viven pensando que algún día podrán alcanzar la perfección, algún día, si oro más, si ayuno más, si doy más, si busco más, seré perfecto, entonces el pecado no tendrá parte en mi vida y Dios me podrá bendecir. ¿Vivimos creyendo que algún día seremos santos? ¿Vivimos creyendo que algún día dejaremos de pecar? ¿Vivimos creyendo que algún día agradaremos a Dios con nuestras obras? No nos engañemos y no permitamos que nadie nos engañe, ¡Despertemos! No vivamos engañados, no vivamos en un sueño, no vivíamos en un mundo lleno de fantasía, vivamos en la realidad que nuestro Dios quiere que vivamos y esa realidad es que NO vamos a dejar de pecar, repito, la realidad es que NO vamos a dejar de pecar, NO vamos a conseguir ser perfectos, NO vamos a conseguir ser más santos, nunca llegaremos a agradar a Dios con nuestras obras y sacrificios ¡Despertemos!

Debemos vivir nuestras vidas entendiendo que Dios conoce nuestra condición, que Dios conoce nuestras debilidades y pecados, PERO somos sus hijas, somos sus hijos, y ÉL nos acepta y nos ha perdonado y nos abraza y nos levanta y nos apoya y nos conoce mejor que nosotros mismos, hermana y hermano, nuestro pecado NO sorprende a nuestro Dios, muchos hemos dicho: “¡Oh Señor, te he defraudado, he caído otra vez, no soy digno!”, pero déjame decirte que Dios NO se siente defraudado por ti porque Él te conoce y sabía que ibas a caer, cuando Dios te bendijo ayer, él sabía que ibas a pecar hoy. Nuestros pecados NO sorprenden a Dios, pero sí nos sorprenden a nosotros mismos porque nos damos cuenta que no somos tan maravillosos como pensábamos. Sin embargo, Dios nos ha perdonado, nos ha redimido, nos ha justificado y nos ha santificado, nuestro Dios nos ha amado, por tanto, cuando caemos, Él nos levanta, Él seca nuestras lágrimas, ÉL pone nuestros pies sobre una roca, para que estemos firmes en la fe, en su gracia, en su misericordia, en su amor y en su justicia.

“Cuando yo decía: Mi pie resbala, Tu misericordia, oh SEÑOR, me sustentaba.” Salmo 94:18

¿Crees que Yeshua se sorprendió cuando su amigo y discípulo Pedro le negó tres veces? ¡NO!, Pedro sí se sorprendió, pero Yeshua NO se sorprendió, de hecho, Yeshua le dijo a Pedro que le iba a negar, incluso Yeshua le dijo que había orado por él para que su fe no desfalleciese, podemos mencionar las debilidades y pecados de Noé, de Abraham, de Isaac, de Jacob, de Moisés, de Aarón, del Rey David, de su hijo Salomón . . . en la Biblia vemos tantas personas que amaban a Dios y cayeron en pecado, pero Dios siempre ha sido, es y será: Un Dios bueno y perdonador, lento para la ira y grande en misericordia. Dios se deleita cuando nos muestra su misericordia.

“¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.” Miqueas 7:18

Juan ¿estás diciendo que NO debo procurar la santidad? ¿Qué no debo intentar hacer las cosas bien?” NO y NO, lo que te estoy diciendo es que hay algo más importante que tu obediencia, que tu santidad y que tus obras . . . ¿y qué es? Tu relación con Dios, cuando tienes una verdadera relación con Dios y le conoces, la obediencia, la santidad y las obras SURGEN SIN TENER QUE ESFORZARNOS, todo lo que hacemos debe surgir del amor y si no hemos recibido el amor de Dios, si no entendemos ese amor tan grande, entonces, nada bueno va a surgir de nuestras vidas, no vamos a dar fruto que agrade a Dios, por eso, es muy importante estar con ÉL, escuchar su voz, dejarnos abrazar por Él y abrazarle a Él, llorar en sus hombros, sentir su corazón, esto es tener una relación con Dios, la fe obra por el amor, cuando tenemos amor, la obediencia es una consecuencia y la santificación es un fruto.

El propósito del Nuevo Pacto NO es que dejemos de pecar, no es que seamos perfectos, no es que estemos siempre batallando contra la carne, contra el mundo y contra el diablo, el propósito del Nuevo Pacto es que tengamos una Nueva Vida, es que disfrutemos del amor de Dios, de su perdón, de su gracia, se su amor, de su misericordia, de su paz, de su maravillosa presencia . . . es que conozcamos a nuestro Dios y a Su Hijo Yeshua.

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” Juan 17:3

“Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: "Conoce al SEÑOR", porque TODOS me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande--declara el SEÑOR-- pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.” Jeremías 31:34