Escribo esto porque no quiero que nadie piense que mi paso por la Yeshivá NO fue algo positivo para mi vida porque lo fue y mucho, en la Yeshivá fueron confrontadas mis creencias cristianas, tuve que examinar por qué creía lo que creía y dónde estaba la base de mis creencias, ¿creo lo que creo porque está en la Escritura o por la tradición cristiana? . . . las preguntas eran muchas, pero estaba dispuesto a encontrar las respuestas en Dios y en Su Palabra.

Gracias al movimiento mesiánico he conocido detalles de la Palabra de Dios sorprendentes, he conocido y experimentado tradiciones y costumbres de Israel muy edificantes, ya he citado la cena del Shabat, la cena de la Pascua, el hacer una Sucá (cabaña) en la Fiesta de los Tabernáculos, entender el contexto de los Evangelios, comprender mejor las palabras de Yeshua . . . en fin muchas cosas maravillosas que pude aprender en esta búsqueda en la que he estado y sigo involucrado. Una de las cosas más importantes que he aprendido del movimiento mesiánico es poder entender y asimilar que yo pertenezco al Pueblo de Dios, al Israel Espiritual, al Israel de Dios, he sido injertado en el Olivo, ya no soy extranjero, déjame que te ponga un ejemplo: cuando acostaba a mi hijo le decía: “Oscar te voy a contar una historia de NUESTRO Pueblo”, y entonces comenzaba a hablarle de Abraham o le hablaba de Sansón, o del Rey David o de Salomón . . . antes hubiera dicho “cuando Israel estuvo en Egipto . . .”, ahora digo: “cuando NUESTRO Pueblo estuvo en Egipto”, antes decía: “Israel se apartó de Dios”, ahora digo: “NUESTRO Pueblo se apartó de Dios” . . . esta identificación real fue una de las bendiciones más grandes que he podido experimentar, de hecho, en muchos de mis estudios que tengo, reflejo lo que estoy diciendo.

Cuando dejé la Yeshivá seguí estudiando la Torá, seguí estudiando hebreo, seguí celebrando el Shabat etc etc etc y lo sigo haciendo (lo hago por amor), todo esto lo hago porque Yeshua es el tema principal de cada Fiesta y porque cuanto más conozco la Torá, más entiendo todo lo que el sacrificio de Yeshua abarcó. Tenía la necesidad de aclarar todo esto porque NO quiero que penséis que yo he desechado lo bueno que hay en el movimiento mesiánico, de igual forma, en el movimiento carismático-pentecostal hay cosas buenas, pero también tenemos los que enfatizan las señales y empujan a la gente, tenemos los que manipulan y dan profecías falsas, tenemos los que hacen de animales y otras barbaridades similares . . . pero esto NO significa que no podamos aprender nada bueno del movimiento carismático-pentecostal . . .

Cada persona tiene diferentes inquietudes, yo siempre he sido un buscador y el conocer el movimiento mesiánico o movimiento de retorno a nuestras raíces fue como una puerta que se abrió delante de mí, trayendo a mi vida un nuevo camino y horizonte . . . cada persona tiene que andar su propio camino, el camino que Dios le vaya mostrando, si tú estás bien dónde estás, gloria a Dios, yo no soy más que tú porque sé hebreo, de hecho, muchos judíos saben hebreo y NO honran a Dios. Dios está más interesado en nuestro corazón que en nuestras palabras hebreas o en nuestras campañas o en nuestros sacrificios, Dios quiere que le amemos y le conozcamos, por eso, el primer mandamiento de la Torá y de toda la Escritura es: AMAR A DIOS, la pregunta que nos debemos hacer NO es si llevo kipá o si soy fiel dando el diezmo o si como cerdo o si celebro Jánuca o Navidad, la pregunta debe ser si amamos a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y toda nuestras fuerzas . . .

Bueno, espero que todo lo que he contado pueda ser de bendición para mis amados hermanos.

Be’ahavát Yeshúa – En el amor de Jesús

Juan