Si las palabras de Pablo NO eran mandamientos de Dios, ¿Por qué dijo en I Co. 7:10 “mando NO yo, sino el Señor”?

“a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido . . .”

Jesús dijo “lo que Dios ha unido que NO lo separe el hombre” (Mt. 19:6), por tanto, Pablo está citando este mandamiento del Señor Jesús, dicho mandamiento no aparece en la Ley de Moisés, PERO hay algo que debemos tener en cuenta: aunque Jesús dijo que lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre, el mismo Jesús nos muestra excepciones, de hecho, también el apóstol Pablo nos muestra excepciones (en la propia Ley de Moisés hay excepciones) y además si seguimos leyendo lo que Pablo dice, podemos ver claramente que el hombre y la mujer SÍ podían separarse:

“a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; Y SI SE SEPARA, quédese sin casar . . .”
I Corintios 7:10 y 11a

Pablo dice: “que la mujer NO se separe . . . y si se separa . . .”, si se separa, NO tiene que arrepentirse por quebrantar un mandamiento del Señor porque dicho mandato tiene excepciones, por eso, Pablo, contemplando dichas excepciones, afirma que “si se separa que se quede sin casar”, pero ¿por qué una mujer que se separa del marido debe quedarse sin casar? Porque si NO hay divorcio, entonces el matrimonio sigue vigente y si te separas, sin divorciarte, y te vas con otro o con otra, estás cometiendo adulterio, por eso, la opción de Pablo a los que SOLAMENTE se separan es quedase sin casar o reconciliarse con su cónyuge (ya que todavía siguen casados).

Por tanto, Pablo NO estaba diciendo esto lo manda el Señor porque lo digo yo, Pablo estaba citando las palabras de Jesús, por eso, más adelante Pablo afirma:

“En cuanto a las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi parecer . . .”
I Corintios 7:25

Pablo diferencia su opinión (su parecer) de lo que Jesús ha enseñado, en este caso en particular, Pablo no puede citar ninguna palabra concreta de Jesús, por eso, tiene que dar su opinión que es lo que siempre hace cuando escribe sus cartas.

"Entonces Juan, como la Ley de Cristo es la Ley de la Fe y del Amor, ¿ahora nos podemos separar de nuestro cónyuge?" ¡NO! Todo lo contrario, al haber recibido el amor de Dios en nuestros corazones, caminamos en amor y nuestro amor por nuestro cónyuge se intensifica haciendo que nuestros matrimonios sean fuertes y estén arraigados y fundamentados en el amor. Los que andamos en amor, no adulteramos, no robamos, no mentimos, no codiciamos . . . porque el pecado NO nos atrae y NO nos atrae porque NO nos puede aportar nada a nuestras vidas, todo lo que necesitamos lo hemos recibido por la gracia de Dios, por eso, no buscamos en el pecado ningún placer, ni ninguna satisfacción, nuestro placer es haber conocido a Dios y haber experimentado su gracia, su amor y su misericordia en nuestras vidas, nuestra satisfacción es haber conocido a nuestro amado Jesús y haber podido recibir su vida. Nosotros amamos porque hemos sido amados, el amor es el fruto que surge de nuestra unión con Cristo, es el fruto maravilloso que el Espíritu Santo está produciendo en nuestras vidas.

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