¿He dejado mi Primer Amor?

“Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.”
Apocalipsis 2:4

Debemos entender que el primer amor NO es el amor que nosotros le dimos a Dios cuando le conocimos por primera vez, el primer amor es el amor que nuestro Dios nos dio antes de conocerle, Dios nos amó primero, por eso, el primer amor es el suyo, ¿Hemos dejado nuestro primer amor?, ¿Hemos olvidado el amor de Dios? ¿Creemos que nos tenemos que ganar su amor? No olvidemos ese amor tan grande que llevó a nuestro Dios a morir por nuestros pecados, este es al amor que NO debemos olvidar, ni dejar.

La Religión nos ha llevado cautivos, hemos sido prisioneros de nuestras propias demandas, exigencias, normas, mandamientos y prohibiciones, y hemos creído que todo esto lo estábamos haciendo por Dios y Su Reino; nos hemos sacrificado, hemos llorado y sufrido y hemos creído que Dios estaba contento con nosotros y que Dios nos lo pedía . . . ¡Qué equivocado estábamos! Si alguien me preguntase lo que Dios quiere de sus hijos, yo le contestaría UNA SOLA COSA: QUE LE CREAMOS. Nos han enseñado erróneamente que Dios busca siervos, que Dios quiere esclavos, que Dios nos demanda una lista completa de mandamientos y prohibiciones, que Dios nos necesita . . . Si esto fuese verdad, ¿Qué hacemos con lo que Jesús nos enseñó cuando dijo que si el Hijo nos libera, seremos verdaderamente libres? ¿Qué hacemos con los que nos enseñó Cristo a través de Pablo cuando dijo que ya no somos esclavos, sino hijos? ¿Quién necesita a quién? ¿Nuestro Dios nos necesita? ¡Qué barbaridad! Nosotros le necesitamos a ÉL, nosotros necesitamos a Jesús para perdón de nuestros pecados, para ser libres y para disfrutar de una nueva vida bajo un mejor y nuevo Pacto.

Nuestra fe agrada a tu Dios, sigamos confiando en Él, sigamos recibiendo de Su amor para que podamos darlo a los demás; sigamos recibiendo de Su gracia, para que sigamos dando gracia a los demás; sigamos recibiendo de Su Paz para que podamos dar paz a este mudo, sigamos caminando con nuestro Dios para que Él pueda compartir Su vida con nosotros y nosotros podamos compartir nuestra vida con Él.

Entender todo lo que te estoy diciendo cambió mi vida hace varios años, yo antes era una persona muy religiosa, oraba mucho, leía mucho, ayunaba mucho, pero era un miserable, era el hijo mayor en la casa del Padre que vivía con su Padre y trabajaba para su Padre, pero NO tenía una relación con el Padre, vivía en el mismo techo, pero no le conocía . . . yo soñaba con llenar Iglesias y predicar a multitudes, me impresionaban los hombres y las mujeres de Dios . . . sin embargo, hoy ya NO soy ese hijo mayor, no soy un amargado religioso condenando a los demás al infierno, ahora he recibido el amor del Padre, ahora no quiero llenar Iglesias, ni ser aplaudido por los hombres, ahora mi anhelo es estar con mi Dios y caminar con Él y conocerle y abrazarle y besarle y llorar en el hombro de mi Dios, ya no me sorprenden los escaparates, ni las luces, ni las apariencias, ahora mi referencia es Jesucristo, no miro a los hombres, ¿Puedo aprender de los hombres? Claro que sí, y de los niños, y de los pájaros y de las estrellas . . . todo esto ha producido que viva sin temor de perder mi imagen o mi prestigio, sin temor a lo que algunos puedan decir, ahora solamente me importa mi Dios, me importa las personas que Dios ha puesto en mi camino, el amor de Dios ha quitado y está quitando todo tipo de temor en mi vida, es impresionante lo que el amor de Dios puede llevar a cabo . . .

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