MENTIRA 12: La mujer NO puede hablar, ni predicar, ni profetizar, ni enseñar, ni puede tener uno de los cinco ministerios.

En la Escritura encontramos muchas mujeres de Dios que dirigieron: Débora (también era profetisa - Jue. 4:4 y 5); profetizaron: Miriam, la hermana de Moisés (Ex. 15:20), Hulda (II R. 22:14), la mujer del profeta Isaías (Is. 8:3), Ana, hija de Fanuel (Lc. 2:36), las cuatro hijas de Felipe el Evangelista (Hch. 21:9); y salvaron: Esther al Pueblo de Dios. Pablo menciona a Febe, una diaconisa de la iglesia (Ro. 16:1) que había ayudado a muchos (Ro. 16:2), también menciona a Junias (en realidad, el nombre es JUNIA y es un nombre de mujer – algunos le añadieron la “S” final para convertirla en un hombre) y dice que ella era apóstol (Ro. 16:7), Priscila era una colaboradora de Pablo (Ro. 16:3), un grupo de creyentes (la iglesia) se congregaba en casa de Ninfas, por tanto, ella podría ser una de las ancianas de dicha Iglesia (Col. 4:15), Trifena, Trifosa y Pérsida trabajaban en el Señor (Ro. 16:12) . . .

Las mujeres han sido instrumentos preciosos en las manos de Dios, las mujeres siempre han tenido mucho valor a los ojos de Dios, Dios eligió a una mujer para venir a este mundo (el hombre no fue necesario – lo siento hombres), como hemos podido ver, hubo mujeres que dirigieron, que profetizaron, que evangelizaron, que enseñaron, que fueron enviadas . . .

“Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de servidumbre te redimí; y envié delante de ti a Moisés, a Aarón y a MIRIAM.”
Miqueas 6:4

Si encontramos mujeres de Dios siendo usadas por Él en el Antiguo Pacto, ¿Cómo es que algunos predicadores nos quieren hacer creer que ahora ya NO pueden dirigir? ¿o que ya no pueden enseñar? ¿o que ya no pueden profetizar? ¡¿o que ya no pueden hablar?!

“Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.”
Hechos 2:18

Dios tiene siervos y Dios tiene siervas y sobre ambos Dios ha derramado su Espíritu para que podamos profetizar.

Pablo le dice a Tito:

“Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien”
Tito 2:3

Las ancianas, las mujeres maduras en el Señor, deben se MAESTRAS DEL BIEN.

Pablo da libertad a TODA LA CONGREGACIÓN cuando se reúne para que cada miembro (tanto hombre como mujer) pueda compartir lo que Dios le ha dado:

“Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.”
I Corintios 14:26

Pablo nos dice que todos los creyentes (tanto hombres como mujeres) debemos enseñarnos y exhortarnos unos a otros.

“La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.”
Colosenses 3:16

Además, debemos recordar algo MUY importante:

AHORA en Jesús NO hay hombre y NO hay mujer, NO hay judío y NO hay gentil. Los que siguen marcando la diferencia entre hombre y mujer, NO han entendido el Nuevo Pacto. Pedro hizo una declaración importante:

“En verdad comprendo que Dios NO hace acepción de personas”
Hechos 10:34

“Pero Juan, muchos predicadores citan a Pablo cuando dijo que la mujer aprenda en silencio, que calle en la congregación y que no permite ni que hable, ni que enseñe.”

Cuando leemos las cartas de Pablo, debemos recordar que Pablo sabía de lo que hablaba, los que recibían sus cartas sabían lo que Pablo estaba diciendo, PERO, nosotros, en algunas ocasiones, cuando leemos las cartas de Pablo NO sabemos exactamente de lo que está hablando. Pablo escribe de ciertos problemas que había en algunas congregaciones y está contestando a preguntas que algunos le habían hecho, por ejemplo: “en cuanto a las preguntas que me hicieron en su carta” (I Corintios 7:1), por tanto, debemos entender que muchas cosas que Pablo decía, las decía para situaciones concretas de las que le habían preguntado y NO LAS DECÍA PARA NOSOTROS, es super importante entender esto.

“Tú, Dios mío, hablaste, y MILES DE MUJERES dieron la noticia: «¡Huyen los reyes, huyen sus ejércitos!» Las mujeres, en sus casas, se reparten las riquezas que le quitaron al enemigo”
Salmo 68:11 y 12

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