El Gran Debate: Ley vs Gracia

Como todos podemos comprobar en los Evangelios, nuestro Señor Jesús enseñó la Torá (Ley) de Moisés en muchas ocasiones, incluso llegó a decir:

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.”
Mateo 5:17

El ministerio de Jesús estaba dirigido a las ovejas perdidas de la Casa de Israel.

“A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”
Mateo 10:5 y 6

“El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”
Mateo 15:24

Jesús ministró bajo el Antiguo Pacto, pero Jesús vino a establecer un Nuevo Pacto, un Pacto diferente.

“He aquí que vienen días, dice el Señor, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres”
Jeremías 31:31 y 32a

Muchos creyentes judíos, incluyendo los apóstoles, NO entendieron todo lo que el Nuevo Pacto abarcaba e implicaba. Está claro que hubo un periodo de transición entre el Antiguo y el Nuevo Pacto y en dicho periodo, vemos conflictos entre la gracia y la ley, la fe y las obras, el amor y la obediencia . . . si no entendemos este periodo de transición, caeremos en los mismos errores que la Iglesia Primitiva experimentó.

Bajo el Antiguo Pacto, si alguno quería pertenecer a Israel, si alguno quería ser salvo, debía convertirse al Judaísmo, entre otras cosas, debía circuncidarse.

Podemos leer en el Talmud:

“Un gentil nunca puede ser considerado un prosélito hasta que sea CIRCUNCIDADO y SUMERGIDO.”
Avodah Zarah 59a

Bajo el Nuevo Pacto, muchas cosas cambiaron. Estos cambios se cristalizaron de una forma lenta, ya que los discípulos de Jesús, todavía seguían aferrándose a la Ley de Moisés y al Antiguo Pacto. De hecho, desde Hechos 1 hasta Hechos 10, NO vemos a ninguno de los apóstoles alcanzando a los gentiles. Es en Hechos 10 y 11 cuando los apóstoles y los hermanos de toda Judea, comienzan a entender que el mensaje de salvación es también para los gentiles.

“¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!”
Hechos 11:18

¡En Hechos 11 los apóstoles y los hermanos de la Iglesia de Jerusalén se dan cuenta que los gentiles pueden tener vida! ¡En Hechos 11! Es muy importante entender que el libro de los Hechos de los Apóstoles NO es un libro doctrinal (no podemos establecer como doctrinas cristianas lo que leemos en dicho libro), es un libro histórico donde encontramos los primeros pasos de la llamada Iglesia Primitiva, una Iglesia inmadura, una Iglesia que todavía no tiene las cosas claras y que todavía NO ha entendido el alcance del Nuevo Pacto establecido por Jesús en su preciosa sangre (Lc. 22:20).

Los primeros creyentes en Jesús pensaban que el Nuevo Pacto era solamente para los judíos. Jacobo (Santiago), los apóstoles, los ancianos y los hermanos de la Iglesia de Jerusalén (todos creyentes judíos) NO creían que los gentiles pudiesen ser salvos, creo que esto es importante entenderlo, además, creían que la Ley de Moisés todavía estaba vigente. Pablo fue el primero que entendió en su totalidad el alcance del sacrificio de Jesús y todo lo que implicaba vivir bajo un Nuevo Pacto.

Por tanto, no nos debe sorprender que en la Iglesia Primitiva encontremos a creyentes que pensaban que el Mesías de Israel había venido a traer una reforma al Judaísmo y que ahora, siendo creyentes en Jesús, debían seguir siendo judíos celosos de la Ley de Moisés, guardando las tradiciones de los Ancianos MÁS las enseñanzas del Mesías de Israel.

En el Tomo 1 de la Historia del Cristianismo escrito por Justo L. Gonzales, podemos leer:

“Los primeros cristianos . . . eran judíos y la principal diferencia que les separaba del resto del judaísmo era que creían que el Mesías había venido, mientras que los demás judíos seguían aguardando su advenimiento. Su mensaje a los judíos no era por tanto que tenían que dejar de ser judíos, sino al contrario, que ahora que la edad mesiánica se había inaugurado debían ser mejores judíos.” (Capítulo 5, página 47)

La Iglesia Primitiva compuesta de creyentes judíos:

  • seguiría circuncidando a sus hijos
  • seguiría guardando el Shabat y las Fiestas
  • seguiría guardando la Leyes Dietéticas
  • seguiría subiendo al Templo a orar
  • seguiría asistiendo a las sinagogas

Ellos dirían:

“El Mesías era judío, nosotros también lo somos; el Mesías estaba circuncidado, nosotros también debemos circuncidarnos; el Mesías no quebrantó la Torá, nosotros tampoco debemos quebrantarla; el Mesías fue a las ovejas perdidas de la Casa de Israel, nosotros también debemos ir a nuestro Pueblo Israel para darles a conocer a su Mesías; el Mesías se congregaba en las sinagogas, nosotros también . . .”

En Hechos 3:1 vemos como Pedro y Juan subían al Templo a orar:

“Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración.”

Jacobo escribe a Israelitas (no a gentiles) que se congregaban en sinagogas:

“Porque si en vuestra sinagoga entra un hombre con anillo de oro, con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso”
Santiago 2:2

En Hechos 10:14 vemos como Pedro seguía guardando las Leyes Dietéticas de la Ley de Moisés:

“ninguna cosa común o inmunda he comido jamás.”

Dios tuvo que darle a Pedro la misma visión 3 veces para mostrarle que los gentiles podían ser salvos SIN convertirse al Judaísmo, SIN circuncidarse y SIN guardar la Ley de Moisés, cada vez que Pedro le decía que nunca había comido ninguna cosa inmunda, Dios le reprendía diciendo:

“Lo que Dios limpió, NO lo llames tú común.”
Hechos 10:15

Dios tuvo que hacer algo sobrenatural para que los gentiles pudiesen ser alcanzados, de otra manera, habría sido muy difícil que los creyentes judíos hubiesen ido a los gentiles.

  • Dios envía un ángel a Cornelio.
  • Dios dio una visión a Pedro.
  • El Espíritu de Dios habló a Pedro.

“Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo.”
Hechos 10:9-16

Lógicamente Pedro NO entendía bien la visión, sobre todo, porque contradecía lo que él había aprendido en la Ley de Moisés.

“Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta.”
Hechos 10:17

En el Antiguo Pacto había una diferencia clara entre un judío y un gentil, bajo el Nuevo Pacto YA NO hay distinción, el apóstol Pablo dijo en varias ocasiones que YA NO hay diferencia entre un judío y un gentil.

“Porque no hay distinción entre judío y griego, pues el mismo Señor es Señor de todos, abundando en riquezas para todos los que le invocan . . .”
Romanos 10:12

Pedro estaba acostumbrado a comer con judíos, relacionarse con judíos, vivir con judíos, pero ahora Dios le dice que vaya a casa de gentiles y les predique.

“Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado.”
Hechos 10:19 y 20

Para la conversión de Cornelio, su familia y sus amigos íntimos, Dios tuvo que enviar un ángel a Cornelio y dar una visión a Pedro, esto era muy importante porque a partir de aquí vemos como el Nuevo Pacto comienza a ser entendido y aplicado, ahora Pedro entiende que los gentiles NO se tienen que hacer judíos, ni tienen que circuncidarse, ahora Pedro entiende que los gentiles pueden ser salvos, pueden formar parte del Olivo, a través de la fe en Jesús.

“Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar.”
Hechos 10:28-29a

Estamos aproximadamente en el 40 D.C., es decir, Jesús YA había muerto y resucitado, el Nuevo Pacto ya estaba en vigor, pero Pedro dice que “ES (tiempo presente) abominable para una varón judío juntarse o acercarse a un extranjero”, para Pedro todavía había diferencias entre un judío y un gentil, por tanto, no solamente vemos a Pedro guardando las Leyes Dietéticas, sino también las tradiciones y costumbres de los ancianos que enseñaban a NO juntarse, ni comer con gentiles.

“Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios NO hace acepción de personas . . .”
Hechos 10:34

Pedro, gracias a esta experiencia con Cornelio, aprendió algo muy importante, aunque en la segunda parte de su afirmación, todavía podemos observar que tenía una mentalidad de Ley más Obras:

“En verdad comprendo que Dios NO hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.”
Hechos 10:34 y 35

Pedro ahora comprende que ya NO hay judío, NI gentil, que Dios NO hace acepción de personas, pero lo que añade, revela que todavía debía entender muchas más cosas del Nuevo Pacto y de la nueva vida en el Mesías porque a Dios no le agrada un individuo porque le tema y haga justicia, es la fe la que le agrada, la fe en Jesús. Supongo que Pedro olvidó que Jesús le dijo a una persona que NO temía a Dios y que NO hacía justicia que estaría con Él en el Paraíso (Lc. 23:43).

De todas formas, Dios nos usa aunque nuestra teología NO sea perfecta y Dios usó a nuestro hermano Pedro de una forma tremenda, mientras que predicaba del Mesías fueron salvos y el Espíritu Santo fue derramado sobre todos los que estaban presentes con Cornelio. Fueron salvos SIN tener que repetir una oración, SIN tener que confesar una lista de pecados, SIN tener que bautizarse, fueron salvos CREYENDO el mensaje de Pedro.

“Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.”
Hechos 10:44

Creo que Pedro sería el primer sorprendido de lo que estaba sucediendo, pero no solamente él, también los creyentes-judíos que le acompañaban:

“Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron ATÓNITOS de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.”
Hechos 10:45 y 46

Estaban atónitos porque la Iglesia Primitiva enseñaba que para ser salvo, los gentiles primero tenían que convertirse en judíos, es decir, se requería la circuncisión, el bautismo y una vida entregada a la Ley de Moisés, por eso, todos se quedaron atónitos, algo maravilloso había sucedido que no había pasado hasta este preciso y precioso momento:

Los gentiles recibían la salvación y recibían el Espíritu Santo SIN tener que convertirse al Judaísmo y SIN tener que circuncidarse.

Pero . . . ¿Lo entendería la Iglesia de Jerusalén dirigida por Jacobo (Santiago) uno de los hermanos de Jesús? Por cierto y ¿qué hace el hermano de Jesús siendo el principal apóstol de la Iglesia de Jerusalén cuando antes de la muerte de su hermano NO creía en Él, ni le seguía?:

“¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, JACOBO, José, Simón y Judas?”
Mateo 13:55

“Porque ni aun sus hermanos creían en él.”
Juan 7:5

“pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a JACOBO el hermano del Señor.”
Gálatas 1:19

La verdad es que no sabemos cómo sucedió, pero en Hechos vemos a Jacobo (Santiago) siendo una de las principales columnas de la Iglesia (Gl. 2:9).

Volvamos al tema de Pedro, ¿Qué pensaría la Iglesia de Jerusalén de todo esto? ¿Entendería la Iglesia en Jerusalén que Dios NO hace acepción de personas y que Jesús es el Salvador del MUNDO? ¿Entenderían que NO hace falta ser judío para ser salvo? ¿Cómo respondieron los creyentes que había por toda Judea cuando oyeron este incidente? ¿Se alegraron por los gentiles? ¿Glorificaron a Dios? La respuesta puede sorprenderte: ¡NO!

Vamos a ver su reacción:

“Los apóstoles y los hermanos que estaban por toda Judea oyeron que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Y cuando Pedro subió a Jerusalén, los que eran de la circuncisión LE REPROCHARON, diciendo: Tú entraste en casa de incircuncisos y comiste con ellos.”
Hechos 11:1-3

Cuando se enteraron que los gentiles habían sido salvos, ¡Pedro recibe reproches!, podemos ver claramente que a los apóstoles y a los hermanos de Judea, NO les importaba lo que había sucedido en la vida de estos pobres gentiles pecadores, se preocuparon más de la Halajá (las leyes judías) que de las personas, por eso, le dicen a Pedro que había quebrantado un punto de su teología: ¡Pedro había entrado en casa de gentiles e incluso había comido con ellos! Esto era algo impensable bajo el Antiguo Pacto, por tanto, podemos ver cómo se seguía haciendo una distinción entre judío y gentil, que es precisamente lo mismo que había creído Pedro hasta que tuvo la visión que Dios le dio.

Las últimas palabras de Pedro son súper interesantes porque les está diciendo que si quieren culpar a alguien de lo que ha sucedido con los gentiles que culpen a Dios que es quien obró desde el primer momento:

“Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?”
Hechos 11:17

Cuando escucharon a Pedro y entendieron que Dios estaba detrás de lo que había sucedido, se callaron (bastante habían dicho ya) y glorificaron a Dios diciendo:

“Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!”
Hechos 11:18

Estaba muy claro que muchos creyentes judíos NO entendían el alcance del Nuevo Pacto: un gentil puede ser salvo SIN ser judío, SIN guardar la Ley de Moisés y SIN circuncidarse. Esto que para nosotros es algo normal, en aquel momento fue una auténtica REVELACIÓN.

Todo esto nos muestra que los apóstoles y creyentes judíos, de la Iglesia Primitiva, NO entendían el alcance del Nuevo Pacto y todavía muchos querían seguir y, de hecho, seguían aferrados a la Ley de Moisés.

“¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!”
Hechos 11:18

Aunque en Hechos 11 vemos como los apóstoles y los hermanos de Jerusalén admiten que Dios desea dar vida a los gentiles, ellos seguían pensando que los gentiles tenían que guardar la Ley de Moisés para ser salvos, fue en Hechos 15 (50 D.C.) donde tenemos una gran discusión y un gran debate y se toma la decisión de que los gentiles NO tienen que guardar la Ley de Moisés, pero debemos tener en cuenta que esa decisión sólo afectaba a los creyentes gentiles, los creyentes judíos tenían que seguir guardando la Ley de Moisés (según la Iglesia de Jerusalén).

Fue gracias a nuestro hermano Pablo y a la extraordinaria grandeza de las revelaciones que recibió del Nuevo Pacto y del Evangelio de Cristo, que el Evangelio completo comienza a ser predicado:

“Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree.”
Hechos 13:38 y 39

Pablo hablando de la salvación por la obra del Mesías, hablando del Nuevo Pacto, declara:

“Porque yo hago una obra en vuestros días, Obra que no creeréis, si alguien os la contare.”
Hechos 13:41

El Evangelio es difícil de creer y aceptar cuando se tiene una mentalidad de Ley más Obras, de hecho, el mismo Pedro dijo que en las cartas escritas por Pablo, había “cosas difíciles de entender” (II Pedro 3:16), Pablo predicaba el Evangelio, las Buenas Noticias, un mensaje de amor, de perdón, de misericordia, de fe, de gracia, de paz, de esperanza, de salvación y de vida.

Pronto nos encontramos en el libro de Hechos a un grupo de creyentes-judíos que venían de la Iglesia de Jerusalén diciendo a un grupo de creyentes-gentiles:

“Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos. Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión.”
Hechos 15:1 y 2

No seamos duros con estos creyentes-judíos porque su entendimiento de la obra de Jesús y del Nuevo Pacto estaba muy limitado por lo que habían vivido durante toda su vida y por lo que habían aprendido de las Escrituras del Antiguo Pacto.

Si estos creyentes no hubieran sido verdaderos creyentes, Pablo hubiera ignorado sus enseñanzas, pero los que descendieron de Judea eran creyentes verdaderos, eran hermanos sinceros, pero sinceramente equivocados.

“Como Pablo y Bernabé tuvieran GRAN disensión y debate con ellos, determinaron que Pablo y Bernabé, y algunos otros de ellos subieran a Jerusalén a los apóstoles y a los ancianos para tratar esta cuestión.”
Hechos 15:2

Pablo y Bernabé tuvieron un gran debate con estos hermanos de Judea, fue tan grande el debate y la disensión que NO se pusieron de acuerdo, al final, deciden que Pablo y Bernabé suban a Jerusalén para tratar este tema con los apóstoles y los ancianos. Leyendo entre líneas, podemos ver como estos hermanos se sentían respaldados en su teología por la Iglesia de Jerusalén, por eso, deciden que el tema sea tratado en Jerusalén. La idea de subir a Jerusalén surgió de estos hermanos.

“Cuando llegaron a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia, los apóstoles y los ancianos, e informaron de todo lo que Dios había hecho con ellos. Pero algunos de la secta de los fariseos que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos y mandarles que guarden la ley de Moisés. Entonces los apóstoles y los ancianos se reunieron para considerar este asunto.”
Hechos 15:4-6

Los creyentes que procedían de la secta de los fariseos, repiten lo que dijeron los hermanos de Judea del versículo 1, los gentiles debían circuncidarse y debían guardar la Ley de Moisés, si la enseñanza de los apóstoles hubiera sido clara, NO se habría considerado este asunto, pero aunque Jesús había establecido el Nuevo Pacto, muchos creyentes seguían viviendo bajo el Antiguo y todo lo que el Antiguo implicaba: la circuncisión, las leyes dietéticas, las diferencias entre hombre y mujer, judío y gentil etc etc De hecho, podemos leer que hubo MUCHO debate:

“Y después de MUCHO DEBATE, Pedro se levantó y les dijo: Hermanos, vosotros sabéis que en los primeros días Dios escogió de entre vosotros que por mi boca los gentiles oyeran la palabra del evangelio y creyeran (Hechos 10). Y Dios, que conoce el corazón, les dio testimonio dándoles el Espíritu Santo, así como también nos lo dio a nosotros; y ninguna distinción hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones. Ahora pues, ¿por qué tentáis a Dios poniendo sobre el cuello de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? Creemos más bien que somos salvos por la gracia del Señor Jesús, de la misma manera que ellos también lo son. Toda la multitud hizo silencio, y escuchaban a Bernabé y a Pablo, que relataban las señales y prodigios que Dios había hecho entre los gentiles por medio de ellos.”
Hechos 15:7-12

En esta ocasión, Pedro defiende la posición de Pablo y Bernabé. Pedro vuelve a decir que Dios NO hace distinción entre judío y gentil, esta afirmación también la encontramos en las cartas de Pablo, ahora bajo el Nuevo Pacto no hay judío, ni griego, por tanto, para Pedro y para Pablo, este debate no tenía absolutamente ningún sentido, ya que ellos creían que Dios NO hace acepción de personas.

“No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús.”
Gálatas 3:28

Gloria a Dios por la vida de Pedro, como fue entendiendo poco a poco el Nuevo Pacto y lo que Jesús había hecho, gloria a Dios que también fue sincero cuando dijo que la Ley de Moisés era un yugo pesado que NADIE HABÍA PODIDO LLEVAR. La declaración de Pedro es muy importante: la Ley de Moisés NO la pudieron llevar ellos, ni sus padres. Pedro afirma de una forma contundente que la Ley es un yugo y que dicho yugo NO puede ser impuesto a los gentiles, de hecho, los propios judíos NO han podido llevarlo. Estas palabras de Pedro y las palabras de Pablo, deberían dejar zanjado el asunto de si ahora tenemos que guardar la Ley de Moisés o no. A este yugo Pablo lo llama el “yugo de esclavitud” . . .

“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al YUGO DE ESCLAVITUD. He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo.”
Gálatas 5:1 y 2

Pedro hace una afirmación tremenda cuando dice que ahora los judíos “por la gracia del Señor Jesús somos salvos (los judíos), de igual modo que ellos (los gentiles)”, ¿Cómo eran salvos los gentiles? Creyendo en Jesucristo SIN guardar la Ley de Moisés. Pedro afirma que AHORA (en el Nuevo Pacto) los judíos pueden ser salvos como los gentiles (sin tener que guardar la Ley de Moisés), por eso, más adelante, vemos a Pedro viviendo como un gentil según las propias palabras de Pablo en Gálatas 2:14.

“. . . dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío . . .”

Y ahora habla Jacobo el Tsadík (Santiago el Justo), el hermano de Jesús y lo que él diga, será lo que se haga, PERO Jacobo no había seguido a Jesús antes de su muerte y resurrección, por tanto, no conocería las confrontaciones que Jesús había tenido con los sacerdotes, fariseos y escribas, Jacobo era pro-Torá, era observante de la Ley, por eso, le llamaban el Justo.

“Entonces toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y a Pablo, que contaban cuán grandes señales y maravillas había hecho Dios por medio de ellos entre los gentiles. Y cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme.”
Hechos 15:12 y 13

Para Jacobo este asunto no era tan sencillo, para las personas que tienen una mentalidad de Ley más Obras, estar sin la Ley de Moisés equivale a libertinaje, equivale a hacer lo que nos da la gana, equivale a no poder controlar una Iglesia, por tanto, Jacobo, como buen judío, les da a los gentiles una serie de mandamientos, pero una cosa debe quedar clara: según Jacobo, los judíos debían seguir siendo circuncidados y debían seguir guardando la Ley de Moisés. Jacobo afirma que no se inquiete a los gentiles, PERO los judíos ¡debían seguir guardando la Ley de Moisés!

“Los apóstoles y los ancianos y los hermanos, a los hermanos DE ENTRE LOS GENTILES que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia, salud.”
Hechos 15:23

“Pero en cuanto a los GENTILES que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto (lo que dice la Ley de Moisés); solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación.”
Hechos 21:25

Cuando escuchamos a Jacobo, sus palabras son MUY significativas:

“Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios,”

Jacobo también les dice (estoy parafraseando):

“dejad a los gentiles en paz, ellos no han tenido la Ley de Moisés, vamos a darles cuatro cosillas y si quieren aprender algo más, pues que vayan a las sinagogas porque allí Moisés es predicado todos los Sábados”

Jacobo manda a los gentiles a las sinagogas a escuchar a Moisés si estaban interesados en guardar la Ley (Hch. 15:21), pero fijémonos en un detalle, Jacobo se refiere SÓLO a los creyentes gentiles, la Iglesia de Jerusalén creía que los creyentes judíos SÍ tenían que guardar la Ley de Moisés.

Pablo daría mucho dolor de cabeza a Jacobo y a la Iglesia de Jerusalén, que no nos quepa la menor duda, ¿Por qué? Porque Pablo predicaba un Evangelio distinto del evangelio que enseñaba la Iglesia de Jerusalén, de hecho, él mismo lo llama “mi evangelio” marcando con sus propias palabras una clara distinción entre el suyo y el de otros.

"Y al que puede confirmaros según mi evangelio . . ."
Romanos 16:25a

"Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio"
II Timoteo 2:8

Pablo en Gálatas dice que los que tenían reputación de ser algo NO le enseñaron nada, ellos (Jacobo, Pedro y Juan) no le enseñaron nada a Pablo, pero Pablo sí les enseñó a ellos algo (Gl. 2:1-10).

“Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas), a mí, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron. Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles), y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión.”
Gálatas 2:6-9

Dándole la mano a Pablo le estaban diciendo (estoy parafraseando):

“muy bien, Dios te ha dado una gracia especial y un mensaje especial PARA LOS GENTILES y estamos de acuerdo en todo, eres un buen siervo de Dios, Pablo, PERO recuerda: NO vayas a los judíos porque de los judíos nos encargamos nosotros.”

¿Pablo les hizo caso? Por supuesto que no, repito ¿Pablo les hizo caso? Por supuesto que no, Pablo siguió yendo a las Sinagogas para alcanzar a todos (judíos y gentiles) con el mensaje del Evangelio. Esto me recuerda a una reunión de pastores y obreros a la cual asistí, recuerdo como un obrero invitado expuso su deseo de ir a un pueblo en concreto a abrir una nueva obra, en ese pueblo ya había una iglesia y el Pastor de dicha iglesia estaba presente y le dijo:

“Me alegro que quieres predicar el evangelio en mi pueblo y me alegro que quieras abrir una nueva obra, pero déjame que te indique los pueblos cercanos que no tienen obra y allí será mucho mejor.”

En este caso, el obrero que quería abrir una nueva obra, tampoco le hizo caso al Pastor. Los que “tenían reputación de ser algo” dijeron a Pablo:

“¡Qué mensaje tan bueno, pero . . . PARA LOS GENTILES! Porque nosotros nos encargamos de lo judíos.”

Lo que me llama poderosamente la atención es que Jacobo hacía una clara distinción entre un judío y un gentil, distinción típica en el Judaísmo. Pablo nos enseña que ya no hay judío, ni gentil, mientras que Jacobo nos enseña que los judíos deben vivir una vida basada en la Ley de Moisés, pero los gentiles solamente deben cumplir algunos “mandamientos”, de hecho, la carta de Jacobo NO va dirigida a la Iglesia, va dirigida a los Israelitas, a las 12 tribus de Israel.

“Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión”
Santiago 1:1

Un poco más adelante, en Hechos 21, podemos ver cómo la Iglesia de Jerusalén seguía manteniendo lo decretado en Hechos 15:

“Pero EN CUANTO A LOS GENTILES que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación.”
Hechos 21:25

¿En cuanto a quién? ¡A los gentiles! Según Jacobo, los gentiles NO debían guardar nada de esto, ¿nada de qué? ¡Nada de la Ley de Moisés! Según Jacobo un gentil estaba libre de la Ley de Moisés, PERO un judío NO, un judío debía guardarla.

La Ley de Moisés para los gentiles: Un rotundo ¡NO!

La Ley de Moisés para los judíos: Un rotundo ¡SÍ!

Jacobo y los ancianos de Jerusalén le dicen a Pablo:

“Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído; y TODOS SON CELOSOS DE LA LEY. Pero se les ha informado en cuanto a ti, que enseñas a todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres.”
Hechos 21:20 y 21

En otras palabras:

“nosotros nos aferramos a la Ley de Moisés, pero nos han dicho que tú la niegas; nosotros circuncidamos a nuestros hijos, pero nos han dicho que tú enseñas que no se circunciden; nosotros guardamos las tradiciones y costumbres, pero nos han dicho que tú las quebrantas”

Pero, ¿qué escuchaba Pablo realmente al oír todas estas acusaciones? Yo personalmente creo que Pablo estaba escuchando que había miles de judíos VIVIENDO EN ESCLAVITUD, que había miles de judíos que NO habían entendido el Nuevo Pacto, esto es lo que yo creo que Pablo estaría pensando cuando Jacobo y los ancianos se jactaban de la gran multitud de creyentes celosos de la Ley de Moisés.

La Iglesia de Jerusalén NO inquietaba a los gentiles con la Ley, pero SÍ predicaba la observancia de la Ley para los judíos, en una ocasión, cuando un grupo de creyentes-judíos de parte de Jacobo (ya sabemos lo que pensaba Jacobo), llegan a Antioquía, tanto Pedro como Bernabé, por miedo, se apartan de los gentiles y no comían con ellos.

“Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de JACOBO, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?”
Gálatas 2:11-14

Pedro comía con los gentiles ¿y esto qué quiere decir? Quiere decir que Pedro NO vivía según las leyes de Kashrút (leyes dietéticas establecidas en la Ley), Pedro comía en libertad con sus hermanos gentiles HASTA QUE llegan los hermanos judíos de parte de Jacobo y podemos ver como Pedro, por miedo, se aparta, incluso Bernabé, siguiendo su ejemplo, se apartó, esto era hipocresía porque querían dar una cara a los hermanos judíos de Jerusalén distinta de lo que realmente eran y ¿qué eran? Eran libres de la Ley. Por eso, Pablo afirma que . . .

“no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio”

La verdad del Evangelio es que ahora en Cristo, somos uno y no hay judío, ni gentil, no hay hombre, ni mujer . . . La verdad del Evangelio es que ahora somos libres de la Ley de Moisés, hemos muerto a la Ley para vivir para Dios, ahora vivimos en la novedad del Espíritu y NO en el arcaísmo de las Ley.

“Pero ahora hemos quedado libres de la Ley, habiendo muerto a lo que nos ataba (el pecado), de modo que sirvamos en la novedad del Espíritu y NO en el arcaísmo de la letra.”
Romanos 8:6

No permitamos que nadie nos robe la libertad que Jesús nos ha dado llevándonos a una esclavitud religiosa y legalista:

“. . . a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud, a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros.”
Gálatas 2:4 y 5

Creo que no hay duda de la posición de Jacobo y de la iglesia de Jerusalén en cuanto a la Ley de Moisés, posición que NO era compartida por Pablo. De hecho, mientras que los judíos escuchaban el Evangelio de la Ley (Fe en Jesús MÁS la Ley de Moisés), los gentiles estaban escuchando el Evangelio de la Gracia (Fe en Jesús SIN la Ley de Moisés).

Volvamos a citar Hechos 21:

“Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído; y todos son celosos por la ley. Pero se les ha informado en cuanto a ti, que enseñas a todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres.”
Hechos 21:20 y 21

Es curioso porque lo que habían oído de Pablo era TOTALMENTE CIERTO, Pablo enseñó que la circuncisión no vale NADA (Gl. 5:6 y 6:15) y que la persona que se circuncida está obligada a guardar TODA LA LEY y como el mismo Pablo enseña, esto es IMPOSIBLE, por eso, todos están bajo pecado y bajo maldición.

“MALDITO todo aquel que NO permaneciere en TODAS las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.”
Gálatas 3:10b

La enseñanza de Pablo era muy clara, el que NO permanece en todas las cosas escritas en la Ley, es maldito, conclusión de Pablo:

“todos los que son de las obras de la ley están bajo maldición”
Gálatas 3:10a

Otra afirmación de Pablo acerca de la circuncisión fue que:

“. . . si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo.”
Gálatas 5:2

Jacobo y los ancianos le piden a Pablo que demuestre que él también guarda la Ley de Moisés:

“Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen obligación de cumplir voto. Tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú TAMBIÉN andas ordenadamente, guardando la ley.”
Hechos 21:23 y 24

Fijémonos en lo que le dicen al final:

“y todos comprenderán . . . que tú TAMBIÉN andas ordenadamente, guardando la Ley”

Pablo tenía que demostrar que él TAMBIÉN guardaba la Ley, Pablo tenía que estar subiéndose por las paredes porque Pablo NO la guardaba y si hablamos con propiedad, ninguno de la Iglesia de Jerusalén la guardaba (porque nadie puede), pero Pablo hace lo que le piden porque:

“Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley.”
I Corintios 9:20 y 21

En el versículo 20 Pablo dice muy claramente:

“aunque yo NO esté sujeto a la ley”

Pablo hizo todo lo que pudo para poder ganar a todos para el Mesías y si tenía que guardar algún punto de la Ley para poder compartir “su Evangelio” (Ro. 16:25; II Ti. 2:8), el Evangelio de la Gracia (Hch. 20:24), Pablo estaba dispuesto a guardarlo. Pablo también circuncidó a Timoteo “por causa de los judíos” (Hch. 16:3).

Como comencé diciendo en este estudio, muchos creyentes-judíos pensaron que el Nuevo Pacto sería una mejora del Antiguo, pero NO pensaban que sería un Pacto Nuevo y diferente:

“He aquí que vienen días, dice EL SEÑOR, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. NO COMO EL PACTO QUE HICE CON SUS PADRES”
Jeremías 31:31 y 32

Recordemos que Jacobo fue uno de los hermanos del Señor (Mt. 13:55; Gl. 1:19), cuando Jesús vivía, Jacobo no creía que Jesús era el Mesías, ni era uno de sus discípulos (Jn. 7:5), Jacobo era llamado Jacobo el Justo porque guardaba la Ley muy estrictamente, era muy respetado por los fariseos, de hecho, el historiador Flavio Josefo, afirma que, en una ocasión, los fariseos salvaron a Jacobo de ser lapidado (Antigüedades Judías Libro XX).

Jacobo, en su carta, escribe a las doce tribus de Israel y nos muestra su posición en cuanto a la Ley, especialmente para los Israelitas, posición que ya hemos visto en Hechos 15 y en Hechos 21:

“EL HOMBRE ES JUSTIFICADO POR LAS OBRAS y no solamente por la fe.”
Santiago 2:24

Sin embargo, Pablo nos dijo que el hombre es justificado SOLAMENTE por la fe (sin hacer NINGUNA obra):

“EL HOMBRE ES JUSTIFICADO POR LA FE sin las obras de la ley.”
Romanos 3:28

Ahora pongo los dos versículos juntos para que se vea una mejor panorámica:

Jacobo:

“EL HOMBRE ES JUSTIFICADO POR LAS OBRAS y no solamente por la fe.”

Pablo:

“EL HOMBRE ES JUSTIFICADO POR LA FE sin las obras de la ley.”

Otra afirmación que hace nuestro hermano Jacobo es:

“Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?”
Santiago 2:14

¡Por supuesto que SÍ Jacobo!

“el hombre NO es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.”
Gálatas 2:16

Pablo también nos dice que hemos sido justificados GRATUITAMENTE (sin pagar ningún precio) por Su gracia (sin obras):

“siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”
Romanos 3:24

Tanto la justificación como la salvación se reciben por medio de la fe en Cristo y en su obra sin tener que hacer nada:

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”
Efesios 2:8 y 9

Para Jacobo, si tu fe no tiene obras, tu fe es una fe muerta (Stg. 2:17, 20 y 26); para Pablo, la salvación es por medio de una fe SIN OBRAS. Si necesitamos obras para que nuestra fe sea viva y podamos ser justificados, entonces nuestra justificación depende de lo que hacemos, PERO nuestra justificación NO depende de lo que hacemos, depende de lo que Jesucristo hizo por nosotros.

“¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.”
Romanos 3:27 y 28

La salvación es un regalo, es una dádiva que Dios nos ha dado en Su gracia (sin merecerlo) y que recibimos por medio de la fe, por eso, toda jactancia queda excluida.

Todo lo que Dios nos ha dado, nos lo ha dado por su amor, por su misericordia y por su gracia:

“¿Qué tenéis que Dios no os haya dado? Y si lo que tenéis os lo ha dado Dios, ¿por qué os jactáis como si lo hubierais conseguido con vuestro propio esfuerzo?”
I Corintios 4:7 – CST-IBS

Si es cierto lo que se enseña en este estudio ¿Se contradice la Escritura?

Creo que la gran mayoría de los estudiosos NO apoyan este enfoque de Jacobo y de Pablo que acabo de presentar en mi estudio porque para ellos, la Escritura se contradeciría de alguna forma, sin embargo, para mí, entender estas dos posiciones, hace que la Biblia se refuerce aún más porque el gran debate que vemos en la Iglesia de Jerusalén y la posición de Jacobo en cuanto a la Ley, está MUY bien reflejada en lo que Jacobo escribió en su Carta, sospecharía de la autenticidad y de la autoría de la Carta de Jacobo si hubiese escrito que ya no hay judío, ni gentil, pero el énfasis de la Ley y de las obras que vemos en la Iglesia de Jerusalén se puede ver MUY claramente en la Carta de Jacobo y esto sí me cuadra.

Si Jacobo y Pablo enseñaban lo mismo, el debate que hemos visto NO tendría sentido y además, Jacobo, Pedro y Juan no le habrían dicho a Pablo que él fuese a los gentiles, mientras que ellos se encargarían de los judíos. ¿Por qué tendrían que decirle eso si todos están predicando el mismo mensaje?

“y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión.”
Gálatas 2:9

El gran debate acerca de la salvación de los gentiles y su relación con la Ley de Moisés, nuestro hermano Jacobo lo resuelve marcando una distinción entre los creyentes-judíos y los creyentes-gentiles, para Pablo esta distinción ya NO era válida, ya que en Cristo Jesús no hay diferencias, ya que todos somos uno en Él.

“Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.”
Efesios 2:14-16

La Carta de Jacobo fue inspirada por el Espíritu Santo porque el Espíritu Santo nos quería mostrar las dos posiciones que había cuando el Nuevo Pacto entró en vigor, estas posiciones teológicas enfrentadas explican los debates y discusiones que se llevaron a cabo en la Iglesia Primitiva, la Escritura nos muestra lo difícil que fue desprenderse de una vida basada en la Ley de Moisés.

Creo que la tabla que pongo a continuación es bastante significativa.

Para Pablo la vida era Cristo, era una vida bajo gracia, no bajo la Ley de Moisés, las diferencias entre judíos y gentiles eran establecidas y marcadas por la Ley de Moisés, pero como el creyente NO está bajo la Ley, las diferencias han sido eliminadas, ahora el creyente vive bajo un mejor Pacto, un Nuevo y diferente Pacto establecido sobre mejores promesas. El justo por la fe vivirá y la Ley no es de fe, vivir por fe es vivir creyendo, confiando, descansando en lo que Jesucristo hizo por cada uno de nosotros, es una vida de reposo y paz, pero los que viven por la Ley y por las obras, no tienen descanso porque siempre hay algo que hacer y nunca saben si lo que han hecho es suficiente, la vida de la Ley lleva a la desesperación y, en muchas ocasiones, a la depresión porque la Ley NO fue dada para que fuésemos justos por ella, fue dado para mostrarnos que NO lo éramos y para que entendiésemos que necesitábamos misericordia, perdón y gracia, la Ley nos lleva a Cristo y una vez en Cristo, tenemos otra Ley escrita en nuestro corazón por la cual vivimos, el Nuevo Pacto es mejor, todos nuestros pecados han sido perdonados y Dios ya NO los recuerda, ni los toma en cuenta, ahora somos hijas amadas e hijos amados de Dios, podemos tener una relación con Dios basada en el amor y podemos conocerle de una forma íntima y personal.

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”
Juan 17:3

“Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: "Conoce al SEÑOR", porque TODOS me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande--declara el SEÑOR-- pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.”
Jeremías 31:34