Ya NO eres esclavo, sino hijo

“Por tanto, ya NO eres esclavo (griego: doulos), sino hijo; y si hijo, también heredero por medio de Dios.”
Gálatas 4:7

La libertad es lo contrario a la esclavitud, si eres esclavo, entonces no eres libre y si eres libre, entonces no eres esclavo, pero ¿cómo es posible que Pablo nos diga que somos libres y al mismo tiempo afirme que somos “esclavos de Cristo”? El mismo Pablo afirma que él es siervo / esclavo de Cristo:

“Pablo, esclavo / siervo (griego: doulos) de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios”
Romanos 1:1

“Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería esclavo / siervo (griego: doulos) de Cristo.”
Gálatas 1:10

Repito la pregunta: ¿cómo es posible que Pablo nos diga que somos libres y al mismo tiempo afirme que somos “esclavos / siervos de Cristo”? La respuesta es que en nuestra completa libertad y por amor, nosotros tomamos la decisión de ser SUS ESCLAVOS / SIERVOS. De esta forma, podemos ser libres y al mismo tiempo ser esclavos / siervos, podemos ser hijos y al mismo tiempo ser instrumentos en sus manos, siervos por amor.

No solamente Pablo era esclavo / siervo de Cristo, también en su completa libertad y por amor, se hizo esclavo de los hombres ¿Para qué? Para poder ganarles para Cristo.

“Porque aunque soy LIBRE de todos, de todos me he hecho ESCLAVO (gr. douloo) para ganar al mayor número posible. A los judíos me hice como judío, para ganar a los judíos; a los que están bajo la ley, como bajo la ley (aunque yo no estoy bajo la ley) para ganar a los que están bajo la ley; a los que están sin ley, como sin ley (aunque no estoy sin la ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo) para ganar a los que están sin ley. A los débiles me hice débil, para ganar a los débiles; a todos me he hecho todo, para que por todos los medios salve a algunos. Y todo lo hago por amor del evangelio, para ser partícipe de él.”
I Corintios 9:19-23

Solamente el amor de un hombre libre tiene valor y solamente el servicio de un hombre libre tiene valor. El amor verdadero solamente puede darse cuando hay libertad, cuando tenemos la libertad para elegir si amar o no amar, si servir o no servir. En el Antiguo Pacto cuando un esclavo era liberado, si el esclavo amaba a su amo, podía decidir seguir sirviéndole, en este caso, era un esclavo por amor, en su nueva libertad podía permanecer con su amo sirviéndole por amor.

“Y si el siervo dijere: Yo AMO a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, no saldré libre;”
Éxodo 21:5

Si amamos a Dios porque queremos obedecer un mandamiento, entonces dudo de ese amor porque el amor genuino surge de la libertad, entonces ¿Por qué amamos a Dios? ¿Por un mandamiento? ¿Por temor? ¿Para recibir una recompensa? ¡NO! Nosotros le amamos porque Él nos amó primero, nosotros le amamos a Él porque en la medida que le conocemos, no podemos hacer otra cosa, sino amarle; el amor real y verdadero no surge de la esclavitud, solamente puede surgir de la libertad, por eso, Adán y Eva eran completamente libres, libres para amarle y libres para rechazarle, libres para obedecerle y libres para no obedecerle.

Si entendemos esto, entenderemos por qué nuestro Señor Jesús nos dice que si hacemos lo que nos piden, somos siervos inútiles, ¿qué recompensa vamos a tener haciendo algo que nos han dicho que tenemos que hacer? Muchos viven sus vidas centrados en lo que hacen por Dios, estudian los mandamientos y los intentan cumplir, la única recompensa que tendrán, será el poder escuchar las palabras de nuestro Señor: “Siervos inútiles sois”, si es eso lo que quieres escuchar, te animo a que sigas intentando guardar la Torá y los cientos de mandamientos que encontramos en ella. Sin embargo, hoy en día, podemos disfrutar de una nueva relación con Dios donde nuestras vidas NO están basadas en el estudio, ni en el cumplimiento de una serie de normas, estatutos, decretos, mandamientos . . . ahora nuestras vidas están basadas en nuestro Dios, están basadas en lo que Él ha hecho por nosotros, vidas que buscan tener una mayor intimidad con Él, vidas que anhelan conocerle más, poder oír su voz y seguir disfrutando de lo que Él nos ha dado gratuitamente.

Un esclavo / siervo vive en temor, ¿he orado hoy lo suficiente? ¿estoy evangelizando a suficientes personas? ¿he confesado todos mis pecados o me falta alguno? . . . ¡qué diferente es la vida de un hijo! Un hijo ama y en el amor NO hay temor, el amor de Dios es perfecto para cada uno de nosotros y ese amor ha echado fuera todo temor de nuestros corazones, por eso, no tenemos temor de ningún castigo.

“En el amor NO hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.”
I Juan 4:18

Dios quiere que vivamos como sus hijas amadas y sus hijos amados porque eso es lo que somos:

“Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y ESO SOMOS.”
I Juan 3:1

Nuestro amado Señor nos sigue diciendo:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”
Mateo 11:28 y 29

Hay un yugo tan pesado que NO se puede llevar, Pedro nos habló de este yugo diciendo:

“¿por qué tentáis a Dios poniendo sobre el cuello de los discípulos UN YUGO que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?”
Hechos 15:10

Pablo también nos habla de este yugo y nos dice que es un yugo de esclavitud:

“Para libertad fue que Cristo nos hizo libres; por tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al YUGO DE ESCLAVITUD.”
Gálatas 5:1

Hoy en día, algunos afirman que la Ley de Moisés NO es un yugo, lo único que puedo decir de estas personas es que no conocen la Ley, ni conocen la Biblia, ya que, tanto nuestro hermano Pedro como nuestro hermano Pablo, nos hablan de dicho yugo, incluso en el Judaísmo se enseña:

“en lo que respecta a la Torá, el hombre debe en todo momento poner su hombro bajo el YUGO como un buey y llevar la CARGA como un asno”
Avodah Zarah 5b

El Talmud nos dice que la Ley es un yugo y una carga y que debemos ser como los bueyes que llevan el yugo y como los asnos que lo cargan, sin embargo, Dios NO quiere este tipo de vida:

“No seas como el caballo o como el mulo, que no tienen entendimiento; cuyos arreos incluyen brida y freno para sujetarlos, porque si no, no se acercan a ti.”
Salmo 32:9

Dios no quiere que nos acerquemos a Él porque hay una brida y un freno (la Ley y los mandamientos), Dios quiere que nos acerquemos a Él porque Él nos ama muchísimo, porque Él nos anhela, porque Él quiere que le conozcamos y que tengamos una relación de amistad con Él basada en la libertad y en el amor.

“Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud (gr. douleia) para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!”
Romanos 8:15

Aunque hemos decidido ser esclavos / siervos de Cristo y servir a nuestro Padre Celestial por amor, debemos entender que nuestra identidad, lo que nosotros somos es: HIJAS E HIJOS DE DIOS, nuestro servicio nunca debe estar por encima de nuestra relación con Él, Dios es nuestro Padre, nuestro Abba y el poder entender y experimentar su amor, el poder entender y experimentar su gracia, el poder ser completamente libres, hace que queramos vivir nuestras vidas haciendo su voluntad, permitiendo que el Espíritu Santo nos transforme y llevando fruto de justicia y santidad para la gloria de Su Nombre.

“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.”
Gálatas 5:13

Hemos sido llamados a libertad, el Hijo nos hizo libres, SÍ, verdaderamente libres, por eso, Pablo enfatiza que YA NO SOMOS ESCLAVOS, ahora somos hijos y como somos hijos, también somos herederos:

“Por tanto, ya NO eres esclavo (gr. doulos), sino hijo; y si hijo, también heredero por medio de Dios.”
Gálatas 4:7

Termino poniendo algunas diferencias entre un esclavo y un hijo y recordemos que todos los que hemos creído en Él somos hijos de Dios, no somos hijos por lo que hacemos, somos hijos por lo que Jesús hizo por nosotros.

“. . . a todos los que le recibieron, a los que CREEN en su nombre, les dio potestad de ser hechos HIJOS DE DIOS”
Juan 1:12

“pues todos sois HIJOS DE DIOS POR LA FE en Cristo Jesús”
Gálatas 3:26

EL ESCLAVO . . .

EL HIJO . . .

No tiene libertad.

Tiene libertad

Su permanencia en la Casa es temporal.

Su permanencia en la Casa es para siempre.

Tiene que cumplir con las obligaciones que el Padre ha establecido.

Tiene una relación con el Padre basada en el amor.

El valor del esclavo está en su capacidad para servir.

El valor del hijo es por lo que el hijo es.

El esclavo teme a su amo y vive en temor.

El hijo ama a su Padre y vive en confianza.

El esclavo es motivado por la recompensa y por el castigo.

El hijo es motivado por el amor y la gratitud que tiene hacia el Padre.

El esclavo se dirige al Padre como “Amo” y/o “Dueño y/o “Señor”

El Hijo se dirige a su Padre como “Padre” o “Abba”.

El esclavo no tiene herencia.

El hijo es heredero.

Cuando Dios nos mira, Él NO nos ve como siervos, ni como esclavos, en primer lugar, porque Él NO necesita ni nuestro servicio, ni nuestras obras, ¡nosotros somos los que le necesitamos! . . . cuando Él nos mira ve a sus hijas amadas y ve a sus hijos amados, Él prefirió tenerte a ti en su familia, sabiendo que el tenerte a ti, le costaría la vida de su propio Hijo Jesús, si Jesús NO hubiese muerto, ni resucitado por nosotros, nosotros no podríamos tener el perdón, la libertad, la vida, ni podríamos pertenecer a la Familia de Dios, pero gracias a Él, somos su Pueblo, somos sus hijas e hijos, esta es nuestra identidad, ¡vivamos en esta realidad!

Dios siempre ha querido que le veamos como nuestro Padre y que le llamemos “Padre mío”, “Papá” . . .

"¡Cómo quisiera ponerte entre mis hijos, y darte una tierra deseable, la más hermosa heredad de las naciones! Padre mío me llamaréis, y no os apartaréis de seguirme."
Jeremías 3:19

“Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!”
Gálatas 4:6

Nadie, hasta la venida de Jesús, había llamado de esta forma a Dios, pero Jesús cuando se dirige al Padre lo usa:

“¡Abba, Padre! Para ti todas las cosas son posibles”
Mateo 14:36

Este fue el nombre que Jesús nos dio a conocer: ABBA, PADRE.

“Yo les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos y yo en ellos.”
Juan 17:26

El amor del Padre está en nosotros, un amor constante, un amor eterno, ahora Cristo está en nosotros y nosotros estamos en Él, ahora sabemos cómo dirigirnos a Dios porque sabemos quiénes somos:

¡ABBA! ¡PADRE! GRACIAS POR EL PRIVILEGIO DE SER TUS HIJAS, DE SER TUS HIJOS, DE SER PARTE DE TU FAMILIA Y DE TU PUEBLO. TODA LA GLORIA SEA PARA TI AHORA Y POR SIEMPRE. AMÉN