El Evangelio es la solución, pero ¿cuál es el problema?

El Evangelio es la solución de un problema. Todos estamos de acuerdo con esta afirmación, ahora tenemos que entender de qué problema estamos hablando. El problema del que hablamos es doble: el pecado y la muerte.

“Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron . . .”
Romanos 5:12

El pecado entró en el mundo y con el pecado la muerte, por tanto, podemos afirmar que el Evangelio, las buenas noticias, es la solución de un problema doble y esa solución vino por medio del perdón y la vida espiritual-eterna que Dios nos ha dado en Su Hijo Amado Yeshua.

“Al día siguiente vio a Jesús que venía hacia él, y dijo: He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.”
Juan 1:29

“En Él tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia que ha hecho abundar para con nosotros.”
Efesios 1:7 y 8

“. . . yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”
Juan 10:10b

“Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.”
I Juan 1:11 y 12

Por medio de Yeshua y de su sacrificio perfecto tenemos redención, tenemos el perdón de pecados, tenemos una vida en abundancia, una vida eterna. Todo esto ha sido posible por el amor y por la gracia de Dios.

Bajo el Nuevo Pacto hemos sido justificados por lo que Yeshua hizo por nosotros:

“Por tanto, hermanos, sabed que por medio de Él os es anunciado el perdón de los pecados; y que de todas las cosas de que no pudisteis ser justificados por la ley de Moisés, por medio de Él, todo aquel que cree es justificado.”
Hechos 13:38 y 39

“sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino mediante la fe en Cristo Jesús, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús, para que seamos justificados por la fe en Cristo, y no por las obras de la ley; puesto que por las obras de la ley nadie será justificado.”
Gálatas 2:16

Bajo el Nuevo Pacto podemos descansar de nuestras obras porque Él nos ha amado, nos ha aceptado, nos ha justificado, nos ha santificado . . . por eso YA NO hay condenación:

“. . . no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu.”
Romanos 8:1

Ahora podemos conocer a Dios, podemos tener una relación profunda con el Señor, su Espíritu mora en nosotros, tenemos un nuevo corazón . . .

Muchos creyentes nos hemos preguntado por qué no podemos experimentar lo que vivimos cuando nos convertimos, por qué ahora todo nos parece más complicado, por qué hemos dejado de sentir lo que sentíamos . . . la respuesta es que comenzamos bien, comenzamos con la fe, confiando en Él, pero acabamos obsesionados con las obras, empezamos confiando en la gracia de Dios y terminamos confiando en nuestras propias fuerzas, empezamos cantando de la justicia de Dios en nuestras vidas y terminamos intentando establecer nuestra propia justicia con nuestra obediencia . . . creo que esto nos ha pasado a todos, por un tiempo gozábamos de la presencia de Dios, de su amor, de su gracia, de su justicia, pero comenzaron a enseñarnos que hay que hacer esto y hay que hacer aquello, tenemos que ir aquí y no podemos ir allí y un montón más de mandamientos ¿y qué sucedía? Que cuando NO cumplíamos algún mandamiento nos condenábamos, cuando no hacíamos lo que se suponía que teníamos que hacer, nos sentíamos alejados de Dios . . . tengo una buena noticia para ti: este NO es el tipo de vida que debemos vivir como creyentes bajo el Nuevo Pacto. Los Gálatas experimentaron lo que acabo de describir y Pablo los llama insensatos:

“¿Tan insensatos sois? Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿vais a terminar ahora por la carne? . . . Aquel, pues, que os suministra el Espíritu y hace milagros entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por el oír con fe?”
Gálatas 3:3 y 5

Bajo el Nuevo Pacto las obras NO nos justifican, la justificación nos viene por medio de lo que hizo Yeshua por nosotros:

“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.”
II Corintios 5:21

Justificación quiere decir “ser declarados justos”, es tener una posición correcta delante de Él, ahora tenemos una posición correcta ante Dios, hemos sido declarados justos delante de Él:

“Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree; del judío primeramente y también del griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe; como está escrito: MAS EL JUSTO POR LA FE VIVIRA.”
Romanos 1:16 y 17

“. . . siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús . . .”
Romanos 3:24

Los que llevamos siguiendo al Señor 20 años NO somos más justos que los que llevan siguiéndole 1 año porque todos hemos sido justificados GRATUITAMENTE por la gracia de Dios.

“Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué jactarse, pero no para con Dios. Porque ¿qué dice la Escritura? Y CREYO ABRAHAM A DIOS, Y LE FUE CONTADO POR JUSTICIA. Ahora bien, al que trabaja, el salario no se le cuenta como favor, sino como deuda; mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia.”
Romanos 4:2-5

Por eso ahora nos podemos acercar a Dios con confianza:

“Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.”
Hebreos 4:16

Habiendo recibido el perdón de Dios por nuestros pecados, habiendo recibido la vida de Dios, habiendo sido justificados . . . tenemos paz para con Dios estando firmes en la gracia de Dios.

“Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.”
Romanos 5:1 y 2

No solamente hemos sido justificados bajo el Nuevo Pacto, también hemos sido santificados por lo que Él hizo por nosotros:

“Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.”
I Corintios 6:11

“Por esta voluntad hemos sido santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo ofrecida de una vez para siempre.”
Hebreos 10:10

Santificados implica estar apartados para Dios, vivir una vida apartada amando y sirviendo al Señor.

“para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.”
II Corintios 5:15

Ser santificados es vivir para Dios, es estar unidos a Él para poder recibir su poder y caminar como él anduvo.

“Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto . . .”
Juan 15:5

Si estamos siendo participantes de la rica savia de la raíz del olivo entonces podremos vivir vidas santificadas.

“y si la raíz es santa, también lo son las ramas.”
Romanos 11:16

La santificación es también la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas es la consecuencia de haber recibido un nuevo corazón, un nuevo espíritu, una nueva naturaleza y una nueva vida.

Yeshua no solamente es nuestra redención y nuestra justificación, también es nuestra santificación:

“Mas por obra suya estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención, para que, tal como está escrito: EL QUE SE GLORIA, QUE SE GLORIE EN EL SEÑOR.”
I Corintios 1:30 y 31

Yeshua el que nos ha justificado y santificado no se avergüenza de nosotros:

“Porque tanto el que santifica como los que son santificados, son todos de un Padre; por lo cual Él no se avergüenza de llamarlos hermanos.”
Hebreos 2:11

Por favor recuérdalo, Dios no se avergüenza de ti porque tú eres su hijo amado y has sido redimido, perdonado, justificado y santificado . . . ¿Cómo no le amaremos?

“BIENAVENTURADOS AQUELLOS CUYAS INIQUIDADES HAN SIDO PERDONADAS, Y CUYOS PECADOS HAN SIDO CUBIERTOS. BIENAVENTURADO EL HOMBRE CUYO PECADO EL SEÑOR NO TOMARA EN CUENTA.”
Romanos 4:7 y 8

“Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”
Romanos 8:38 y 39