El Judaísmo

El Judaísmo, ¿Es una religión? ¿Es un estilo de vida? ¿Es una identidad? ¿Es una raza? ¿Una cultura? He podido leer varios libros acerca del tema y cada libro nos proporciona un enfoque diferente de lo que implica el ser judío y el término Judaísmo.

Creo que lo más acertado sería decir que el Judaísmo es la pertenencia a un Pueblo, el Pueblo escogido, el Pueblo de Israel. Hoy en día, para pertenecer a dicho Pueblo, la persona debe nacer de madre judía o debe convertirse al Judaísmo adoptando una forma de vida judía. Por tanto, hay judíos por nacimiento que no creen en Dios, de hecho, la mayoría de judíos NO son religiosos, y también hay personas que, sin tener una madre judía, son considerados judíos por haberse convertido al Judaísmo.

En la época de Yeshua tenemos un judaísmo pluralista, es decir, existían varios grupos o sectas que vivían el Judaísmo de diferentes formas:

  • los fariseos
  • los saduceos
  • los esenios
  • los zelotes
  • los herodianos
  • los samaritanos

Después del 70 D.C. con la destrucción del Templo, el Judaísmo que prevaleció fue el Judaísmo de los Fariseos también llamado Judaísmo Rabínico, dicho Judaísmo se ha considerado el normativo desde entonces, aunque actualmente tenemos de nuevo un judaísmo pluralista:

  • caraitas
  • ultraortodoxo
  • ortodoxo
  • conservador
  • reformado (también llamados “liberal” o “progresista”)
  • reconstruccionista
  • secular

Lo que si debemos entender es que el Judaísmo actual NO es el Judaísmo bíblico, muchos que quieren regresar a las raíces hebreas/judías de su fe están adoptando leyes, costumbres, tradiciones y mandamientos de los rabinos que NO están en las Escrituras. Por tanto, el cristianismo NO es hijo del Judaísmo tradicional/rabínico, es el hermano, tanto el judaísmo tradicional/rabínico como el cristianismo proceden de una misma raíz y tronco: la religión de Israel o podríamos llamarla, el judaísmo Bíblico. Por eso si queremos conocer el Judaísmo no lo lograremos leyendo el Tanaj (A.T.) de igual forma, si queremos conocer el cristianismo no lo conseguiremos leyendo el Tanaj, en el caso del Judaísmo, para poder conocerlo y entenderlo, debemos acudir a la literatura rabínica, en el caso del cristianismo debemos a acudir al Brit Jadashá (N.T.).

El Judaísmo Rabínico / Tradicional se vio obligado a cambiar la Torá por las circunstancias cuando se encontraron fuera de Jerusalén, sin Templo, sin Sacerdocio, sin sacrificios, sin ofrendas, etc el centro espiritual del Pueblo de Israel pasó de Jerusalén a Yavne (Jamnia) ya que el fariseo y Rabino Yojanan Ben Zakkai, discípulo de Hilel, estableció un centro de estudios allí para enseñar Torá y Halajá (leyes judías) al Pueblo (70 D.C.), también el sanedrín se estableció en Yavne actuando como autoridad religiosa y Tribunal de Justicia.

El Rabí Yojanan ben Zakkai cambió la Torá afirmando que las buenas acciones expían los pecados del Pueblo.

“Ocurrió que el rabino Yohanan Ben Zakkai salió de Jerusalén y el rabino Josué le siguió y vio las ruinas ardientes del Templo, y dijo: ¿Cómo es que el lugar donde los pecados de Israel encuentran expiación está tan destruido? Y dijo el rabino Yohanan: “Hijo mío, no te aflijas, tenemos una expiación tan eficaz como la del Templo. ¿Y cuál es? Son las buenas acciones porque se nos dijo: Yo deseo misericordia y no sacrificio.”
Avot de Rabbi Natan 6

Me gustaría mostrar otro de los cambios citando el libro La Ética del Sinaí escrito por el Rabí Israel Meir Hakohen:

“Mediante el sacrificio se expiaban las transgresiones de todo el Pueblo de Israel . . . el poder de los sacrificios es inmenso . . . ya que hoy no podemos ofrecer sacrificios en el Santo Templo, el estudio de las leyes de sacrificio se considera equivalente a traer los mismos sacrificios.”

En esta misma página podemos leer una cita muy interesante del Talmud (Meguilá 31) donde supuestamente el propio Dios apoya este cambio en la Torá.

“Abraham dijo al Santo, Bendito sea:
- Eso (la expiación) es posible mientras exista el Santuario, pero cuando no haya más el Santo Templo ¿qué le sucederá al Pueblo de Israel si pecase?
El Santo, Bendito sea, respondió:
- He preparado para ellos el orden de los sacrificios. Mientras lo lean, Yo consideraré como si Me hubiesen ofrecido sacrificios en mi honor y perdonare sus iniquidades.”

¿Enseña la Torá que las buenas acciones expían? Por supuesto que no, ¿Enseña Dios en la Torá que estudiar las leyes de los sacrificios equivale a ofrecerlos obteniendo de esta forma la expiación? La respuesta es un rotundo NO. El mensaje de la Biblia es claro:

“. . . sin derramamiento de sangre no hay perdón.”
Hebreos 9:22b

Es curioso que a los creyentes en Yeshua se nos acuse de cambiar la Torá, cuando precisamente eso es lo que el mismo Judaísmo Rabínico hizo. El propio Yeshua citando al profeta Isaías afirmó de los fariseos que “enseñaban como doctrinas mandamientos de hombres” (Mt. 15:9).

EL JUDAÍSMO: UN ESTILO DE VIDA

El Judaísmo aunque es una religión es más que una religión, es un estilo de vida. El Judaísmo marca y regula la vida de una persona desde el nacimiento hasta la muerte.

SHALOM ZAJAR

En el Judaísmo el nacimiento de un hijo o de una hija es un acontecimiento muy importante ya que es el cumplimiento del primer mandamiento de la Torá:

“Fructificad y multiplicaos . . .”
Génesis 1:28

El Talmud enseña que cuando un bebé está en el vientre de su madre, un ángel le enseña toda la Torá, pero al momento de nacer, el ángel le toca el labio superior y olvida todo lo que ha aprendido, debido a esto, se lleva a cabo una ceremonia especial el primer Shabat (viernes por la noche) después del nacimiento de un varón para consolar el alma del recién nacido por haber perdido dicho conocimiento, a esta ceremonia se le da el nombre de Shalom Zajar (la paz del niño) porque el Talmud dice:

La paz viene cuando nace un niño
Niddah 31b

En esta ceremonia / fiesta no hay oraciones establecidas, se da gracias a Dios por la vida del niño, se comparte la Torá, se comparte una cena especial, se desea Mazal Tov (buena suerte) y se hace un Lejaim (un brindis "por la vida").

En la Cábala se enseña que esta ceremonia es para que el niño pueda experimentar la energía y el poder del Shabat y así poder estar preparado para su circuncisión, esto podría explicar por qué dicha ceremonia solamente se hace cuando nace un niño.

LA CIRCUNCISIÓN / BRIT MILÁ

La circuncisión, llamada en hebreo Brit Milá o solamente Brit (Pacto), es la extirpación del prepucio, es decir, la piel que cubre el glande.

“Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.”
Génesis 17:11

Dios cambia el nombre a Abraham y hace un pacto con él, la señal del Pacto fue y sigue siendo la circuncisión. Abraham se circuncidó con 99 años (Gn.17:24).

“Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.”
Génesis 17:10

La circuncisión tenía lugar el octavo día de la vida del niño (Gn. 17:12), solamente por causa de alguna enfermedad la circuncisión podía ser aplazada. En un principio el padre era el encargado de circuncidar a sus hijos, pero actualmente un hombre judío experto en la materia es el encargado de llevarla a cabo, en hebreo a dicha persona se la conoce como Mohel (en el judaísmo reformado el Mohel puede ser una mujer - Mohelet). La persona que sujeta al niño mientras es circuncidado suele ser el abuelo, el tío o un buen amigo de la familia, en hebreo a esta persona se le llama Sandak.

En la ceremonia de la circuncisión se deja una silla vacía para el profeta Elías, en hebreo esta silla recibe el nombre de Kise shel Eliyahu, la Silla de Elías. Esta invitación es para que el profeta Elías pueda ver como como el Pueblo de Israel continua llevando a cabo los mandamientos de Dios.

Nuestros sabios enseñan que la circuncisión nos habla de la imperfección existente en el mundo y la forma para mejorar y perfeccionarlo.

En una parte de la ceremonia del Brit Milá todos desean lo siguiente:

“Así como ha entrado en el Pacto, que pueda entrar en la Torá, la Jupá (matrimonio) y las maasim tovim (buenas obras).”

A la ceremonia del Brit Milá le suele seguir una comida festiva (Seudat Mitsvá – la comida del mandamiento).

LA IMPORTANCIA DEL NOMBRE

TOV SHEM MISHEMEN TOV

“Un buen nombre es mejor que un buen ungüento.”
Eclesiastés 7:1

Cuando el niño es circuncidado recibe su nombre hebreo (en la misma ceremonia), las niñas como no son circuncidadas suelen recibir su nombre el primer Shabat después de su nacimiento. Como las niñas no se circuncidan, por razones obvias, se han desarrollado varias ceremonias para celebrar el nacimiento de una niña, estas ceremonias reciben diferentes nombres: Simjat Bat (la alegría de una hija), Brit Hajaim (el Pacto de la Vida) y Brit Sara (el Pacto de Sara). Los judíos sefarditas suelen llamar a esta ceremonia Zeved HaBat, el regalo de tener una hija.

La costumbre sefardita es poner el nombre de algún pariente vivo al niño o a la niña y la costumbre ashkenazita es poner el nombre de un pariente fallecido (los ashkenazitas no ponen el nombre de un pariente vivo por temor a que el ángel de la muerte se confunda cuando venga a por el pariente del bebé), también los padres pueden poner a su hijo el nombre de un gran rabino para honrar a dicho rabino. Aunque los rabinos recomiendan poner el nombre de algún personaje importante de las Escrituras, normalmente esto NO se hace.

En el Judaísmo se enseña que Dios ha elegido un nombre para cada niño y niña, los padres deben recibir la revelación de Dios para conocer dicho nombre, Rabí Yitsjak Luria Ashkenazi Ben Shlomo dijo que Dios derrama una pequeña cantidad de profecía sobre los padres al elegir un nombre para el niño o la niña.

El Talmud prohíbe poner el nombre de una persona injusta a nuestros hijos (Yoma 38b) porque “el nombre de los impíos se pudrirá.” (Pr. 10:7).Según el Talmud el nombre determina e influye sobre el futuro de la persona (Brakhot 17b). En el talmud también podemos leer:

“Rabí Iojanán decía así: Bienaventurado quien crece con un buen nombre y se marcha del mundo con un buen nombre.”
Brakhot 17a

Es muy común mencionar el nombre del Padre cuando se hace referencia al hijo o a la hija, por ejemplo, Yojanan Ben Avraham (Juan hijo de Abraham), Rivka Bat Avraham (Rebeca hija de Abraham), en el judaísmo reformado también se incluye el nombre de la madre, es decir, Yojanan Ben Avraham veSara, Juan hijo de Abraham y Sara, Rivka Bat Avraham veSara, Rebeca hija de Abraham y Sara.

Hoy en día los hombres suelen tener dos nombres, uno hebreo usado en la sinagoga y en ciertas ceremonias y otro secular usado en un contexto no-judío, normalmente los dos nombres comienzan con la misma letra, otra opción es tener un nombre hebreo que también se utilice en el país de nacimiento (David, Sara, etc).

LA REDENCIÓN DEL PRIMOGÉNITO / PIDYON HABEN

“Entonces el SEÑOR habló a Moisés, diciendo: Conságrame todo primogénito; el primer nacido de toda matriz entre los hijos de Israel, tanto de hombre como de animal, me pertenece.”
Éxodo 13:1 y 2

Como los primogénitos egipcios murieron y los primogénitos de Israel fueron librados, los primogénitos le deben la vida a Dios y le pertenecen, por eso Dios estableció que los primogénitos serían dedicados y consagrados a Él para Su Servicio.

“Porque míos son todos los primogénitos de entre los hijos de Israel, tanto de hombres como de animales; el día en que herí a todo primogénito en la tierra de Egipto, los santifiqué para mí.”
Números 8:17

Cuando sucedió el pecado del becerro de oro, todo el Pueblo se involucró incluido los primogénitos, solamente la tribu de Leví fue fiel al Señor, a partir de ese momento Dios elige a los levitas en vez de a los primogénitos para su Servicio.

“Mira, yo he tomado a los levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primogénitos, los que abren el seno materno de entre los hijos de Israel. Los levitas, pues, serán míos.”
Números 3:11

Cuando Moisés contó a los primogénitos y a los levitas por mandato de Dios, había 22,273 primogénitos y 22,000 levitas, como no había suficientes levitas, los 273 que faltaban tuvieron que ser redimidos del servicio sagrado. El dinero que se pagó servía para equiparar el número que faltaba de levitas. El precio fue de 5 siclos y el dinero fue entregado a Aarón y a sus hijos.

“Y como precio de rescate por los doscientos setenta y tres de los primogénitos de los hijos de Israel que exceden a los levitas, tomarás cinco siclos por cada uno, por cabeza; los tomarás conforme al siclo del santuario (el siclo tiene veinte geras), y da el dinero, el rescate de los que hay en exceso entre ellos, a Aarón y a sus hijos. Moisés, pues, tomó el dinero de rescate de los que excedían el número de los redimidos por los levitas; de los primogénitos de los hijos de Israel tomó el dinero conforme al siclo del santuario, mil trescientos sesenta y cinco siclos. Entonces Moisés dio a Aarón y a sus hijos el dinero del rescate, por mandato del SEÑOR, tal como el SEÑOR había ordenado a Moisés.”
Números 3:46-51

Esta ceremonia Pidyon Haben se sigue llevando a cabo en el judaísmo tradicional, a partir de los 30 días de vida del primogénito, el niño debe ser llevado a un sacerdote (Kohen) o un levita para ser redimido. El sacerdote o el levita pregunta al padre si quiere entregar a su hijo al servicio sagrado o redimirlo (entregar el dinero), el padre contesta que se queda con su hijo y entrega al sacerdote o al levita la cantidad estipulada en la Torá: 5 siclos (Nm. 18:16). Actualmente se suelen usar 5 shekels (moneda de Israel) aunque también se puede usar cualquier tipo de moneda de plata (el Banco de Israel ha acuñado monedas especiales para esta ceremonia). El sacerdote suele devolver las monedas al padre después de la ceremonia o son entregadas a los pobres. Esta ceremonia no se hace con frecuencia porque requiere ciertas condiciones, la ceremonia no se llevará a cabo si . . .

  • Nace una hija primero.
  • Si el primogénito nace por cesárea.
  • La madre abortó antes de tener a su primogénito.
  • Uno de los padres desciende de sacerdotes o levitas.

Si un primogénito no fue redimido por su padre, cuando crezca y pueda, el propio hijo debe redimirse a sí mismo.

Como Yeshua fue el primogénito y no pertenecía a la tribu de Leví tuvo que ser redimido por sus padres en esta ceremonia, en su caso fue redimido a los 41 días ya que la purificación de la madre duraba 40 días, esto lo podemos ver en Lucas.

“Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre YESHUA, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido. Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés (Lv. 12:1-4), le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor (como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor), y para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos (Lv. 12:6).”
Lucas 2:21-24

Actualmente, después de la ceremonia hay una comida festiva (Seudat Mitsvá – la comida del mandamiento).

CORTE DE PELO - UPSHERIN

Hay una costumbre entre los judíos jasídicos de cortar el pelo al niño cuando cumple 3 años, este corte de pelo (upsherin) es el inicio de una nueva etapa en la vida del niño, a partir de este momento, el niño está preparado para el estudio de la Torá, aprender hebreo, llevar Kipá y Tsit-tsit.

Lo familiares y amigos presentes en la ceremonia participan en el corte de pelo, el rabino tiene el honor de comenzar el corte de pelo. Normalmente se le deja al niño dos tirabuzones laterales sobre las orejas llamados en hebreo “peot” o “peyot” (los ahkenazitas los llaman “peyos”), estos tirabuzones no se cortan en obediencia a la interpretación que hacen de Levítico 19:27 “No cortaréis en forma circular los extremos de vuestra cabellera, ni dañaréis los bordes de vuestra barba.”

La ceremonia de Upsherin se lleva a cabo porque la vida del hombre es comparada con la vida de un árbol, de igual forma que no se puede participar de los frutos de un árbol los primeros tres años (Lv. 19:23), el pelo del niño no se puede cortar.

HIJO-A DEL MANDAMIENTO / BAR-BAT MITSVA

En el Judaísmo tradicional cuando el niño alcanza la edad de 13 años y la niña 12 años (en el movimiento conservador, reformado y reconstruccionista no hay diferencia en la edad del niño y de la niña – 13 años) se celebra una ceremonia llamada Bar Mitsvá – Hijo del Mandamiento (las niñas tienen su Bat Mitsvá – Hija del mandamiento - la ceremonia para las niñas es reciente, comenzó en el siglo pasado – 1922 - en el movimiento reconstruccionista con la hija de su fundador, Judith Kaplan, esta ceremonia NO se lleva a cabo en el judaísmo ortodoxo), comienzan a ser responsables de sus actos ya sean buenos o malos y del cumplimiento de una serie de mandamientos que todavía no se aplicaban a sus vidas, hasta ese momento el padre tenía toda la responsabilidad, pero a partir del Bar/Bat Mitsvá la responsabilidad recae sobre el hijo-a, de todas formas, delante de Dios el niño (o la niña) no es plenamente responsable de sus actos hasta que cumple los 20 años (Ex. 30:14 / Nm. 1:3; 14:29). A partir de su Bar Mitsvá el niño puede ser llamado para la lectura pública de la Torá en la sinagoga, lo que se conoce en hebreo como Aliyá laTorá, debe ponerse los tefilín en Shajarit (la oración de la mañana) y debe ayunar en Yom Kipur. A partir de su Bar Mitsvá el niño puede ser contado para formar un Minyan (quórum de 10 varones judíos necesarios para poder realizar cualquier servicio religioso público).

Normalmente el Bar Mitsvá se lleva a cabo el sábado por la mañana en la sinagoga durante el servicio de la mañana. El Bat Mitsvá, la ceremonia para las niñas, se suele celebrar los viernes por la noche, los sábados por la noche o los domingos por la tarde.

La ceremonia de Bar / Bat Mitsvá es una gran celebración donde después del servicio se hace una celebración con mucha comida, bebida y danza.

PROHIBICIÓN DE LA POLIGAMIA

Los hombres en el Tanaj podían tener varias esposas, Jacob se casó con Lea y Raquel, todos sabemos de las muchas esposas que tenía el Rey David y especialmente el Rey Salomón ¿Por qué los judíos actualmente no tienen varias esposas? En el siglo X el Rabino Gershon Ben Yehudah de Alemania promulgó un decreto prohibiendo la poligamia, dicho decreto fue recibido y aceptado por los judíos ashkenazitas ya que vivían en países donde estaba mal visto tener varias esposas, sin embargo, muchos judíos sefarditas vivían en países musulmanes donde tener varias esposas estaba bien visto, por tanto el decreto no fue aceptado por los sefarditas, sin embargo en 1950 el Gran Rabinato Sefardita en Israel prohibió la poligamia entre los sefarditas. Los rabinos tienen tanta autoridad que pueden prohibir lo que la Torá permite, aunque NO pueden permitir lo que la Torá prohíbe.

BUSCANDO A NUESTRA BASHERT

“Bashert” es una palabra en yiddish que significa “destino”, pero en este caso se usa para referirse a nuestra media naranja. Según el Talmud, 40 días antes del nacimiento de un niño, una voz del cielo anuncia con quién se casará (Sotah 2a). Por tanto, el trabajo del hombre es buscar y encontrar su Bashert, la persona que el Cielo determinó antes de su propio nacimiento. Una historia rabínica nos cuenta lo siguiente:

Una mujer romana le dijo a Rabi Yossi Ben Halafta:

-¿Qué ha estado haciendo Dios desde que creó el mundo?

Respondió el Rabino:

-Ha estado arreglando matrimonios.

La mujer se burló diciendo que eso era muy fácil y que incluso ella podía hacerlo, pero el Rabino le dijo que no era fácil y que era tan difícil como separar el mar rojo. La mujer para probar que el Rabino estaba equivocado, al día siguiente seleccionó a 1000 siervos y los casó con 1000 siervas, pero a la mañana siguiente se presentaron los siervos delante de ella, uno con una pierna rota, otro con un ojo sacado, otro con su cabeza fracturada . . . unos decían “No quiero a esta mujer”, las esposas decían “No aguanto a este hombre”, todo pidiendo que sus matrimonios fuesen cancelados. La mujer al ver esto, fue al Rabino y le dijo:

-NO hay Dios como vuestro Dios y no hay Torá como la vuestra.

El Rabino le contestó:

-Por eso te dije que era algo muy difícil, tan difícil como la división del Mar Rojo.

Aunque el matrimonio es el plan de Dios y ha sido arreglado por él, no significa que NO vaya a haber problemas e incluso si al final un matrimonio se disuelve, Dios también arregla un segundo matrimonio y elige la esposa según los méritos del hombre.

El consejo de los rabinos, incluso para los que creen en esta predestinación de la pareja, es que NO debemos precipitarnos a casarnos.

“Compra un terreno deprisa, pero piénsate bien el tomar a una mujer como tu esposa.”
Yevamot 63a

Si un hombre se casa porque su mujer tiene dinero, los rabinos afirman que “quien se casa por amor al dinero, tendrá hijos indignos”.

MATRIMONIO – KIDUSHIN (SANTIFICACIÓN O DEDICACIÓN)

“El hombre busca a la compañera de la vida para encontrar en ella lo que en él se había perdido”
Kiddushin 2b

En el Judaísmo se enseña que el primer hombre fue andrógino, poseía rasgos sexuales de hombre y de mujer. El siguiente versículo se da como base para esta creencia:

“Creó, pues, Dios al hombre (singular) a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó (plural).”
Génesis 1:27

Cuando Dios crea a la mujer, separó las dos partes del hombre (varón y hembra) y el alma de dividió en dos, por tanto, cuando un hombre se casa con una mujer, se unen las partes que fueron divididas y se convierten en una sola carne con una sola alma.

“Y el hombre dijo: Esta es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ella será llamada mujer, porque del hombre fue tomada. Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.”
Génesis 2:23 y 24

El Talmud dice que “el que no tiene esposa es un hombre incompleto.” (Yevamot 63a) también declara que “el que no tiene esposa vive sin gozo, sin bendición y sin bien.” (Yevamot 62b). Por tanto, en el judaísmo estar casado es el estado ideal del hombre y la mujer.

Matrimonio en los tiempos de Yeshua:

Normalmente el padre era el encargado de buscar una esposa para su hijo. Cuando el padre no podía hacerlo, elegía a un representante, a este representante se le llamaba “el amigo del novio”, esto es lo que pasó con Abraham en Génesis 24.

En el caso de Rebeca, ella tuvo que dar su consentimiento para ser elegida como esposa de Isaac, sin el consentimiento de la mujer no podría haber boda:

 

“Y llamaron a Rebeca, y le dijeron: ¿Irás tú con este varón? Y ella respondió: Sí, iré.”
Génesis 24:58

Cuando se encontraba a la esposa, los padres se juntaban para hacer un contrato y para acordar una dote que debía pagar el novio, por tanto, la novia NO era gratis, había que pagar un precio por ella (David dio a Saúl 200 prepucios de los filisteos por su hija, Mical – I Samuel 18:27 – y Jacob se comprometió a trabajar durante 7 años por Raquel – Génesis 29:18). Una vez que se llegaba a un acuerdo se redactaba un contrato matrimonial. La lectura de este contrato matrimonial con ambas familias daba inicio al compromiso matrimonial. Este contrato (llamado ketubá – “lo que está escrito”) era realizado por el novio y firmado por dos testigos que no perteneciesen a ninguna de las familias de los novios, en él se especificaban sus promesas, sus obligaciones como esposo y lo que estaba dispuesto a dar al padre de la novia por su hija, también se reflejaba la cantidad de dinero que daría a su esposa en caso de divorcio y la herencia que le quedaría en caso de muerte, este contrato estaba escrito en arameo y era leído por el novio en la casa del Padre de la novia delante de varios testigos y amigos de la familia, dicho contrato matrimonial era tan importante que sin la ketubá un hombre NO podía vivir con su mujer, la ketubá era una protección para la esposa, pertenecía a la esposa y ella era la encargada de guardarla. A continuación bebían de una copa de vino llamada “la Copa del Pacto o Copa de la Aceptación” (si la novia bebía de la copa estaba aceptando el contrato) recitando una bendición especial para la ocasión, una de estas bendiciones la encontramos en Génesis 24:60 “Hermana nuestra, sé madre de millares de millares, y posean tus descendientes la puerta de sus enemigos.”. El novio le entregaba un regalo de valor, normalmente un anillo sellando el compromiso con estas palabras:

“Con este anillo has sido consagrada a mí según la Ley de Moisés y de Israel.”

A partir de esta ceremonia de compromiso llamada erusin (desposorios) o kidushin (santificación) los novios se consideraban marido y mujer, aunque todavía NO viviesen juntos, por tanto, la infidelidad por alguna de las dos partes era considerada adulterio.

Después de haber prometido a su amada que volvería a por ella, el novio regresaría a la casa de su padre para preparar una casa para su prometida (en la propiedad del Padre o incluso dentro de la casa del padre), mientras tanto, la novia llevaría un velo mostrando públicamente su compromiso matrimonial y estaría haciendo su vestido de novia y preparando el ajuar.

Después de unos meses (normalmente 12) cuando la casa estaba acabada y el padre del novio daba el visto bueno a dicha casa, el padre permitía que su hijo fuese a buscar a su prometida. El novio vestido como un rey (en la medida de sus posibilidades) y acompañado de varios amigos con lámparas y antorchas (normalmente esto ocurría por la noche) iban a por la novia, la novia no sabía exactamente cuándo llegaría ese momento tan especial y esperado, por eso, siempre tenía que estar preparada y las acompañantes de la novia, las damas de honor, tenían que tener preparadas sus lámparas para acompañarla.

Para avisar a la novia de la llegada de su amado y poder así tener algo de tiempo para prepararse y preparar las cosas que se llevaría con ella, alguien gritaba diciendo: “¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!” y se tocaba el shofar, entonces la novia, vestida como una reina, con sus acompañantes salían a recibir al novio y juntos se dirigían a la casa del Padre donde habría un banquete preparado y estarían los invitados esperando, a esta ceremonia se le daba el nombre de nisuin (la palabra se deriva del verbo “levantar” o “llevar”).

Cuando llegaban a la casa, se hacía una bendición y la novia era entregada al novio, después los novios entraban en la habitación nupcial para consumar el matrimonio, una vez consumado el matrimonio, el novio se lo decía a un amigo suyo que estaba en la puerta esperando y su amigo iba y lo anunciaba a los invitados, todos se alegraban por los novios y comenzaba la fiesta celebrándola durante 7 días (Jue. 14:17), en esos 7 días los novios estaban “escondidos” en la habitación (esto equivaldría a nuestra luna de miel). Cuando se cumplían los 7 días los novios salían de su “escondite” y la novia ya no llevaría el velo.

Cuando un hombre se casaba con su mujer, le solían preguntar acerca de su matrimonio diciendo: “¿Matsá o Motsé?” (¿Halló o Hallo?) . . .

 

"En Israel, le solían preguntar a un hombre que se casaba con una mujer: “¿Matsá o Motsé?”. Matsá, porque está escrito: “El que HALLÓ (Matzá) esposa HALLÓ el bien y alcanza la benevolencia del Señor” (Pr. 18:22). Motsé, porque está escrito: “Yo HALLO (Motsé) a la mujer más amarga que la muerte” (Ec. 7:26)."
El Talmud – Tratado de Berajot 8a

Matrimonio judío en la actualidad

Las dos ceremonias que acabamos de ver, erusin y nisuin, han sido conservadas en la ceremonia que se realiza hoy en día, pero a partir del siglo XI las dos ceremonias se fusionaron en una.

DIVORCIO - GUERUSHIN

El judaísmo NO prohíbe el divorcio y enseña que la misma Torá ofrece dicha posibilidad (Dt. 24:1-4), aunque el divorcio no deja de ser una tragedia como podemos leer en el Talmud:

“Incluso el altar derrama lágrimas cuando un hombre se divorcia de su esposa”.
Sanhedrin 22a

Después del divorcio se pueden volver a casar aunque la mujer debe esperar 90 días, esta espera es por si la mujer está embarazada para que se sepa quién es el padre y no haya problemas legales con la herencia.

LA MUERTE

El Judaísmo enseña que el alma es inmortal, pero el cuerpo es mortal y vuelve al polvo (Gn. 3:19). Cuando una persona muere, el cuerpo muere, pero el alma sigue viviendo.

“Abraham expiró, y murió en buena vejez, anciano y lleno de días, y fue reunido a su pueblo.”
Génesis 25:8

Hay un sector dentro del Judaísmo que cree en la reencarnación especialmente los involucrados en la Cábala.

El cuerpo debe ser sepultado lo antes posible (Dt. 21:23), por tanto en el Judaísmo está prohibida la cremación. Dios tuvo el detalle de enterrar a Moisés y nosotros, por tanto, debemos imitarle, el cuerpo debe ser devuelto a la tierra.

Debemos mostrar respeto por el cadáver ya que fue la casa donde el fallecido habitó, el judaísmo enseña que beber, comer o cumplir un mandamiento delante del cuerpo del fallecido está prohibido ya que se consideraría una burla a la persona fallecida, tampoco está permitido mostrar el cuerpo ya que es considerado una falta de respeto.