La Historia de Nuestro Pueblo - Segunda Parte

SEGUNDO EXILIO:

EL EXILIO BABILONIO – APROX. 586 A.C.

“Y el SEÑOR, Dios de sus padres, les envió palabra repetidas veces por sus mensajeros, porque El tenía compasión de su pueblo y de su morada; pero ellos continuamente se burlaban de los mensajeros de Dios, despreciaban sus palabras y se mofaban de sus profetas, hasta que subió el furor del SEÑOR contra su pueblo, y ya no hubo remedio. Entonces El hizo subir contra ellos al rey de los caldeos (Babilonios), que mató a espada a sus jóvenes en la casa de su santuario, y no tuvo compasión del joven ni de la virgen, del viejo ni del débil; a todos ellos los entregó en su mano. Y todos los objetos de la casa de Dios, grandes y pequeños, los tesoros de la casa del SEÑOR y los tesoros del rey y de sus oficiales, todo lo llevó a Babilonia. Y quemaron la casa de Dios, derribaron la muralla de Jerusalén, prendieron fuego a todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos valiosos. Y a los que habían escapado de la espada los llevó a Babilonia . . .”
II Crónicas 36:15-20

La Casa de Judá fue llevada cautiva a Babilonia aproximadamente 135 años después del exilio Asirio. Los babilonios quemaron el Templo, los palacios y derribaron los muros de Jerusalén.

Las causas de los exilios fueron la idolatría, la desobediencia a la Torá, la violación del Shabat y apartarse de los caminos de Dios.

El libro de Lamentaciones es un lamento por todo lo que le ha sucedido a Jerusalén.

Muchos judíos se sentaban junto a los ríos de Babilonia y lloraban acordándose de Sion . . .

“Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas. Pues allí los que nos habían llevado cautivos nos pedían canciones, y los que nos atormentaban nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos alguno de los cánticos de Sion. ¿Cómo cantaremos la canción del SEÑOR en tierra extraña? Si me olvido de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza. Péguese mi lengua al paladar si no me acuerdo de ti, si no enaltezco a Jerusalén sobre mi supremo gozo.”
Salmo 137:2-6

Dios envía profetas para animar a Su Pueblo, uno de estos profetas fue Jeremías:

“Así dice el SEÑOR de los ejércitos, el Dios de Israel, a todos los desterrados que envié al destierro de Jerusalén a Babilonia: "Edificad casas y habitadlas, plantad huertos y comed su fruto. "Tomad mujeres y engendrad hijos e hijas, tomad mujeres para vuestros hijos y dad vuestras hijas a maridos para que den a luz hijos e hijas, y multiplicaos allí y no disminuyáis. Y buscad el bienestar de la ciudad adonde os he desterrado, y rogad al SEÑOR por ella; porque en su bienestar tendréis bienestar." Porque así dice el SEÑOR de los ejércitos, el Dios de Israel: "No os engañen vuestros profetas que están en medio de vosotros, ni vuestros adivinos, ni escuchéis los sueños que sueñan. "Porque os profetizan falsamente en mi nombre; no los he enviado"--declara el SEÑOR. Pues así dice el SEÑOR: "Cuando se le hayan cumplido a Babilonia setenta años, yo os visitaré y cumpliré mi buena palabra de haceros volver a este lugar. "Porque yo sé los planes que tengo para vosotros"--declara el SEÑOR-- "planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza. Me invocaréis, y vendréis a rogarme, y yo os escucharé. Me buscaréis y me encontraréis, cuando me busquéis de todo corazón. Me dejaré hallar de vosotros"--declara el SEÑOR-- "y restauraré vuestro bienestar y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os expulsé"--declara el SEÑOR-- "y os traeré de nuevo al lugar de donde os envié al destierro."
Jeremías 29:4-14

Estas palabras trajeron ánimo y fortaleza al Reino de Judá y fueron tan prosperados en Babilonia que cuando llegó la hora de salir, muchos se quedaron allí.

Los israelitas del Norte perdieron su sentido de nación y su identidad hebrea. Los Israelitas del Sur mantuvieron su identidad israelita y comenzaron a desarrollar su fe y su teología en las nuevas condiciones impuestas, sin Templo, sin sacrificios y sin su propia tierra. En el exilio Babilonio nace y se desarrolla lo que después conoceremos con el nombre de Judaísmo.

Dios volverá a unir a Su Pueblo y ya no habrá 2 familias ni 2 naciones, solamente habrá un Pueblo, una familia, una nación, Israel, con un solo Rey, YESHUA HAMASHIAJ.

“Y vino a mí la palabra del SEÑOR, diciendo: Y tú, hijo de hombre, toma una vara y escribe en ella: "Para Judá y para los hijos de Israel, sus compañeros." Toma luego otra vara y escribe en ella: "Para José, vara de Efraín, y para toda la casa de Israel, sus compañeros." Júntalas la una con la otra en una sola vara para que sean una sola en tu mano. Y cuando los hijos de tu pueblo te hablen, diciendo: "¿No nos explicarás qué quieres decir con esto?", diles: "Así dice el Señor DIOS: 'He aquí, tomaré la vara de José, que está en la mano de Efraín, y las tribus de Israel, sus compañeros; las pondré con aquélla, con la vara de Judá, y las haré una sola vara, y serán una en mi mano.'" Y las varas en que escribas estarán en tu mano a la vista de ellos, y diles: "Así dice el Señor DIOS: 'He aquí, tomaré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra. 'Y haré de ellos una nación en la tierra, en los montes de Israel; un solo rey será rey de todos ellos; nunca más serán dos naciones, y nunca más serán divididos en dos reinos.
Ezequiel 37:15-22

“Entonces acontecerá en aquel día que el Señor ha de recobrar de nuevo con su mano, por segunda vez, al remanente de su pueblo que haya quedado de Asiria, de Egipto, de Patros, de Cus, de Elam, de Sinar, de Hamat y de las islas del mar. Alzará un estandarte ante las naciones, reunirá a los desterrados de Israel, y juntará a los dispersos de Judá de los cuatro confines de la tierra.”
Isaías 11:11 y 12

"Porque, he aquí, vienen días",--declara el SEÑOR-- "cuando restauraré el bienestar de mi pueblo, Israel y Judá." El SEÑOR dice: "También los haré volver a la tierra que di a sus padres, y la poseerán."
Jeremías 30:3

“He aquí, vienen días”--declara el SEÑOR—“en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto, no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos”--declara el SEÑOR; “porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días”--declara el SEÑOR--. “Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.”
Jeremías 31:31-33

“En aquellos días y en aquel tiempo--declara el SEÑOR-- vendrán los hijos de Israel, ellos junto con los hijos de Judá; vendrán andando y llorando, y al SEÑOR su Dios buscarán. Preguntarán por el camino de Sion, hacia donde volverán sus rostros; vendrán para unirse al SEÑOR en un pacto eterno que no será olvidado.”
Jeremías 50:4 y 5

“Fortaleceré la casa de Judá y la casa de José salvaré, y los haré volver porque me he compadecido de ellos; y serán como si no los hubiera rechazado, porque yo soy el SEÑOR su Dios, y les responderé.”
Zacarías 10:6

Tras el edicto de Ciro, rey de Persia (538 A.C.), los judíos pueden regresar a Jerusalén a reconstruir el Templo (II Cr. 36:22-23). Un grupo de 49.897 judíos regresan bajo la dirección de Zorobabel (536 A.C.), descendiente de David. Dios hizo grandes cosas por Su Pueblo.

“Cuando el SEÑOR hizo volver a los cautivos de Sion, éramos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenó de risa, y nuestra lengua de gritos de alegría; entonces dijeron entre las naciones: Grandes cosas ha hecho el SEÑOR con ellos. Grandes cosas ha hecho el SEÑOR con nosotros; estamos alegres.”
Salmo 126:1-3

Este exilio tuvo una duración de 70 años justamente como Dios había prometido (Jer. 25:11) contando desde la destrucción del Primer Templo en el 586 A.C. hasta la terminación del Segundo Templo en el 516 A.C.

Otro grupo de 2000 judíos exiliados regresó bajo la dirección del sacerdote y escriba Esdras (458 A.C.), uniéndose a los que ya se habían establecido allí. Con Esdras se produjo una reforma moral y un avivamiento espiritual. Cuando pasaron aprox. 13 años en el 444 A.C. Nehemías regresó de Babilonia para reconstruir las murallas y las puertas de Jerusalén contando con la ayuda de Esdras.

Con el segundo Templo reconstruido (aprox. 516 A.C), una Teocracia profética asumió la dirección de la nación la cual comenzó a traer de nuevo una conciencia nacional y unidad religiosa guiada por los Hombres de la Gran Asamblea compuesta de 120 sabios, algunos eran también profetas: Daniel, Hageo, Zacarías, Malaquías, Nehemías, Zorobabel, Mardoqueo, etc. Gracias a los Hombres de la Gran Asamblea los judíos pudieron desarrollar su espiritualidad. Una de las cosas más importantes que llevó a cabo Esdras fue acercar la Torá a todo el Pueblo, muchos sacerdotes habían usado la Torá para su propio beneficio, habían robado la Torá al Pueblo, Esdras se la devuelve.

Esta gran asamblea duró aproximadamente 200 años pero su influencia permanece hasta nuestros días.

Los Medo-persas fueron sustituidos por los Griegos (aprox. 330 A.C.) iniciándose el periodo Helénico (también llamado “época helenística” o “época griega”) (del 330 al 63 A.C.). Durante este periodo (aprox. 250 A.C.) surge la versión en griego del Tanaj (A.T.) conocida como “La Versión de los Setenta” (LXX) o “Septuaginta”.

Después de la muerte de Alejandro Magno (aprox. 323 A.C.) surgen cuatro reinos repartidos entre cuatro de sus generales: Seleuco I Nicátor gobernaba Siria y Mesopotamia, Lisímaco gobernaba Tracia y Asia menor, Casandro gobernaba Macedonia y Tolomeo I Sóter gobernaba Egipto. En el capítulo 11 del libro de Daniel los Tolomeos (o Lágidas) en Egipto son llamados “reyes del sur” y los Seleúcidas (o Seleucos) en Siria son llamados “reyes del norte”. En un principio la Tierra de Israel fue invadida por los Tolomeos, pero aproximadamente en el 198 A.C. pasó a estar bajo el control de los Seleúcidas y su Rey Antíoco III el Grande.

Aproximadamente en el 169 A.C., el rey Antíoco IV Epífanes (él mismo fue quien se puso el nombre de “Epífanes” que significa “el ilustre”, aunque muchos lo llamaban “Epímanes” que significa “el loco”), hijo de Antíoco III el Grande, intentó obligar a los judíos a abandonar sus costumbres, las tradiciones de sus Padres y las leyes de Dios (II Macabeos 6:1 y 2). Prohibió, bajo pena de muerte, la circuncisión, la observancia del Shabat y ordenó quemar todas las copias de la Torá. En el 168 A.C. puso una estatua de Zeus en el Templo sacrificándole cerdos sobre el atar (II Macabeos 6:5) y obligó a los judíos a ofrecer sacrificios a Zeus y a comer carne de cerdo. Todo esto provocó la rebelión de los Macabeos (aprox. 167 A.C.). Dirigidos por el sacerdote Matatías de la familia Hasmonea y más tarde por sus hijos: Judas Macabeo (“el Martillo”) 166-160 A.C, Jonatán 160-142 A.C. y Simón 143-134 A.C., los Judíos echaron a los Sirios de la tierra de Israel, reconstruyeron el altar y purificaron el Templo (el 25 de Kislev 165 A.C.). La Fiesta de Jánuca celebra este momento histórico. A partir de ese momento, los Judíos prácticamente reconquistaron toda la tierra y se produjo una consolidación política, social y religiosa de la nación permitiendo un resurgir del Judaísmo.

Bajo el liderazgo de Simón Macabeo, los judíos comenzaron a gozar de una autonomía política y religiosa (142 A.C.) disfrutando de ella durante 70 años, los líderes más importantes de este periodo fueron: Juan Hircano, hijo de Simón, (134-104 A.C.) y Alejandro Janeo, hijo de Juan, (103-76 A.C.). La victoria de los Macabeos propició que la familia de los Hasmoneos, descendientes de los sacerdotes, se constituyera en toda una dinastía en Israel.

La independencia de los judíos terminó cuando los Romanos sustituyeron a los Sirios como potencia de la región y entraron en Israel bajo el general romano Pompeyo, reconociendo a Juan Hircano II (hijo de Alejandro janeo) como sumo sacerdote y nombrándolo etnarca (63-40 A.C. / La madre de Hircano II llamada Alejandra ya había nombrado a su hijo Sumo sacerdote).

La familia hasmonea intentó echar fuera a los romanos y bajo el liderazgo de Matatías Antígono (hijo de Aristóbulo – Aristóbulo era el hijo mayor de Juan hircano) procuraron la independencia nacional. No tuvieron éxito y la dinastía Hasmonea llegó a su fin, Israel se convirtió en un reino tributario de Roma (aprox. 40 A.C).

Tres años más tarde, Herodes el Grande, casado con una de las hijas de Hyrcano II, consiguió el respaldo de Roma y fue designado Rey de Judea por el senado Romano (37 A.C.).

Como Herodes tenía que ganarse el favor de los Romanos que le apoyaban y de los judíos, construyó ciudades, anfiteatros, etc. Y para estar bien con los judíos, agrandó y embelleció el Templo (22 A.C.).

Gracias a sus dotes la historia lo conoce como Herodes el Grande (aunque algunos afirman que era llamado así por su baja estatura). Yeshua nació en días del Herodes el Grande, por tanto él fue quien ordenó la matanza de los niños en Belén. Cuando Herodes el Grande muere (4 A.C.) su reino se dividió entre tres de sus hijos:

  • Herodes Arquelao (4 A.C. – 6 D.C.). Etnarca de Judea, Samaria e Idumea.
  • Herodes Antipas (4 A.C. – 39 D.C.). Tetrarca de Galilea y Perea, fue el que hizo decapitar a Juan el Bautista (Mt. 14:10), Yeshua lo llamó “zorra” (Lc. 13:32). Poncio Pilato envió a Yeshua a ser juzgado por Herodes Antipas (Lc. 23:7).
  • Herodes Felipe II (4 A.C. – 34 D.C.). Tetrarca de Batanea, Gaulanítide, Traconítide, Iturea y Auranítide. Se casó con Salomé, la hija que su medio hermano Felipe tuvo con Herodías.

Nota: Herodías se casó con su medio tío Herodes Felipe I, también llamado Felipe, posteriormente Herodías le abandona y se va a vivir con Herodes Antipas.

En el 66 D.C. se inicia la primera guerra judía contra Roma conocida como la Gran Revuelta Judía, los Judíos se rebelaron, pero los Romanos superaban a los Judíos y cuatro años más tarde, en el 70 D.C., Jerusalén fue conquistada y destruida juntamente con el Templo por los romanos al mando del general Tito, según Josefo, 600.000 judíos perdieron su vida en esta guerra.

Unos 40 años antes, Yeshua lloraba por todo lo que le iba a acontecer a Jerusalén y al Templo.

“Cuando se acercó, al ver la ciudad, lloró sobre ella . . . Porque sobre ti vendrán días, cuando tus enemigos echarán terraplén delante de ti, te sitiarán y te acosarán por todas partes. Y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo de tu visitación.”
Lucas 19:41, 43 y 44

“Y mientras algunos estaban hablando del templo, de cómo estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: En cuanto a estas cosas que estáis mirando, vendrán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada.”
Lucas 21:5 y 6

Todo lo que dijo Yeshua se cumplió en el 70 D.C.

Sin embargo, un grupo de familias judías se había establecido en una fortaleza militar construida por Herodes el Grande en Masada (al sur de Jerusalén) cerca del Mar Muerto. Eran aproximadamente 1000 personas y durante tres años pudieron resistir los intentos de los Romanos para desalojarlos hasta que los Romanos construyeron una gigantesca rampa para poder entrar en la Fortaleza, cuando entraron, todos se habían suicidado habiendo quemado todo excepto la comida para mostrar que no lo habían hecho por razones económicas sino por dignidad. Este fue el fin de la resistencia judía en el 73 D.C.

Cuando los Romanos prohibieron la circuncisión por un decreto de Adriano y anunciaron que iban a edificar una nueva ciudad en Jerusalén y un templo dedicado a Júpiter sobre las ruinas del Templo, se produjo la rebelión de Bar Kojba (132 D.C.), bajo su dirección y con el apoyo del tanaita Rabí Akiva, muchos judíos se organizaron militarmente y durante dos años y medio Judea y Jerusalén vinieron a estar bajo control judío, pero una vez más los judíos fueron derrotados, nuestros sabios nos dicen que la arrogancia de Bar Kojva fue la causa principal de su derrota (135 D.C.). Rabí Akiva proclamó que Simón Bar Kojva era el Mesías y muchos judíos llegaron a creer que con él se iniciaba la época de la redención de Israel.

Los romanos cambiaron el nombre de Jerusalén llamándola “Aelia Capitolina” en honor al emperador Adriano (Aelius) y a la tierra de Israel la llamaron “Palestina” (significa “Filistea”, el hogar de los filisteos) intentando borrar el nombre de Israel y Jerusalén.

Todos los judíos tuvieron que abandonar su tierra dando comienzo a su tercer exilio, un exilio a todas las naciones.

Gracias a Dios, el 14 de Mayo de 1948, Israel renace como nación en su propia Tierra, después de casi 2000 años de exilio, los judíos pueden volver a su Hogar: ERETS YISRAEL / LA TIERRA DE ISRAEL

“Fuiste propicio a tu tierra, oh SEÑOR;

Volviste la cautividad de Jacob.”

Salmo 85:1

 

DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA DE ISRAEL

Por consiguiente nosotros, miembros del consejo del pueblo, representantes de la comunidad judía de la Tierra de Israel y del movimiento sionista, estamos reunidos aquí en el día de la terminación del Mandato Británico sobre la Tierra Israel y, en virtud de nuestro derecho natural e histórico y basados en la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, PROCLAMAMOS EL ESTABLECIMIENTO DE UN ESTADO JUDÍO EN LA TIERRA DE ISRAEL, EL ESTADO DE ISRAEL.

DECLARAMOS que, desde el momento en que termina el Mandato, esta noche, víspera de Shabat, el 6 de iyar, 5708 (14 de mayo, 1948) y hasta el establecimiento de las autoridades electas y permanentes del estado, de acuerdo con la constitución que habrá de ser adoptada por la Asamblea Constituyente a ser elegida, a más tardar el 1o de octubre de 1948, el Consejo del Pueblo actuará en calidad de Consejo Provisional del Estado y su brazo ejecutivo, la Administración del Pueblo, será el Gobierno Provisional del estado judío, que se llamará "Estado de Israel".

EL ESTADO DE ISRAEL permanecerá abierto a la inmigración judía y el crisol de las diásporas; promoverá el desarrollo del país para el beneficio de todos sus habitantes; estará basado en los principios de libertad, justicia y paz, a la luz de las enseñanzas de los profetas de Israel; asegurará la completa igualdad de derechos políticos y sociales a todos sus habitantes sin diferencia de credo, raza o sexo; garantizará libertad de culto, conciencia, idioma, educación y cultura; salvaguardará los Lugares Santos de todas las religiones; y será fiel a los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

EL ESTADO DE ISRAEL está dispuesto a cooperar con las agencias y representantes de las Naciones Unidas en la implementación de la resolución de la Asamblea General del 29 de noviembre de 1947, y tomará las medidas necesarias para lograr la unión económica de toda la Tierra de Israel.

APELAMOS a las Naciones Unidas para que asistan al pueblo judío en la construcción de su Estado y a admitir al Estado de Israel en la familia de las naciones.

EXHORTAMOS - aun en medio de la agresión sangrienta que es lanzada en contra nuestra desde hace meses - a los habitantes árabes del Estado de Israel a mantener la paz y participar en la construcción del Estado sobre la base de plenos derechos civiles y de una representación adecuada en todas sus instituciones provisionales y permanentes.

EXTENDEMOS nuestra mano a todos los estados vecinos y a sus pueblos en una oferta de paz y buena vecindad, y los exhortamos a establecer vínculos de cooperación y ayuda mutua con el pueblo judío soberano asentado en su tierra. El Estado de Israel está dispuesto a realizar su parte en el esfuerzo común por el progreso de todo el Medio Oriente.

HACEMOS un llamado a todo el pueblo judío en la diáspora para que se congregue en torno de los judíos de la Tierra de Israel y lo secunde en las tareas de inmigración y construcción, y estén juntos en la gran lucha por la materialización del sueño milenario - la redención de Israel.

PONIENDO NUESTRA FE EN EL TODOPODEROSO, COLOCAMOS NUESTRAS FIRMAS A ESTA PROCLAMACION EN ESTA SESION DEL CONSEJO PROVISIONAL DEL ESTADO, SOBRE EL SUELO DE LA PATRIA, EN LA CIUDAD DE TEL AVIV, EN ESTA VISPERA DE SABADO, EL QUINTO DIA DE IYAR DE 5708 (14 DE MAYO DE 1948).

David Ben-Gurion
Daniel Auster, Mordekhai Bentov, Yitzchak Ben Zvi, Eliyahu Berligne, Fritz Bernstein, Rabbi Wolf Gold, Meir Grabovsky, Yitzchak Gruenbaum, Dr. Abraham Granovsky, Eliyahu Dobkin, Meir Wilner-Kovner, Zerach Wahrhaftig, Herzl Vardi, Rachel Cohen, Rabbi Kalman Kahana, Saadia Kobashi, Rabbi Yitzchak Meir Levin, Meir David Loewenstein, Zvi Luria, Golda Myerson, Nachum Nir, Zvi Segal, Rabbi Yehuda Leib Hacohen Fishman, David-Zvi Pinkas, Aharon Zisling, Moshe Kolodny, Eliezer Kaplan, Abraham Katznelson, Felix Rosenblueth, David Remez, Berl Repetur, Mordekhai Shattner, Ben Zion Sternberg, Bekhor Shitreet, Moshe Shapira, Moshe Shertok.

 

HIMNO NACIONAL DE ISRAEL

Mientras palpite el corazón de un alma Judía

y en dirección al oriente haya ojos que miren a Sion

No estará perdida nuestra esperanza

La esperanza que tiene dos mil años

De ser un pueblo libre en nuestra tierra

La tierra de Sion y de Jerusalén