La Historia de Nuestro Pueblo - Primera Parte

En el primer libro de la Biblia, el libro de Génesis, encontramos el comienzo del Pueblo de Israel.

En un principio, los hombres eran monoteístas: Adán, Eva, Abel, Caín, Set, Noé, etc, todos creían en un solo Dios, el politeísmo surge a partir de la torre de Babel cuando Dios confunde la lengua de los hombres y los dispersa por toda la tierra, se perdió el verdadero conocimiento de Dios y la idolatría ocupó su lugar.

En medio de la idolatría y el politeísmo (Jos. 24:2), Dios llama a un hombre de Ur de los Caldeos llamado Abram (aprox. 2166 A.C.), de la región de Mesopotamia y le dice que deje su tierra y su familia prometiéndole una nación y una tierra.

“Y el SEÑOR dijo a Abram: Vete de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra.
Génesis 12:1-3

Abram con 75 años, obedece el mandato de Dios y se pone en marcha viajando de Ur a Haran, de Haran a Siquem, de Siquem a Betel, de Betel a Egipto, de Egipto a Betel, de Betel a Hebrón.

El Eterno hizo un Pacto con Abram y lo único que tuvo que hacer Abram fue creer a Dios.

“Y Abram creyó en el SEÑOR, y Él se lo reconoció por justicia. Y le dijo: Yo soy el SEÑOR que te saqué de Ur de los caldeos, para darte esta tierra para que la poseas. Y él le dijo: Oh Señor DIOS, ¿cómo puedo saber que la poseeré? Él le respondió: Tráeme una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón. Él le trajo todos éstos y los partió por la mitad, y puso cada mitad enfrente de la otra; mas no partió las aves . . . Y aconteció que cuando el sol ya se había puesto, hubo densas tinieblas, y he aquí, apareció un horno humeante y una antorcha de fuego que pasó por entre las mitades de los animales. En aquel día el SEÑOR hizo un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia he dado esta tierra . . .”
Génesis 15:6-10, 17 y 18

El Eterno se comprometió a cumplir el Pacto cuando pasó por en medio de las mitades de los animales que partió Abram, como Abram no pasó entre las mitades, sabemos que Dios mismo se hace responsable de guardar el pacto y llevarlo a cabo. El pacto no dependía de la obediencia de Abram, dependía de la fidelidad de Dios. Por tanto, este Pacto es incondicional.

Cuando Abram tenía 99 años, Dios le cambia el nombre y a partir de ese momento, Abram sería llamado AbraHam (Padre de Multitudes) y el nombre de su esposa Sarai también es modificado, sería llamada SaraH (Princesa).

Cuando Abraham tenía 100 años y Sarah 90 nació su hijo Isaac.

Isaac fue el “hijo de la promesa” (Gal. 4:28) que Dios hizo a Abraham confirmando el Pacto que Dios llevó a cabo con él.

“Reside en esta tierra y yo estaré contigo y te bendeciré, porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré contigo el juramento que juré a tu padre Abraham. Y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y en tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, porque Abraham me obedeció, y guardó mi ordenanza, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.”
Génesis 26:3-5

Isaac se casó con Rebeca y tuvieron gemelos: Esaú y Jacob. Rebeca consultó a Dios acerca de sus hijos porque estando embarazada sus hijos luchaban dentro de ella. Dios le dice que “el mayor (Esaú) servirá al menor (Jacob).” (Gn. 25:23), también le dice que esos dos niños representan dos naciones: Edom (Gn. 36:1) (los descendientes de Esaú – Edomitas o Idumeos) e Israel (Gn. 35:10) (los descendientes de Jacob - Israelitas).

Jacob se casa con Lea (la impuesta) y con Raquel (la amada). Jacob tiene 12 hijos varones:

  • Con Raquel tiene a José y a Benjamín (2).
  • Con Lea tiene a Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón (6)
  • Con la sierva de Raquel (Bilha) tiene a Gad y Aser (2).
  • Con la sierva de Lea (Zilpa) tiene a Dan y Neftalí (2).

Estos hijos se convierten en los padres de las diferentes familias o tribus de Israel, lo que se conoce como “las 12 tribus de Israel”. Los hijos de José, Manasés y Efraín también fueron padres de 2 tribus.

Dios le cambia el nombre a Jacob poniéndole el nombre de ISRAEL y le confirma el Pacto con Abraham y su padre Isaac.

“Y Dios le dijo: Tu nombre es Jacob; no te llamarás más Jacob, sino que tu nombre será Israel. Y le puso el nombre de Israel. También le dijo Dios: Yo soy el Dios Todopoderoso. Sé fecundo y multiplícate; una nación y multitud de naciones vendrán de ti, y reyes saldrán de tus lomos. Y la tierra que di a Abraham y a Isaac, a ti te la daré; y daré la tierra a tu descendencia después de ti.”
Génesis 35:10-12

Jacob tuvo dos hijos primogénitos: José por parte de su amada Raquel y Rubén por parte de Lea.

José, el hijo de Jacob, por causa de su posición como hijo amado y por dos sueños que tuvo, es vendido por sus hermanos y termina en Egipto, en un principio trabajó en la casa de Potifar y prosperó, cuando la mujer de Potifar quiso tener relaciones con José, éste se negó y ella le acusó de intento de violación, por este motivo, José acabó en la cárcel, pero al poder interpretar el sueño de Faraón fue liberado y puesto sobre toda la tierra de Egipto.

Hubo hambre en la tierra de Canaán y los hermanos de José descienden a Egipto en busca de alimentos, José los reconoce, pero no les revela su identidad, más tarde se da a conocer a sus hermanos y los invita a vivir en la tierra de Egipto.

Jacob eligió a su hijo José para ser el heredero de las promesas, pero la doble bendición que le correspondía como primogénito no la recibe él, la reciben sus dos hijos: Manasés y Efraín. Jacob adopta a los hijos de José (Gn. 48:5) y los bendice. Efraín aunque era el menor recibe la herencia y la bendición de la primogenitura como podemos ver:

“Cuando José vio que su padre había puesto su mano derecha sobre la cabeza de Efraín, esto le desagradó; y asió la mano de su padre para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés. Y José dijo a su padre: No sea así, padre mío, pues éste es el primogénito. Pon tu derecha sobre su cabeza. Mas su padre rehusó y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; él también llegará a ser un pueblo, y él también será grande. Sin embargo, su hermano menor será más grande que él, y su descendencia llegará a ser multitud de naciones.”
Génesis 47:18-19

Lo que Dios había prometido a Abraham, Isaac y Jacob, Dios lo vuelve a prometer a Efraín.

Judá, hijo de Jacob, recibió una bendición muy especial, de Judá saldrían los reyes de Israel y vendría el Mesías prometido.

“El cetro no se apartará de Judá, ni la vara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga Siloh, y a él sea dada la obediencia de los pueblos.”
Génesis 49:10

Después de la muerte de Jacob y José, una nueva dinastía se levanta en Egipto y los descendientes de Abraham se convierten en esclavos.

Después de unos 400 años en Egipto, Dios oye el clamor de Su Pueblo y levanta a Moisés (aprox. 1526 A.C.) para liberar a Israel.

Los dolores en la esclavitud fueron los dolores de parto del nacimiento de una nación: Israel. La nación de Israel nace cuando sale de Egipto (aprox. 1446 A.C.).

Tres meses después llegan a Sinaí, Dios les da los 10 mandamientos y la Torá escrita, también ordena a Moisés la construcción del Tabernáculo que acompañaría al Pueblo de Israel en su travesía por el desierto. El Tabernáculo representaba la presencia de Dios en medio de Su Pueblo.

No siempre fue fiel Israel a Dios, cuando construyeron el becerro de oro su pecado fue grande, la tribu de Leví es la única dispuesta a luchar contra la idolatría del Pueblo y por eso Dios les da el privilegio de ocuparse del Santuario y el Sacerdocio (descendientes de Aarón), de esta forma los primogénitos del Pueblo perdieron ese privilegio que en un principio Dios les había concedido.

“El que esté por el SEÑOR, venga a mí. Y se juntaron a él todos los hijos de Leví. Y él les dijo: Así dice el SEÑOR, Dios de Israel: "Póngase cada uno la espada sobre el muslo, y pasad y repasad por el campamento de puerta en puerta, y matad cada uno a su hermano y a su amigo y a su vecino. Y los hijos de Leví hicieron conforme a la palabra de Moisés; y cayeron aquel día unos tres mil hombres del pueblo.”
Exodo 32:26-28

Más tarde, los Israelitas tienen miedo de los habitantes de Canaán y Dios hace que regresen al desierto hasta que esa generación incrédula muriera.

Josué, el siervo y sucesor de Moisés, conduce a Israel a la Tierra de Canaán comenzando la conquista. Cuando se establecen en la Tierra prometida y a partir de la muerte de Josué, el Pueblo de Israel es gobernado por jueces que el propio Dios levantaba: Otoniel, Débora, Gedeón, Sansón . . .

El Pueblo de Israel pidió un Rey al profeta y último Juez, Samuel, queriendo ser como las otras naciones. Samuel fue el encargado de llevar a cabo la transición de una Teocracia (con los Jueces) a una Monarquía (con los Reyes).

El primer Rey de Israel fue Saúl (aprox. 1043 A.C.), fue ungido por Samuel y aunque empezó bien, acabo bastante mal.

El segundo Rey fue David (aprox. 1011 A.C.), fue ungido por Samuel en Belén, acabó con los filisteos y consiguió establecer la monarquía y la unificación de todas las tribus de Israel. David conquistó Jerusalén y la convirtió en la capital de su Reino.

El tercer Rey fue el hijo de David, Salomón (aprox. 971 A.C.). Pudo construir lo que su padre siempre había soñado, una morada para Dios, el Templo de Jerusalén (aprox. 958 A.C.). Las mujeres con las que se casó de otras naciones hicieron pecar a Salomón desviando su corazón hacia otros dioses. Salomón también edificó altares paganos en Jerusalén.

“Pero el rey Salomón, además de la hija de Faraón, amó a muchas mujeres extranjeras, moabitas, amonitas, edomitas, sidonias e hititas, de las naciones acerca de las cuales el SEÑOR había dicho a los hijos de Israel: No os uniréis a ellas, ni ellas se unirán a vosotros, porque ciertamente desviarán vuestro corazón tras sus dioses. Pero Salomón se apegó a ellas con amor. Y tuvo setecientas mujeres que eran princesas y trescientas concubinas, y sus mujeres desviaron su corazón. Pues sucedió que cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres desviaron su corazón tras otros dioses, y su corazón no estuvo dedicado por entero al SEÑOR su Dios, como había estado el corazón de David su padre. Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. Salomón hizo lo malo a los ojos del SEÑOR, y no siguió plenamente al SEÑOR, como le había seguido su padre David. Entonces Salomón edificó un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está frente a Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. Así hizo también para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses.”
I Reyes 11:1-8

Aunque al final de sus días Salomón se arrepintió (I R. 11:43) escribiendo el libro de Eclesiastés, como resultado de su pecado el Reino de Israel sería dividido juntamente con la Tierra de Israel.

“Y el SEÑOR se enojó con Salomón porque su corazón se había apartado del SEÑOR, Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces, y le había ordenado en cuanto a esto que no siguiera a otros dioses, pero él no guardó lo que el SEÑOR le había ordenado. Y el SEÑOR dijo a Salomón: Porque has hecho esto, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que te he ordenado, ciertamente arrancaré el reino de ti, y lo daré a tu siervo. Sin embargo, no lo haré en tus días, por amor a tu padre David, sino que lo arrancaré de la mano de tu hijo. Tampoco arrancaré todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo por amor a mi siervo David y por amor a Jerusalén la cual he escogido.”
I Reyes 11:9-13

Tras la muerte de Salomón Israel se divide en:

  • Reino del Sur / Reino de Judá: compuesto de 2 tribus, la tribu de Judá y la tribu de Benjamín. Tenía su capital en Jerusalén. A este Reino también se le llama: Casa de David o Casa de Judá. Este Reino duró unos 400 años y tuvo 20 reyes descendientes de David. Su primer Rey fue el hijo de Salomón, Roboam, descendiente de Judá.
  • Reino del Norte / Reino Israel: compuesto de 10 tribus. Tenía su capital en Samaria. A este Reino también se le llama: Casa de José o Casa de Efraín. Este Reino duró unos 200 años y tuvo 20 reyes. Su primer Rey fue Jeroboam, descendiente de Efraín.

Dios había dado a Jeroboam 10 tribus y temiendo perder el Reino, no permitió ir a los Israelitas Norteños a Jerusalén a celebrar las “Fiestas de Peregrinaje” establecidas en la Torá, hizo dos becerros de oro que serían sus nuevos “dioses” (I R. 12:28 y 29) y estableció nuevos lugares de adoración con un sacerdocio diferente y siguiendo otro Calendario Festivo. Los Efrainitas se fueron convirtiendo en una nación gentil y pagana abandonando la Torá y olvidando su identidad Israelita.

A partir de la muerte de Salomón y la división del Reino Unificado de Israel aprox. en el 930 A.C. siempre que en la Biblia leemos “Israel” se refiere al Reino del Norte (los Hijos de Israel), no se refiere a los judíos (pertenecientes al Reino del Sur).

 

PRIMER EXILIO DE ISRAEL:

EL EXILIO ASIRIO – APROX. 722 A.C.

“El SEÑOR, pues, herirá a Israel, como se agita una caña en el agua, y El arrancará a Israel de esta buena tierra que dio a sus padres, y los esparcirá más allá del río Eufrates, porque han hecho sus Aseras, provocando a ira al SEÑOR. Y abandonará a Israel a causa de los pecados que cometió Jeroboam y con los cuales hizo pecar a Israel.”
I Reyes 14:15 y 16

“No te alegres, Israel, con gran júbilo como las naciones, porque te has prostituido, abandonando a tu Dios . . . Efraín volverá a Egipto, y en Asiria comerán cosas inmundas.”
Oseas 9:1 y 3

“Porque he aquí, yo daré un mandato, y zarandearé a la casa de Israel entre todas las naciones, como se zarandea el grano en la criba, sin que caiga ni un grano en tierra.”
Amós 9:9

La Casa de Israel, los israelitas del Reino del Norte serían esparcidos y absorbidos por todas las naciones.

La ciudad de Samaria fue conquistada por los Asirios quienes se mezclaron con los Israelitas y de esta unión surgieron los “Samaritanos”. Estos Samaritanos estuvieron entre los que se opusieron a la reconstrucción de Jerusalén en los días de Nehemías y Esdras, por esto los Samaritanos y los judíos no se llevaban bien. Los que no se mezclaron con los Asirios fueron esparcidos o tuvieron que huir.

“Y el rey de Asiria trajo hombres de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria en lugar de los hijos de Israel. Y tomaron posesión de Samaria y habitaron en sus ciudades.”
II Reyes 17:24

Los Efrainitas (Israelitas del Norte) siguen exiliados y mezclados entre las naciones, a las 10 tribus del Reino del Norte se les ha dado el nombre de “Las Tribus Perdidas”.

“Efraín se ha mezclado con los demás pueblos; Efraín fue torta no volteada.”
Oseas 7:8

TO BE CONTINUED . . .