La Fiesta de Jánuca

“En esos días se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación.” Juan 10:22

Aquí os dejo un resumen de la historia de la Fiesta de la Dedicación, también llamada la Fiesta de las Luces o Jánuca . . .

Hace mucho mucho tiempo . . .

. . . en el siglo II a.C., el malvado y cruel rey de Siria de la dinastía Seléucida, Antíoco IV Epífanes, tomó la Ciudad Santa, Jerusalén, saqueó el Templo, apoderándose del altar de oro, del candelabro (la Menorá), de las copas, tazas, etc, profanó el Templo sacrificando cerdos sobre el altar, edificó varios altares paganos en distintas ciudades de Israel, y edificó un altar a Zeus en el Templo de Jerusalén, también se prohibió al Pueblo Judío el guardar la Ley de Moisés . . . especialmente:

  • se prohibió la circuncisión
  • se prohibió la observancia del Shabat (el día de reposo)
  • se prohibió la observancia de las leyes dietéticas

Cualquier judío que se circuncidaba, debía morir junto con su madre y toda su familia, cualquier judío que guardaba el Shabat, debía morir, cualquier judío que vivía según la Torá de Moisés, debía morir, fueron días de terribles calamidades para Israel. Muchos judíos murieron, hombres, mujeres y niños, prefirieron morir por Su Dios y por Su Ley. Uno de los muchos judíos que murieron dijo:

“Tú, criminal, nos quitas la vida presente. Pero el Rey del mundo nos resucitará a una vida eterna a nosotros que morimos por sus leyes.”
II Macabeos 7:9

PERO . . . se inició una pequeña rebelión que acabó con la tiranía del gobierno de Antíoco IV Epífanes . . .

Los funcionarios del rey intentaban convencer a los judíos de que abandonasen la Ley de Dios y su religión, y aunque algunos judíos estaban siendo convencidos, Matatías, sacerdote de Modín, les dijo:

“Aunque todas las naciones que viven bajo el dominio del rey le obedezcan y renieguen de la religión de sus antepasados, y aunque acepten sus órdenes, yo y mis hijos y mis hermanos seguiremos fieles la alianza que Dios hizo con nuestros antepasados. ¡Dios nos libre de abandonar la ley y los mandamientos! ¡Nosotros no obedeceremos las órdenes del rey, ni nos apartaremos de nuestra religión en lo más mínimo!”
I Macabeos 2:19-22

Cuando Matatías hubo dicho estas palabras, un judío se acercó y comenzó a preparar un animal para sacrificarlo en un altar pagano, al verlo Matatías, se llenó de indignación y mató al judío que iba a sacrificar a los dioses griegos, también mató al funcionario del rey y destruyó el altar pagano, después dijo alzando su voz:

“¡Todo el que tenga celo por la ley y quiera ser fiel a la alianza de Dios, que me siga!”
I Macabeos 2:27

Un pequeño grupo se unió a Matatías y a sus cinco hijos. Como se trataba de unos pocos hombres contra un gran ejército, lo que hicieron fue ocultarse en las montañas y por la noche salían y destruían todos los altares y los ídolos que había mandado edificar Antíoco IV, cuando los griegos se daban cuenta de lo que estaba sucediendo, estos judíos volvían a sus refugios en las montañas. Después de algunos meses Matatías murió y su hijo Judas ocupó su lugar y dijo a sus hermanos:

“La mejor forma de honrar a nuestro padre es luchando hasta el final. Luchemos por nuestra nación.”

Judas fue el líder escogido, se le llamó Judas Macabeo, Macabeo es el acrónimo de MI JAMOJA BAELIM HASHEM – QUÍEN COMO TÚ ENTRE LOS DIOSES, SEÑOR y cansado de vivir en las montañas y de lo que Antíoco IV hacía en Jerusalén, decidió atacar de frente a los griegos, propuso una estrategia y pudo ganar la batalla, cuando ganaron la batalla se pusieron a cantar diciendo:

“Demos gracias al Señor
Porque Él es bueno y
Su misericordia es para siempre
Demos gracias al Señor
Porque Él es bueno y
Su misericordia es para siempre”

Cuando los judíos vencedores entraron en el Templo de Jerusalén, quitaron todos los altares paganos y todos los ídolos griegos. Limpiaron el Templo y trajeron el candelabro, el altar y los utensilios recuperados . . . cuando finalizaron quisieron encender el candelabro, pero solamente encontraron suficiente aceite para que el candelabro estuviese encendido un día, aunque podían pedir aceite de oliva a cualquier vecino, ellos quisieron encender el candelabro con el mejor aceite, el más puro, este aceite se obtenía de los olivos de la ciudad de Técoa, pero para poder conseguir este aceite necesitaban 8 días . . . Dios obró de una forma maravillosa porque ese poco aceite que encontraron les duró 8 DÍAS . . . el Dios de Israel bendijo a Su Pueblo y obro milagros en sus vidas. Podemos leer:

“El día veinticinco del noveno mes, llamado Kislev, del año 148, se levantaron al romper el día y ofrecieron sobre el nuevo altar de los holocaustos que habían construido un sacrificio conforme a la Ley. Precisamente fue inaugurado el altar, con cánticos, cítaras, liras y címbalos, en el mismo tiempo y el mismo día en que los gentiles la habían profanado. El pueblo entero se postró rostro en tierra, y adoró y bendijo al Cielo que los había conducido al triunfo. Durante ocho días celebraron la dedicación del altar y ofrecieron con alegría holocaustos y el sacrificio de comunión y acción de gracias. Adornaron la fachada del Templo con coronas de oro y pequeños escudos, restauraron las entradas y las salas y les pusieron puertas. Hubo grandísima alegría en el pueblo, y el ultraje inferido por los gentiles quedó borrado. Judas, de acuerdo con sus hermanos y con toda la asamblea de Israel, decidió que cada año, a su debido tiempo y durante ocho días a contar del veinticinco del mes de Kislev, se celebrara con alborozo y regocijo el aniversario de la dedicación del altar.”
I Macabeos 4:52-59

Esta es la Fiesta de las Luces o de la Dedicación, también conocida como JÁNUCA, una celebración que dura 8 días, una Fiesta en la cual se celebra . . .

“la victoria de los débiles sobre los fuertes,
de la fe sobre la razón,
de la espiritualidad sobre la carnalidad,
del Pueblo Israel sobre el mundo,
de la Luz sobre las tinieblas.”

La muerte de Antíoco IV fue una muerte horrible, ya que el juicio del Dios de Israel cayó sobre él y aunque quiso evitar su muerte haciendo ciertas promesas NO lo consiguió, podemos leer de Antíoco IV:

“Entonces este criminal empezó a suplicar al Señor; pero Dios ya no tendría misericordia de él. Poco antes quería ir a toda prisa a la ciudad santa, para arrasarla y dejarla convertida en cementerio, y ahora prometía a Dios declararla libre; hacía poco juzgaba a los judíos indignos de sepultura, y buenos sólo para servir de alimento a las aves de rapiña o para ser arrojados con sus hijos a las fieras, y ahora prometía darles los mismos derechos que a los ciudadanos de Atenas; antes había robado el santo templo, y ahora prometía adornarlo con las más bellas ofrendas, y devolver todos los utensilios sagrados y dar todavía muchos más, y atender con su propio dinero a los gastos de los sacrificios, y, finalmente, hacerse él mismo judío y recorrer todos los lugares habitados proclamando el poder de Dios.”
II Macabeos 9:13-17

Dios NO tuvo misericordia de él a pesar de las promesas que hizo este criminal y murió de una muerte horrible, lleno de dolores y sufrimientos:

“Así pues, este asesino, que injuriaba a Dios, terminó su vida con una muerte horrible, lejos de su patria y entre montañas, en medio de atroces sufrimientos, como los que él había hecho sufrir a otros.
II Macabeos 9:28

Después del encendido de velas de cada noche durante la Fiesta de Jánuca decimos:

“Encendemos estas luces por los milagros y maravillas y por la salvación y por las batallas que tú has llevado a cabo para nuestros padres en aquellos días en este tiempo por mano de tus santos sacerdotes. Y estas luces de Jánuca son santas y no tenemos derecho de usarlas sólo podemos contemplarlas para dar gracias y alabanza a tu Gran Nombre por tus milagros, por tus maravillas y por tu salvación. Amen”

¡Bendito sea el Dios de Israel, nuestro Dios, por siempre! ¡AMEN!

¡Am Yisrael Jai! ¡El Pueblo de Israel Vive!