La Bondad de Dios

 

¿O tienes en poco las riquezas de su bondad, tolerancia y paciencia, ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento?”

Romanos 2:4

En este versículo podemos ver lo que produce la bondad de Dios en nuestras vidas: arrepentimiento.

Su Bondad nos guía al arrepentimiento.

David dijo:

“Gustad, y ved que es bueno el Señor; Dichoso el hombre que confía en él.”

Salmo 34:8

Experimentamos la bondad de Dios cuando recibimos a Yeshua en nuestro corazón, cuando recibimos su amor, su gracia, su misericordia, su paz, su poder . . .

“Desechad, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias y toda maledicencia, y desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, ya que habéis gustado la bondad del Señor.”

I Pedro 2:2 y 3

Todos los que hemos saboreado la bondad de Dios, debemos anhelar alejarnos del pecado y acercarnos más a EL.

La bondad de Dios nos lleva más cerca de Dios, esto es lo que significa “su bondad nos guía al arrepentimiento”.

El arrepentimiento es algo que nos lleva a Dios y nos aparta del pecado, por tanto podemos afirmar que la bondad de Dios tiene como fin llevarnos a Dios y apartarnos del pecado.

La bondad de Dios produce un cambio en nuestra manera de pensar, en nuestra manera de ver la vida.

“Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Sal a la parte más profunda y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, dijo: Maestro, hemos estado trabajando toda la noche y no hemos pescado nada, pero porque tú lo pides, echaré las redes. Y cuando lo hicieron, encerraron una gran cantidad de peces, de modo que sus redes se rompían; entonces hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Y vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Al ver esto, Simón Pedro cayó a los pies de Jesús, diciendo: ¡Apártate de mí, Señor, pues soy hombre pecador!”

Lucas 5:4-8

Pedro dijo “soy hombre pecador” cuando vio la bondad de Yeshua. La actitud de Pedro no cambió porque Yeshua le predicara un mensaje de arrepentimiento, la actitud de Pedro cambió porque vio y gusto la bondad de Dios.

Cuando experimentamos Su bondad, Dios espera que lo declaremos a los demás.

El Rey Ezequías experimentó la bondad de Dios recibiendo sanidad y más años de vida.

“En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías, hijo de Amoz, y le dijo: Así dice el SEÑOR: "Pon tu casa en orden, porque morirás y no vivirás." Entonces él volvió su rostro hacia la pared y oró al SEÑOR, diciendo: Te ruego, oh SEÑOR, que te acuerdes ahora de cómo yo he andado delante de ti en verdad y con corazón íntegro, y he hecho lo bueno ante tus ojos. Y Ezequías lloró amargamente. Y aconteció que antes que Isaías hubiera salido del patio central, vino a él la palabra del SEÑOR, diciendo: Vuelve y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: "Así dice el SEÑOR, Dios de tu padre David: 'He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas; he aquí, te sanaré. Al tercer día subirás a la casa del SEÑOR. 'Y añadiré quince años a tu vida, y te libraré a ti y a esta ciudad de la mano del rey de Asiria; y defenderé esta ciudad por amor a mí mismo y por amor a mi siervo David.'"

II Reyes 20:1-6

Dios sanó y prosperó a Ezequías, pero ¿Qué sucedió después?

“En aquel tiempo Merodac-baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y un regalo a Ezequías porque oyó que había estado enfermo y se había recuperado.”

Isaías 39:1

El Rey de Babilonia supo que Ezequías había estado enfermo y había sanado, estaba interesado en la sanidad de Ezequías y la señal que recibió, pero . . . ¿Qué hizo Ezequías?

“Se alegró por ello Ezequías y les mostró la casa de su tesoro: la plata y el oro, las especias y el aceite precioso, todo su arsenal y todo lo que se hallaba en sus tesoros. No hubo nada en su casa ni en todo su dominio que Ezequías no les mostrara. Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezequías, y le dijo: ¿Qué han dicho esos hombres y de dónde han venido a ti? Y Ezequías respondió: Han venido a mí de un país lejano, de Babilonia. Y él dijo: ¿Qué han visto en tu casa? Y Ezequías respondió: Han visto todo lo que hay en mi casa; no hay nada entre mis tesoros que yo no les haya mostrado. Entonces Isaías dijo a Ezequías: Oye la palabra del SEÑOR de los ejércitos: "He aquí, vienen días cuando todo lo que hay en tu casa y todo lo que tus padres han atesorado hasta el día de hoy, será llevado a Babilonia; nada quedará"--dice el SEÑOR.”

Isaías 39:2-6

Ezequías en vez de proclamar la bondad y la grandeza de Dios, proclamó su propia grandeza. Ezequías en vez de dar testimonio de la bondad recibida les muestra todos sus tesoros. Por eso, cuando el profeta Isaías aparece en escena, pregunta a Ezequías: “¿Qué han visto en tu casa?

¿Qué mostramos a la gente cuando ve nuestras casas? ¿Qué mostramos a los demás cuando ven nuestras vidas? ¿Proclamamos lo que Dios ha hecho en nosotros o mostramos nuestros talentos, nuestras posesiones, nuestros títulos, nuestros logros personales . . .?

“En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte; y oró al SEÑOR, y El le habló y le dio una señal. Mas Ezequías no correspondió al bien que había recibido, porque su corazón era orgulloso; por tanto, la ira vino sobre él, sobre Judá y sobre Jerusalén.”

II Crónicas 32:24 y 25

Ezequías no correspondió a la bondad de Dios, debemos recordar que Dios es bueno con nosotros para que nos acerquemos a EL.

Lo interesante es que todo se trataba de una prueba de parte de Dios.

“Mas en lo referente a los mensajeros de los príncipes de Babilonia, que enviaron a él para saber del prodigio que había acontecido en el país, Dios lo dejó, para probarle, para hacer conocer todo lo que estaba en su corazón.”

II Crónicas 32:31

Recordemos que los mensajeros no vinieron a ver los tesoros de Ezequías, vinieron para saber acerca de su sanidad.

Es interesante que Dios no solamente nos prueba con la adversidad, él también nos prueba con la prosperidad.

De este suceso debemos aprender a corresponder a la bondad de Dios, su bondad nos debe llevar a EL.

¿Qué hacemos cuando Dios es bueno con nosotros y nos bendice? ¿Nos enorgullecemos o nos humillamos?

“¿O tienes en poco las riquezas de su bondad, tolerancia y paciencia, ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento?”

Romanos 2:4