Características de la Profecía

En las Escrituras la palabra profecía se usa para cada una de las declaraciones inspiradas por el Espíritu de Dios a través de un canal humano.

Por medio de la profecía podemos dar una palabra de ciencia o una palabra de sabiduría, como sucedía en el Antiguo Testamento, cuando predecían el futuro, la palabra de sabiduría estaba incluida en la profecía.

La profecía puede incluir salmos, himnos y cánticos espirituales que pueden aportar una revelación, la profecía puede tener un elemento de revelación.

Cuando los soldados vendaron los ojos de Yeshua y le golpearon le dijeron que profetizase quien le había golpeado. Los soldados estaban usando la palabra profecía en general.

Todos podemos profetizar de una forma general.

Vamos a estudiar las tres características principales de la profecía para que entendamos su función en nuestras vidas.

1. La profecía es parcial

“Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos . . .”
I Corintios 13:9

La persona que da la profecía recibe sólo una parte de la revelación de Dios. El versículo que acabamos de ver nos habla de la profecía en general, no nos está hablando del don de profecía, el don de profecía NO incluye revelación, fijémonos como Pablo nos habla una vez más en el versículo dos de la profecía general y nos muestra que la profecía general normalmente incluye revelación. Debemos recordar que podemos aprender a profetizar de una forma general.

“Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia . . .”
I Corintios 13:2

Pablo NO está hablando del don de profecía porque no dice: “Si tuviese el don de profecía”. Pablo relaciona la profecía con el conocimiento de misterios. No todos tenemos el don de profecía, pero todos podemos profetizar.

“Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.”
I Corinitos 12:8-10

Comparemos este pasaje con la declaración que Pablo hace en I Corintios 14:

“Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado;lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros.”
I Corintios 14:24-25

¿Se contradicen los dos pasajes que acabamos de citar? No, porque en el pasaje de I Corinitos 12 encontramos el don de profecía que NO todos tenemos, pero en el pasaje de I Corinitos 14 tenemos la profecía en general que todos podemos ejercitar. Existe el don de profecía y la profecía en general, lo mismo sucede con el don de lenguas, existe el don de lenguas que no todos tenemos y existe el hablar en lenguas de una forma general que no requiere interpretación ya que estamos hablando a Dios y no a los hombres.

“¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros?¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?”
I Corintios 12:29-30

Pablo nos muestra que no todos hablan en lenguas, es decir, no todos tienen el don, sin embargo en I Corintios 14 Pablo nos dice lo siguiente:

“Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas.”
I Corinitos 14:5a

Las lenguas a las que se refiere Pablo son las lenguas que todos podemos hablar, lenguas para traer edificación a nuestras propias vidas, lenguas dirigidas a Dios, lenguas que no requieren una interpretación.

Por tanto, no todos tenemos el don de profecía, pero todos podemos aprender a profetizar de una forma general, Pablo nos dice “si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado”, aquí Pablo nos muestra que TODOS son los que pueden profetizar y también nos muestra que el incrédulo es convencido por TODOS y juzgado por TODOS. En este versículo también podemos ver que la revelación va incluida con la profecía porque Pablo nos dice que “lo oculto de su corazón se hace manifiesto”.

Profetizamos en parte. Nadie tiene la totalidad de lo que Dios quiere mostrar a una persona o a su iglesia. Normalmente Dios nos guía de la siguiente forma:

“. . . mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá.”
Isaías 28:10

Con la profecía Dios nos da un poquito, podríamos compararlo con un rompecabezas, la profecía nos trae una pieza de ese rompecabezas y nosotros debemos estudiarla a fondo para que cuando Dios nos de otra pieza ya sea por profecía o por otro medio podamos saber la posición correcta de cada pieza y podamos ver el cuadro completo de lo que Dios nos quiere mostrar.

Como la profecía es parcial los profetas del Antiguo Testamento tuvieron que escudriñar e indagar acerca de lo que estaban profetizando:

“Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación,escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.”
I Pedro 1:10-11

Es interesante que Pedro hablando de Yeshua en el capítulo dos de Hechos cita dos versículos que se encuentran en dos salmos diferentes, Pedro estaba encajando las piezas del rompecabezas para ver el cuadro completo de Yeshua HaMashiaj / Jesucristo (Hch. 2:25-28 = Sal. 16:8-11 / Hch. 2:34-35 = Sal. 110:1).

Debemos apuntar lo que Dios nos habla en profecía porque si olvidamos lo que El nos ha mostrado, las próximas profecías que recibamos estarán incompletas sin tener presente lo que ya hemos recibido de Dios. Debemos recordar que Dios nos guía “línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá.”.

2. La profecía es condicional

Todas las profecías son condicionales, no es necesario que haya una condición en la profecía, debemos entender que el hombre tiene libre albedrío y Dios respeta el libre albedrío del hombre. Por tanto, todas las profecías dependen de la respuesta del hombre.

Veamos esta ley que gobierna la profecía en la Palabra de Dios:

“Y Acab dijo a Elías: ¿Me has hallado, enemigo mío? El respondió: Te he encontrado, porque te has vendido a hacer lo malo delante del Señor.He aquí yo traigo mal sobre ti, y barreré tu posteridad y destruiré hasta el último varón de la casa de Acab, tanto el siervo como el libre en Israel.Y pondré tu casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat, y como la casa de Baasa hijo de Ahías, por la rebelión con que me provocaste a ira, y con que has hecho pecar a Israel.”
I Reyes 21:20-22

El Señor no da ninguna condición al juicio que iba a traer sobre la vida de Acab, sin embargo cuando Acab se humilla, Dios le da un mensaje diferente, veamos:

“Y sucedió que cuando Acab oyó estas palabras, rasgó sus vestidos y puso cilicio sobre su carne, ayunó, y durmió en cilicio, y anduvo humillado.Entonces vino palabra del Señor a Elías tisbita, diciendo:¿No has visto cómo Acab se ha humillado delante de mí? Pues por cuanto se ha humillado delante de mí, no traeré el mal en sus días; en los días de su hijo traeré el mal sobre su casa.”
I Reyes 21:27-29

Debemos entender que toda profecía es condicional. Muchas personas creen que una profecía se cumplirá sin importar lo que el hombre haga, pero esto no es verdad como lo podemos ver en la Palabra de Dios.

Jonás profetizó que Nínive sería destruida en cuarenta días y NO puso ninguna condición.

“Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida.”
Jonás 3:4

¿Cuál fue la respuesta del pueblo?

“Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza.E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua;sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos.”
Jonás 3:6-8

Cuando el pueblo se arrepiente, se humilla, ayuna y clama a Dios, Dios decide no destruirlos.

“Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.”
Jonás 3:10

El sumo sacerdote Elí NO conocía esta característica de la profecía, por eso, cuando Samuel le dice todo lo malo que le iba a acontecer a él y a su casa, afirma lo siguiente:

“El SEÑOR es; que haga lo que bien le parezca.”
I Samuel 3:18

Si Elí se hubiese arrepentido, las cosas habrían sido diferentes para él y su casa.

3. La profecía es contextual

Dios no nos da una profecía para que nos sintamos orgullosos y mejores. La profecía siempre tiene que ver con el contexto en el que vivimos. Es muy raro que Dios te de una profecía para China cuando tú vives en España y tu llamamiento no tiene nada que ver con los chinos.

Samuel fue profeta, sacerdote y juez, había recibido las tres unciones que es algo bastante raro en el Antiguo Testamento, Samuel recibió la unción para ser juez que equivaldría a la unción para ser rey, recibió la unción para ser sacerdote y recibió la unción para ser profeta. Todas las profecías que Samuel dio estaban relacionadas con su llamamiento y su ministerio. En un momento dado Samuel pudo saber dónde se encontraban unas asnas perdidas, pero esta palabra que recibió tenía que ver con Saúl el cual sería el futuro rey de Israel.

Cuando el profeta Agabo le da una palabra a Pablo, los que estaban presentes interpretaron que Pablo no debía subir a Jerusalén, sin embargo cuando alguien recibe una palabra debe ser esa misma persona la que interprete su mensaje, está claro que los que habían con Pablo no supieron interpretarla correctamente.

“Y permaneciendo nosotros allí algunos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo,quien viniendo a vernos, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le entregarán en manos de los gentiles.Al oír esto, le rogamos nosotros y los de aquel lugar, que no subiese a Jerusalén.Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús.Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor.”
Hechos 21:10-14

Debemos entender que toda profecía es contextual, tiene un propósito concreto y una aplicación determinada. El mismo profeta profetizó que habría una gran hambre, esta profecía tenía un propósito definido y una aplicación inmediata: ayudar a los que sufrirían por causa del hambre.

“Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio.Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea;lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo.”
Hechos 11:28-30