Me gustaría comenzar este estudio con una afirmación que puede cambiar tu vida, ¿estás preparado? . . . “Dios te ama”. ¿Cómo es posible que sin conocerte me atreva a decir que Dios te ama? . . . Porque Dios lo dice claramente en su Palabra y lo ha demostrado:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Juan 3:16

“En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.”
I Juan 4:9 y 10

Dios ama al mundo, por tanto, si tú no eres un alienígena, entonces Dios te ama a ti, pero te ama tanto que dio a su propio hijo para que muriese por ti en una cruz y pudieras disfrutar del perdón de Dios y una vida eterna. Ahora bien, me podrás decir que no haces las cosas como Dios quiere, que no le sigues, que hay maldad en tu vida, que eres pecador, etc, etc . . . incluso con todo lo que me puedas contar de ti y con todo el mal que hayas hecho, puedo afirmar que Dios te sigue amando porque . . .

“. . . Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, el Mesías murió por nosotros.”
Romanos 5:8

Si Dios nos amase por lo que somos o por lo que hacemos, su amor sería como el amor que encontramos en el mundo, su amor sería condicional (como el amor humano), pero su amor es incondicional, inagotable, eterno . . .

“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”
Romanos 8:38 y 39

Seas lo que seas, hayas hecho lo que hayas hecho y estés como estés, Dios te ama y quiere que experimentes su amor por ti.

“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados.”
I Juan 4:10

Dios te ama a ti y Dios me ama a mí y Dios ama a todos por igual, ¡AleluYah! Aunque no somos lo que deberíamos ser y muchas veces no hacemos lo que deberíamos hacer o hacemos lo que no deberíamos hacer, Dios no puede dejar de amarnos porque Dios es amor y quiere derramar su amor en nuestros corazones.

“Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios permanece en él.”
I Juan 4:16

Sabiendo que Dios nos ama con un amor tan grande, la pregunta que ahora nos debemos hacer es cómo respondemos a este inmenso amor . . . la respuesta NO es muy complicada: respondemos a su amor con amor.


Primero: Amando a Dios.

“Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”
Mateo 22:36-39

Dios mira nuestro corazón, Dios mira nuestro amor por él, pero ¿Cómo podemos amarle? ¿Nos repetimos una y mil veces que debemos amarle? ¿Nos proponemos amarle cueste lo que cueste? NO . . .

“Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero.”
I Juan 4:19

Le amamos cuando entendemos que Él nos ha amado primero, le amamos cuando entendemos y experimentamos el gran amor que Dios tiene por cada uno de nosotros. Hemos sido aceptados en el Amado, hemos sido perdonados, redimidos, liberados, justificados, santificados . . .

“nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”
Efesios 1:6 y 7

Si llegásemos a entender su amor y todo lo que Él ha hecho por nosotros, no tengo la menor duda de que le amaríamos mucho más, por eso, Pablo oraba que los efesios pudieran conocer la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor de Dios que excede todo conocimiento (Ef. 3:18 y 19).

“para que seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor del Mesías, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.”
Efesios 3:18 y 19

Cuando entendemos el perdón de Dios en nuestras vidas, comenzamos a amar a Dios de una forma más profunda. La persona que ha entendido y experimentado el amor y el perdón de Dios, es la persona que ama a Dios. Si no le amamos es porque NO entendemos que Él nos acepta, nos perdona y nos ama.

“Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Dí, Maestro. Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Dí, pues, ¿cuál de ellos le amará más? Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado.”
Lucas 7:36-43

Dios tiene cosas grandes para todos los que le aman.

“COSAS QUE OJO NO VIO, NI OIDO OYO, NI HAN ENTRADO AL CORAZON DEL HOMBRE, son LAS COSAS QUE DIOS HA PREPARADO PARA LOS QUE LE AMAN.”
I Corintios 2:9

Dios NO nos bendice porque damos ofrendas, Dios NO nos bendice porque somos buenos, Dios NO nos bendice porque memorizamos la Biblia, Dios NO nos bendice porque ayunamos . . . Dios nos bendice porque nos ama y porque nosotros le amamos.

Me puedes preguntar si está mal memorizar la Biblia o dar ofrendas o ayunar . . . la respuesta es un rotundo NO, pero ahora me toca a mí preguntarte: ¿Qué hay detrás de nuestro ayuno? ¿Qué hay detrás de nuestros tiempos de lectura de la Biblia? ¿Qué hay detrás de nuestras oraciones? ¿Qué hay detrás de nuestras ofrendas? . . .

“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.”
I Corintios 13:1-3

Todo lo que hacemos debe ser fruto de nuestro amor a Dios y de nuestro amor al prójimo. Si lo que hacemos NO surge del amor, entonces estamos haciendo “obras muertas”, obras de la carne, obras sin vida, obras sin ningún valor para Dios. Puede ser que nuestras obras impresionen a los hombres, pero si no tenemos amor, para Dios no somos nada y lo que hacemos, de nada nos sirve.

“Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien . . .”
Romanos 8:28

Todas las cosas cooperan para bien cuando amamos a Dios. Veamos otra versión de este versículo:

“Por lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman; de aquellos que han sido llamados según su designio.”
Biblia de Jerusalén 1976

Si amamos a Dios, él hará que todas las cosas cooperen para bien, él obrará en nuestras vidas y en nuestras circunstancias.
Jesús le preguntó algo a Pedro muy importante . . .

“Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?”
Juan 21:16

Conocemos la respuesta de Pedro (“Sí, Señor; tú sabes que te amo”), pero ¿qué respuesta le daríamos nosotros a Jesús? . . . ¿Le amamos? . . . Esto es lo que marca la diferencia, en esto consiste nuestra vida.


Segundo: Amando a nuestro prójimo.

“Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”
Mateo 22:36-39

El amor a nuestro prójimo es el fruto de nuestro amor a Dios, por eso, la Biblia nos dice que si no amamos a nuestro prójimo, no amamos a Dios. El amor a Dios se refleja en el amor que mostramos a los demás.

“Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.”
I Juan 4:20 y 21

Si realmente hemos experimentado su amor y su perdón en nuestras vidas, es muy muy muy difícil albergar odio en nuestro corazón. Si tenemos problemas amando a nuestro prójimo es porque todavía no hemos entendido el gran amor de Dios y todo lo que hizo Jesús por nosotros. Si nos cuesta perdonar es porque NO hemos entendido el perdón que Dios nos ha dado por medio del sacrifico de Jesús.

Dios es amor (I Jn. 4:8) y Dios es Luz (I Jn. 1:5), por tanto, cuando andamos en amor, estamos andando en la luz.

“El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está aún en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz y no hay causa de tropiezo en él.”
I Juan 2:9 y 10

¿Queremos andar en luz o en tinieblas? . . .

“Pero el que aborrece a su hermano, está en tinieblas y anda en tinieblas, y no sabe adónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.”
I Juan 2:11

Si NO amamos es porque no hemos conocido al Dios de amor, al Dios de misericordia, al Dios de gracia, un Dios que se hizo hombre y murió por nuestros pecados.

“Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.”
I Juan 4:7 y 8

Jesús dijo que NO nos conocerán por nuestra teología, ni por nuestra obediencia, ni por nuestras obras . . . nos conocerán por el amor.

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.”
Juan 13:35

¿Y dónde quedan las obras?

Las obras son el fruto de nuestro amor a Dios y de nuestro amor al prójimo.

Si creemos que la vida cristiana consiste en hacer y hacer y hacer, estamos equivocados, la vida cristiana es tener una relación con Dios basada en el amor, sabiendo que hemos sido aceptados y perdonados, sabiendo que nuestro Dios está con nosotros y quiere que le conozcamos, la vida cristiana es una vida espiritual, una vida de gratitud, de fe, de confianza, de reposo, de libertad, de paz . . . UNA VIDA DE AMOR.

Mentiras Piadosas . . .

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