Dios NO es un ladrón

El emperador romano dijo en cierta ocasión al Rabino Gamaliel:

“Vuestro Dios es, después de todo, un ladrón, pues se dice: “Entonces Dios hizo caer un profundo sueño sobre Adán y se durmió. Y le quitó una de las costillas, etcétera

Entonces dijo la hija del emperador al Rabino Gamaliel:

“Déjamelo a mí, que ya le responderé yo.”

Luego ella pidió a su padre que mandara a un capitán que le escoltara hasta casa.

"¿Para qué lo necesitas?", preguntó el emperador.

Respondió ella:

“Ayer por la noche entraron ladrones en nuestra casa. Robaron una jarra de plata y, en su lugar, nos dejaron una jarra de oro.”

“¡Vaya!”, dijo el emperador, “¡Qué vengan todos los días ladrones así!”.

“¡Exactamente!”, respondió la hija. “¿Acaso no fue ganancia para Adán que le quitaran una costilla y recibir como regalo por ella una mujer?”