El poder de la plegaria desde lo más profundo del corazón

En una ocasión, una chica entró corriendo a la casa del Dr. Aharón Gardia, asustada y desconsolada, le pidió que fuera a visitar a su padre, cuyo estado de salud era sumamente grave. Entonces el Dr. Gardia dio comienzo a extensos preparativos: Sacó del armario un traje especial, lo cepilló cuidadosamente y luego, con suma paciencia cepilló su sombrero y limpió sus zapatos.

Viendo la muchacha que el médico se demoraba en emprender la marcha, hizo crujir los dedos de su mano de pena y desesperación y llorando clamó:

“!Amo del Universo, si el médico no se apresura a ir, TÚ Mismo salva a mi padre!”

Entonces el médico se inclinó hacia la angustiada chica y le dijo:

“Vete a tu casa que, gracias a Dios, tu padre ya está mejor.”

La chica fue corriendo a su casa y notó, en efecto, una mejoría en el estado de salud de su padre, hasta que sanó por completo.

Después de un tiempo le consultaron al Dr. Gardia por qué se había demorado esa mañana en ir a visitar al enfermo y respondió así:

“Cuando la chica se presentó ante mí, por su desesperación comprendí que, de acuerdo con las reglas de la naturaleza, no había esperanzas para el estado de salud de su padre, y que sólo Dios, Creador de las Sanaciones, tenía el poder de salvarlo y sanarlo. De modo que me demoré para quebrar definitivamente el corazón de la chica y forzarla a clamar a ÉL desde la profundidad de su ser, y que gracias a ese clamor, desde el Cielo, le enviaran a su padre la salvación absoluta.”