Las Reglas del Juego

Una noche, durante Jánuka, el Rabino Najum pilló desprevenidos a sus discípulos. En lugar de encontrar a sus estudiantes sumidos en el estudio de la Torá, los encontró jugando a las damas.

Avergonzados, los estudiantes empezaron a recoger las fichas, pero el Rabino sonrió y les mandó preparar una nueva partida.

¿Conocéis las reglas de este juego?”, les preguntó. Nadie dijo una palabra.

Bueno – prosiguió el Rabino – entonces las compartiré con vosotros. Primera regla: a veces tienes que sacrificar una ficha para poder ganar dos. Segunda: nunca puedes avanzar dos casillas de una vez. Tercera: sólo puedes avanzar, nunca retroceder. Y cuarta: cuando has alcanzado los más alto, ¡puedes moverte hacia donde quieras!

Y mirándoles a la cara añadió:

Y las reglas de este juego son también las reglas del nuestro”.