Mateo 24:36-44

“Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.”
Mateo 24:36-44

AHORA es cuando Jesús nos habla de su venida gloriosa a la tierra y nos dice que nadie sabe la hora, ni el día, sólo el Padre lo sabe.

Veamos los versículos paralelos en el Evangelio de Lucas:

“Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo, como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.”
Lucas 17:26-29

Jesús nos dice lo que estará sucediendo cuando él venga:

• Los hombres / mujeres estarán comiendo, bebiendo, comprando, vendiendo, plantando y edificando.

• Los hombres / mujeres se casarán y se darán en casamiento.

• Habrá hombres trabajando en el campo.

• Habrá mujeres moliendo en molinos.

Recordemos las preguntas que los discípulos le hicieron a Jesús en el versículo 3:

“¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”

Jesús contestó a la pregunta de cuándo serán estas cosas (la caída de Jerusalén y la destrucción del Templo), el fin del Siglo (el fin del Antiguo Pacto, de la Ley de Moisés y de los sacrificios) y ahora, en estos versículos, Jesús nos dice lo que estará pasando cuando él venga.

Los discípulos de Jesús verían el fin del siglo, la destrucción de Jerusalén y del Templo, PERO Jesús les dice que su segunda venida a la tierra en gloria y en poder NO LA VERÍAN:

“Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y NO LO VERÉIS. Y os dirán: Helo aquí, o helo allí. No vayáis, ni los sigáis. Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día.”
Lucas 17:22-24

Por eso, Jesús les dice a sus discípulos que NO crean a los que afirmen que su venida está cerca:

“Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está cerca.”
Lucas 21:8

La venida del Hijo del hombre será a la hora que NO pensemos, será cuando nadie lo espere:

“Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: PAZ Y SEGURIDAD, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.”
I Tesalonicenses 5:2 y 3

Según Pablo, la venida del Señor NO será en un tiempo de guerra, ni de hambre, ni de terremotos, será en un tiempo cuando los hombres estén diciendo “Paz y seguridad”, recordemos las palabras de Jesús: “los hombres estarán comiendo y bebiendo, comprando y vendiendo, plantando y edificando, casándose y dando en casamiento”.

El apóstol Pedro también nos dice que la venida del Señor será algo inesperado, como “un ladrón en la noche” y será algo tremendo:

“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.”
II Pedro 3:10

En Mateo 24:42 y 44 hemos leído: “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor . . . vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.”, Jesús vendrá cuando nadie lo piense ni lo espere, por eso, nos dice que tenemos que estar preparados.

Esta venida será al sonido de la trompeta (I Ts. 4:16a), con todos sus santos (I Ts. 3:13), los muertos en Cristo resucitarán (I Ts. 4:16b) y nosotros seremos transformados (I Co. 15:52 / I Jn. 3:2) y arrebatados para recibir a nuestro Rey en el aire.

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”
I Tesalonicenses 4:16 y 17

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.”
I Corintios 15:51 y 52

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya . . .”
Filipenses 3:20 y 21

Acerca del “rapto” o “arrebatamiento” y las palabras de Jesús que hemos leído:

“Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada.”
Mateo 24:40-41

Es difícil interpretar lo que Jesús enseñó con estas palabras, pero de algo que sí podemos estar seguros es que cuando Jesús venga, habrá una separación entre los que hemos creído (los creyentes) y los que no han creído (los incrédulos), esta separación es de la que nos está hablando aquí Jesús, aunque no podamos ser más concretos.

Muchos enseñan que el “rapto” o “arrebatamiento” de los creyentes es para librarles de la Gran Tribulación, pero ya hemos estudiado que la Gran Tribulación ya pasó y, gracias a Dios, ningún cristiano tuvo que pasar dicha tribulación (ya que todos huyeron), por tanto, no es necesario ningún “rapto” como vía de escape. Otra cosa que se ha enseñado es que en el rapto nos vamos con Jesús y estamos siete años con él en el cielo para después regresar, en este caso, ya no hablaríamos de una segunda venida, hablaríamos de una tercera venida, por todo esto, creo que lo más coherente es que Jesús, en su venida gloriosa visible y corporal a la tierra, sea recibido por su Pueblo y que a continuación nos unamos a los santos que vienen con Él y vengamos todos juntos a la tierra. Cuando vas a la estación a recibir a una persona, no te subes en el tren y te vas con esa persona, vas a la estación, la recibes y vuelves a tu casa con ella, de igual forma, en el aire recibimos al Señor y volvemos a la tierra con Él.

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