Mateo 24:21-22

“porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.”
Mateo 24:21

En la segunda parte de este versículo, Jesús está usando una figura retórica llamada “exageración” o “hipérbole”, este recurso literario se usa para . . .

• enfatizar lo que se está diciendo.

• dar mayor expresividad a un menaje.

• llamar la atención sobre algo.

Esta figura literaria la encontramos en toda la Escritura como podemos observar en los siguientes ejemplos:

“Y subió la langosta sobre toda la tierra de Egipto, y se asentó en todo el país de Egipto en tan gran cantidad como no la hubo antes ni la habrá después;”
Éxodo 10:14

“y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito de las bestias. Y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca hubo, ni jamás habrá.”
Éxodo 11:5 y 6

“he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú.”
I Reyes 3:12

Por causa de esta gran tribulación, Jesús mismo lloró:

“al ver la ciudad, lloró sobre ella, diciendo: ¡Si tú también hubieras sabido en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está oculto a tus ojos. Porque sobre ti vendrán días, cuando tus enemigos echarán terraplén delante de ti, te sitiarán y te acosarán por todas partes. Y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo de tu visitación.”
Lucas 19:41-44

Recordemos lo que Jesús afirmó:

“¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.”
Mateo 24:2

El historiador judío Flavio Josefo nos habla de esta gran tribulación:

“los romanos se metieron por las callejuelas con sus espadas en las manos, mataron sin hacer distinción a todos los que se encontraron e incendiaron las casas con la gente que se había refugiado en ellas. En muchos de sus saqueos, cuando pasaban dentro para hacer sus rapiñas, se encontraban con familias enteras de cadáveres y con sus habitaciones repletas de víctimas del hambre. Entonces, llenos de horror ante la visión de este espectáculo, salían con las manos vacías. A pesar de que se compadecían de los que morían de esta forma, sin embargo, no tuvieron los mismos sentimientos con los vivos, sino que degollaron a todo el que se toparon, con sus cadáveres taponaron las estrechas calles e inundaron de sangre toda la ciudad de modo que muchos incendios fueron también apagados por esta carnicería.”
La Guerra de los Judíos – Libro VI (70 d.C.)

“En este momento todo el pueblo había sido encerrado por el Destino, como en una cárcel y la guerra rodeó la ciudad, cuando desbordaba de gente. El número de muertos superó a toda destrucción humana o divina . . .”
La Guerra de los Judíos – Libro VI (70 d.C.)

Werner Keller en su libro “Historia del Pueblo Judío” (página 72 y 73) relata:

“No fue hasta el 9 de Av (julio-agosto en el año 70) que Tito pudo penetrar en el Templo pasando por encima de montañas de cadáveres y escombros . . . Luego el santuario empezó a arder debido a una antorcha encendida . . . y pronto, fue pasto de las llamas . . . el templo se derrumbó, convertido en un montón de cenizas . . . Después de cinco meses de sitio, la Ciudad Santa no era más que un campo de ruinas lleno de cadáveres en las manos del enemigo. Medio millón de judíos habían sido muertos y unos noventa mil habían sido hechos prisioneros . . . Tito ordena que los supervivientes sean juzgados severamente . . . todos los que son reconocidos o delatados como luchadores activos ordena que sean crucificados . . . a todos los mayores de diecisiete años se les envía a trabajar a las canteras y minas de Egipto, condenados a trabajos forzados en beneficio de Roma . . . miles de jóvenes menores de diecisiete años son enviados como regalo a las provincias, donde están condenados a morir por la espada en el circo como gladiadores o en la arena despedazados por las fieras, los niños y las mujeres van a pasar a manos de mercaderes de esclavos . . . durante los días en que Fronto elige a los prisioneros para sus diferentes destinos, en el infierno del campo de prisioneros mueren de hambre once mil judíos más. Luego se da la orden de que la ciudad y el templo sean arrasados . . .”

Todo lo que dijo Jesús se cumplió:

“Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.”
Lucas 21:24

“Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.”
Mateo 24:22

El asedio de Jerusalén duró cinco meses, los romanos tardaron cinco meses en arrasar Jerusalén y el Templo, si hubiesen tardado más, habrían muerto más personas de las que murieron (según el historiador judío Josefo murieron más de un millón de judíos).

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