Mateo 24:14-20

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”
Mateo 24:14

En primer lugar, Jesús NO está hablando del fin del mundo como nosotros lo solemos entender, está hablando del FIN DEL SIGLO, recordemos la pregunta que le hicieron:

“Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”
Mateo 24:3

La palabra griega usada para “siglo” es AION y su significado también es “edad, era, época”, podemos observar que este versículo NO dice “el fin del MUNDO”, ya que la palabra griega para “mundo” es KOSMOS, por tanto, Jesús está hablando del fin de una era, el fin de una época, el fin de Jerusalén, el fin del Templo, el fin del sacerdocio levítico, el fin de los sacrificios, el fin de las ofrendas, el fin de los diezmos, el fin de una vida basada en la Ley de Moisés y en el Antiguo Pacto. Veamos cómo han traducido la expresión “el fin del siglo” otras versiones:

• “la consumación de la era” – La Biblia Textual
• “la consumación de esta era” – Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español – Francisco Lacueva

Los discípulos estaban viviendo en “el fin del siglo”, en la consumación de esa era concreta, tanto Pablo como el escritor de la carta a los Hebreos lo creían:

“estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos (aion).”
I Corintios 10:11

“. . . pero ahora, en la consumación de los siglos (aion), se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.”
Hebreos 9:26b

Entonces, ¿fue el Evangelio predicado en todo el mundo? Según nuestro entendimiento, la respuesta sería un rotundo NO, pero según el entendimiento de Jesús, de Lucas y de Pablo la respuesta es un rotundo SÍ, ¿por qué? porque ellos tienen el mundo romano (el imperio romano) en sus mentes cuando hablan de todo el mundo y/o todas las naciones bajo el cielo.

“Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado.”
Lucas 2:1

“Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo . . . les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.”
Hechos 2:5 y 11

“Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo.”
Romanos 1:8

“a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo . . .”
Colosenses 1:5 y 6

Volvamos a Mateo:

“Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.”
Mateo 24:15 y 18

La cita del profeta Daniel es la siguiente:

“Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora.”
Daniel 11:31

Si leemos el pasaje paralelo en el Evangelio de Lucas podremos entender lo que Jesús nos quiere decir con la “abominación desoladora”.

“Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.”
Lucas 21:20 y 21

El General Tito con su ejército es la abominación desoladora, es llamada “abominación” por causa de las imágenes y de las águilas en sus estandartes que representaban a Iuppiter Optimus Maximus (Júpiter Óptimo Máximo), el dios supremo de la mitología romana y es llamada “desoladora” por la gran aflicción y destrucción que causaría.

Eusebio de Cesarea en su “Historia Eclesiástica” (Libro 3-5-4) escribió:

“En los relatos que escribió Josefo se describen con toda exactitud los males que en ese momento sobrevinieron a todo el pueblo judío en todo lugar; cómo principalmente los habitantes de Judea fueron agobiados hasta el extremo de las desgracias; cuántos miles de jóvenes y de mujeres, juntamente con sus niños, cayeron a espada, por hambre y por muchos otros tipos de muerte; cuántos y cuáles ciudades de Judea fueron sitiadas; cuán grandes desgracias, y más que desgracias, presenciaron los que fueron en su huida a Jerusalén, ya que era la metrópoli más fuerte; el desarrollo de la guerra y lo que tuvo lugar en ella en cada momento; y, finalmente, cómo la abominación desoladora que proclamaron los profetas se asentó en el mismo templo de Dios, en gran manera notable antiguamente; y entonces sufrió todo tipo de destrucción hasta su desaparición final por el fuego.”

Jesús les dice a sus discípulos que cuando vean el ejército romano, deben huir inmediatamente si están dentro de la ciudad y si están fuera NO deben entrar ni siquiera a coger una capa.

“Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días!”
Mateo 24:19

En el versículo paralelo del Evangelio de Lucas podemos leer:

“Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo.”
Lucas 21:23

Jesús es muy claro al afirmar que la gran calamidad NO vendría sobre todos los pueblos de la tierra, él mismo dice que la gran calamidad será “sobre ESTE pueblo”, es decir, sobre el Pueblo Judío.

Cuando Jerusalén fue rodeada por el ejército romano, nadie podía salir, por eso, en otra ocasión, Jesús dice:

“Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos. Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron. Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos. Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?”
Lucas 23:28-31

El árbol verde es Jesús y él mismo dice que si los romanos están haciendo esto con él, lo que harán con el árbol seco será MUCHO peor y el árbol seco es el Pueblo Judío que NO quiso recibir a su Mesías, que no quiso recibir a su Dios. El árbol seco fue pasto del fuego en el 70 d.C. y lo único que pudo apagar las llamas fue la sangre de los muertos que yacían en las calles . . . Iba a venir una catástrofe tan grande a Jerusalén que Jesús llega a decir algo contradiciendo a la misma Ley de Moisés, ya que en la Ley, tener hijos era una bendición de Dios (Ex. 23:26 / Dt. 7:14), pero ahora Jesús dice que cuando venga la calamidad y la destrucción, cuando venga esta gran tribulación dirán: “Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron”.

Los que se quedaron en Jerusalén sin obedecer a las palabras de Jesús, murieron, solamente los que hicieron caso a Jesús, pudieron salvar la vida. Por este motivo, los cristianos en Jerusalén habían vendido sus casas porque sabían que no tendrían ningún valor cuando fuesen quemadas y destruidas.

Eusebio de Cesarea en su “Historia Eclesiástica” (Libro 3-5-3) escribió:

“Además de éstos, también el pueblo de la iglesia de Jerusalén recibió el mandato de cambiar de ciudad antes de la guerra y de vivir en otra ciudad de Perea (la que llaman Pella) . . .”

Cuando los romanos llegaron a Jerusalén, todos los creyentes en Jesucristo se habían ido de allí.

“Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo;”
Mateo 24:20

El invierno nunca es bueno para dar un paseo por los caminos y las montañas, sobre todo si no estás preparado con ropa especial de invierno, el clima frío y las lluvias NO ayudarían una rápida huida.

Jesús habla del día de reposo porque en Shabat las puertas de la ciudad estaban cerradas, por tanto, NADIE podría salir de la ciudad en Shabat (Neh. 13:19-22).

© 2019 Ministerio Luz a las Naciones
Cookies make it easier for us to provide you with our services. With the usage of our services you permit us to use cookies.