Capítulo 7

Abre mis ojos para que pueda oírte

Normalmente se pone mucho énfasis en el sentido del oído espiritual, pero se nos habla muy poco del sentido de la vista espiritual. Muchas veces no escuchamos lo que Dios nos dice porque Dios no nos habla como nosotros esperamos que El nos hable, como hemos podido ver en este libro, en muchas ocasiones Dios no utiliza palabras para hablarnos, Dios utiliza imágenes. La comunicación no se basa solamente en las palabras, por tanto, cuando nosotros oramos para que Dios nos hable, no solamente tenemos que abrir nuestros oídos, también debemos abrir nuestros ojos. Si en nuestra vida cristiana sólo enfatizamos la importancia del oír, nos perderemos las bendiciones del ver, sobre todo cuando entendemos que Dios ha usado, usa y usará imágenes para comunicarse con el hombre. Cuando un niño nace, su sentido de la vista no está desarrollado y poco a poco comienza a enfocar y a ver con claridad, de igual forma cuando nosotros nacemos de nuevo, nuestro sentido de la vista, que había sido entenebrecido, empieza a aclararse para que podamos ver las imágenes que el Señor quiere poner en nuestro corazón.

Nuestros sentidos espirituales

“. . . pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.”
Hebreos 5:14

Fijémonos que en este versículo la palabra sentido esta en plural indicando que no solamente disponemos de un sentido espiritual, de hecho, los hombres tenemos cinco sentidos espirituales que debemos desarrollar y ejercitar:

En el mundo físico tenemos cinco sentidos:

Vista

Oído

Gusto

Olfato

Tacto

Por medio de estos sentidos podemos experimentar el mundo que nos rodea.

En el mundo espiritual también existen cinco sentidos:

Vista espiritual

Oído espiritual

Gusto espiritual

Olfato espiritual

Tacto espiritual

Por medio de estos cinco sentidos espirituales podemos experimentar el mundo espiritual.

El Sentido de la Vista Espiritual

Pablo entendiendo la gran importancia que tiene el sentido de la vista espiritual oraba de la siguiente manera:

“. . . alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos . . .”
Efesios 1:18

La traducción que aparece en nuestra versión Reina Valera de 1960 no especifica muy bien por lo que realmente estaba orando Pablo, por eso me gustaría poner otras versiones y así poder tener una idea más clara de lo que estamos leyendo.

“Mi oración es que los ojos de vuestro corazón sean iluminados.”
La Biblia de las Américas

“Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón.”
Nueva Versión Internacional

El apóstol Pablo oraba por lo ojos del corazón, por los ojos del espíritu, este versículo nos habla de que nuestros ojos deben ser alumbrados o iluminados para que podamos ver. La palabra que se usa en griego es “dianoia”, este término nos habla de nuestra imaginación, de la parte imaginativa de nuestro ser, en muchas versiones del Nuevo Testamento dicha palabra se traduce como “imaginación” en Lucas 1:51, por tanto otra posible traducción de Efesios 1:18 sería:

“alumbrando los ojos de vuestra imaginación . . .”

Nuestra “Dianoia” debe ser alumbrada con la luz de la Palabra de Dios para que podamos ver lo que Dios quiere que veamos ya sea durmiendo o estando despiertos.

El Sentido del Oído espiritual

Tenemos orejas/oídos espirituales. Algunos no ha desarrollado su oído espiritual por eso en Apocalipsis leemos:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”
Apocalipsis 2:7

El versículo anterior . . . ¿A qué oído se refiere? Al oído espiritual.

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”
Romanos 10:17

Una vez más, el oír en este versículo es el oír espiritual. Ahora podemos entender porque muchas personas oyen la Palabra de Dios y NO se produce fe en sus corazones, estas personas sólo la oyen con sus oídos físicos y oír la Palabra con nuestros oídos físicos NO produce fe, solamente la fe se produce cuando oímos la Palabra con los oídos de nuestro corazón, nuestros oídos espirituales.

“Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora.Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado.”
Juan 12:27-29

Los oídos espirituales de estas personas no habían sido desarrollados, no estaban preparados espiritualmente para oír la voz de Dios, por eso algunos oyeron un trueno y otros la voz de un ángel. Cuando hemos desarrollado nuestro oído espiritual podremos saber cuándo Dios nos está hablando.

Los cantantes y los músicos educan sus oídos para saber diferenciar las diferentes notas musicales, de igual forma nosotros debemos educar nuestro oído espiritual para oír la voz de Dios.

Cuando Pablo vio a Jesús, los que estaban con él no le pudieron ver aunque sí pudieron escuchar su voz.

“Y sucedió que mientras viajaba, al acercarse a Damasco, de repente resplandeció en su derredor una luz del cielo; y al caer a tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y El respondió: Yo soy Jesús a quien tú persigues; levántate, entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. Los hombres que iban con él se detuvieron atónitos, oyendo la voz, pero sin ver a nadie.”
Hechos 9:3-7

Más tarde, cuando Pablo estaba contando lo que le sucedió dijo lo siguiente:

“Y los que estaban conmigo vieron la luz, ciertamente, pero no comprendieron la voz del que me hablaba.”
Hechos 22:9

Hay creyentes que no tenemos oídos para oír, debemos desarrollar nuestros sentidos a través de la meditación y la contemplación.

El Sentido del Gusto espiritual

“Probad / Gustad y ved que el SEÑOR es bueno. ¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Él se refugia!”
Salmo 34:8

Probamos al Señor a través de Su Palabra, experimentando su Palabra y su Presencia en nuestras vidas.

“¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!, más que la miel a mi boca.”
Salmo 119:103

¿De qué paladar y de que boca nos habla? De nuestro paladar y boca espiritual. Podemos sentir la dulzura de la Palabra de Dios por medio de nuestro paladar espiritual.

“Tomé el librito de la mano del ángel y lo devoré, y fue en mi boca dulce como la miel; y cuando lo comí, me amargó las entrañas.”
Apocalipsis 10:10

El apóstol sintió la dulzura del libro y también la amargura, a través de nuestro gusto espiritual podemos sentir.

En el mundo físico tenemos hambre y sed, en el mundo espiritual también existe el hambre espiritual y la sed espiritual y esa hambre y esa sed se sacia con el alimento espiritual y ese alimento se puede saborear con el sentido del gusto espiritual.

Jesús probó la muerte por nosotros.

“Jesús, coronado de gloria y honor a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios probara la muerte por todos.”
Hebreos 2:9

El Sentido del Olfato espiritual

“Porque fragante aroma de Cristo somos para Dios entre los que se salvan y entre los que se pierden; para unos, olor de muerte para muerte, y para otros, olor de vida para vida.”
II Corintios 2:15-16

En el mundo espiritual tenemos un olor fragante, el aroma de Jesús. Para los incrédulos nuestro olor es un olor de muerte, para nuestros hermanos un olor de vida.

Pablo afirma que la ofrenda enviada por los filipenses para suplir sus necesidades, era fragante aroma para Dios.

“Pero lo he recibido todo y tengo abundancia; estoy bien abastecido, habiendo recibido de Epafrodito lo que habéis enviado: fragante aroma, sacrificio aceptable, agradable a Dios.”
Filipenses 4:18

El Sentido del Tacto espiritual

Cuando alguien dice que ha sentido la presencia de Dios, la paz de Dios, el amor de Dios . . . está hablando del sentido del tacto espiritual.

Cuando nacemos nuestros sentidos físicos no están desarrollados, de igual forma, cuando nacemos de nuevo, nuestros sentidos espirituales no están desarrollados, debemos aprender a desarrollar y ejercitar nuestros sentidos espirituales para dejar de ser corderos y llegar a ser ovejas. Por eso, Jesús nos dice que sus ovejas oyen su voz, los recién nacidos todavía no tienen sus sentidos desarrollados y no oyen de una forma clara la voz del Pastor, pero cuando maduramos y aprendemos a desarrollar nuestros sentidos comenzamos a oír la voz de nuestro Pastor.

“Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal.”
Hebreos 5:14

Profetas y videntes

En las Escrituras encontramos dos tipos de profetas: el profeta Naví y el profeta Roeh llamado “vidente” y “soñador de sueños” en las Escrituras. Veamos:

“Y los hechos del rey David, primeros y postreros, están escritos en el libro de las crónicas de Samuel vidente, en las crónicas del profeta Natán, y en las crónicas de Gad vidente . . .”
I Crónicas 29:29

En este versículo podemos ver que Samuel es llamado vidente (roeh), Natán es llamado profeta (naví) y Gad es llamado vidente (jozeh). Si estudiamos la Palabra de Dios veremos que algunos profetas son llamados videntes, otros son llamados profetas y otros son llamados profetas y videntes.

“El Señor amonestó entonces a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas . . .”
II Reyes 17:13

La Palabra en hebreo para profeta es “Naví” la raíz de esta palabra es “Nava” que significa “Hablar o profetizar”. La otra palabra que se usa es “Roeh” (también se usa “Jozeh” con el mismo sentido) y se traduce por “Vidente” y nos habla de ver o contemplar algo. Por tanto, había profetas que fluían en la Palabra de Dios y había otros profetas, llamados videntes, que tenían visiones y/o sueños.

“Puso también levitas en la casa del Señor con címbalos, salterios y arpas, conforme al mandamiento de David, de Gad vidente del rey, y del profeta Natán, porque aquel mandamiento procedía del Señor por medio de sus profetas.”
II Crónicas 29:25

Gad era claramente un Profeta-Roeh y Natán era un Profeta-Naví. Debemos tener en cuenta que aunque en ocasiones un profeta era llamado Naví y Roeh, hay claras distinciones entre el Profeta-Naví y el profeta-Roeh.

“Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios . . .”
Deuteronomio 13:1

En este versículo Dios hace una distinción entre el Profeta-Naví y el Profeta-Roeh llamado “Soñador de sueños”.

El Profeta-Naví fluía más en la Palabra de Dios mientras que el Profeta-Roeh tenía más visiones y/o sueños. El Profeta-Naví es el profeta que tiene su sentido del oído espiritual muy desarrollado, el Profeta-Roeh es el profeta que tiene su sentido de la vista espiritual muy desarrollado.

Samuel fue un profeta (naví) y un vidente (roeh) por tanto, fluía en la Palabra de Dios y tenía sueños y/o visiones, tenía desarrollados el sentido de la vista espiritual y el sentido del oído espiritual.

Dios quiere que seamos cristianos naví y cristianos roeh, el Señor quiere que desarrollemos nuestros sentidos espirituales para que podamos escucharle cuando nos hable usando palabras y cuando nos hable usando imágenes. Mi deseo para todos nosotros es el mismo que Moisés expresó en el libro de Números:

“¡Cómo quisiera que todo el pueblo del Señor profetizara, y que el Señor pusiera su Espíritu en todos ellos!”
Números 11:29 (Nueva Versión Internacional)

Ventanas al mundo espiritual

Hay un dato muy curioso y significativo acerca de la palabra hebrea para sueño y la palabra hebrea para ventana: ¡son prácticamente iguales! personalmente pienso que esto es debido a que los sueños son ventanas por las cuales podemos ver el mundo espiritual. La palabra para ventana es Jalon y la palabra para sueño es Jalom. Cuando Dios nos da un Jalom (sueño), Dios nos abre una Jalon (ventana) por la cual podemos ver más allá de lo que podemos percibir y entender cuando estamos despiertos. Dios me ha mostrado el futuro en sueños, Dios me ha mostrado cosas que no podría haber sabido de otra forma ni por otros medios, los sueños son ventanas que se abren para que podamos ver la realidad del mundo espiritual, son ventanas que rompen los limites de las paredes físicas que nos rodean y traspasan las limitaciones del tiempo y del espacio. Dios quiere edificar estas ventanas (sueños) en nuestras casas (vidas) porque es importante que podamos ver lo que nuestros sentidos físicos no pueden percibir.

Debemos entender que los sueños son ventanas espirituales y que por medio de estas ventanas el Señor nos permite ver el futuro que nos espera, cuando sucede esto, Dios hace que vayamos un paso por delante y esto es algo verdaderamente tremendo y además produce una sensación de estar en la perfecta voluntad de Dios y llevando a cabo sus planes y propósitos.

Dios me dio un sueño antes de que mi mujer se quedase embarazada donde yo jugaba con un bebe encima de una cama y este bebe no paraba de reírse, al ser un bebé yo no sabía si se trataba de un niño o una niña, lo que si sé es que era mi bebé, de repente cambió la escena y mi hijo iba caminando a mi lado. En este sueño Dios me mostró que iba a tener un niño y así ha sido. Todo esto no nos debe extrañar ya que el mismo Jesús nos prometió que el Espíritu Santo nos mostraría las cosas que han de venir.

Qué privilegio tan grande tenemos los hijos de Dios teniendo la presencia de Su Espíritu en nuestros corazones que nos permite ver horizontes nuevos en nuestras vidas.

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.”
Juan 16:13

En otra ocasión el Señor me dio un sueño en el cual una persona empezaba a hablar conmigo de un tema en concreto y estaba bastante enfadada, al poco tiempo esta persona se me acercó y me comentó lo mismo que me decía en el sueño pero sin mostrar enfado hacia mí, después de hablar con esta persona, le pregunté al Señor que por qué en el sueño estaba enfadada conmigo pero en la vida real parecía que no era así, en ese instante sentí como el Señor me mostraba que en los sueños vemos como son las cosas y las personas realmente, aunque la gente puede engañar nuestra alma en este mundo, es muy difícil que pueda engañar nuestro espíritu en el mundo de los sueños, en los sueños espirituales las personas aparecen como realmente son, al pasar el tiempo pude darme cuenta por algunos detalles que la persona del sueño si estaba enfadada conmigo tal y como pude experimentarlo en el sueño.

CAPÍTULO 8