3. Una Nueva Vida

Hemos estado viendo en los estudios anteriores lo que ahora somos en Cristo, es importante saber y entender lo que somos para que, de esta forma, podamos vivir nuestra vida según nuestra verdadera identidad en el Mesías. Creo que muchos creyentes no viven ni disfrutan de la vida espiritual que ahora tenemos en Cristo porque no han entendido lo que son ni lo que tienen.

La vida que ahora vivimos es una vida NUEVA, sin embargo, muchos viven su vida de igual forma que los religiosos: intentando agradar a Dios para aplacar su ira y poder recibir sus bendiciones. Todas las religiones tienen leyes, algunas están basadas en la Biblia, otras leyes están basadas en sus propias tradiciones, algunos religiosos viven guardando las leyes bíblicas y también las leyes de su denominación, pero no hay duda de que en todas las religiones encontramos mandamientos y prohibiciones junto con las típicas promesas de recompensa por la obediencia y de castigo por la desobediencia, déjame preguntarte algo: ¿Nuestra vida en el Mesías es una vida de mandamientos y prohibiciones? ¿Nuestra vida en Cristo está basada en lo que hacemos? Si estamos viviendo este tipo de vida, estamos viviendo una religión.

En muchas ocasiones me encuentro en Facebook imágenes muy interesantes, una de ellas decía: “Jesucristo NO ha venido a traer una religión”. ¿Es esto verdad? Claro que sí, pero muy pocas personas entienden lo que esto significa, es decir, si Jesús NO ha venido a traer una religión, entonces YA no hay lugares sagrados, YA no hay más intermediarios entre Dios y los hombres, YA no hay listas interminables de mandamientos y prohibiciones, YA no hay recompensas ni castigos . . . la vida en Cristo NO tiene absolutamente nada que ver con todo lo que acabo de mencionar, lógicamente esto que acabo de decir es una amenaza para el sistema religioso, tenga el nombre que tenga, pero tengo que decir la verdad y tengo que decir las cosas como son, ya NO existe una lugar llamado la Casa de Dios, ya NO existe un Lugar Sagrado, ya NO existe una persona más cercana a Dios que nosotros, ya NO hacemos las cosas para aplacar la ira divina ni para recibir sus bendiciones . . . ahora las cosas han cambiado, la vida en Cristo es distinta, es una vida COPLETAMENTE NUEVA.

Nuestra nueva vida en el Mesías es una vida basada en el amor. Todo lo que hacemos NO surge de una serie de mandamientos y/o prohibiciones, lo que hacemos surge del amor que Dios ha puesto en nuestras vidas.

“el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.”
Romanos 5:5

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones para que podamos amar. Nosotros amamos porque hemos recibido Su amor, por tanto, nuestra obediencia deja de ser un esfuerzo humano y se convierte en un fruto que surge de una forma natural en nuestras vidas. Nosotros somos las ramas que llevan el fruto que Dios produce. Yo todavía no he visto un árbol esforzándose y trabajando para dar fruto, el fruto surge de una forma natural. El religioso obedece y punto, quiera o no quiera, tenga ganas o no las tenga, lo sienta o no lo sienta, sin embargo, nosotros hacemos las cosas de una forma distinta ¿verdad? Tenemos un nuevo corazón que siente, una nueva naturaleza que nos impulsa y una nueva vida dirigida por el Espíritu Santo que mora en nosotros, ahora ÉL produce el querer y el hacer en nuestras vidas, el fruto surge de una forma natural sin esfuerzo ni trabajo, solamente estando unidos a la raíz y nutriéndonos de la misma.

“porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”
Filipenses 2:13

Si nos cuesta amar a alguien es porque no hemos entendido, ni experimentado el amor de Dios porque cuando entendemos el amor de Dios y lo experimentamos, comenzamos a mirar a las personas con ojos llenos de amor y misericordia, comenzamos a dar a los demás lo que hemos recibido.

“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que ÉL nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.”
I Juan 4:10 y 11

Lo mismo sucede cuando hablamos del perdón, si nos cuesta perdonar es porque no hemos entendido el perdón de Dios, Jesús perdonó a las personas que lo llevaron a la cruz, ¿le pidieron a Jesús perdón por lo que estaban haciendo? ¡NO! Jesús tomó la iniciativa y oró al Padre:

“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.”
Lucas 23:34

¿Fueron perdonados? SÍ porque el Padre siempre responde las oraciones de Jesús. Debemos entender que Dios nos perdonó (pasado):

“. . . sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como DIOS TAMBIÉN OS PERDONÓ a vosotros en Cristo.”
Efesios 4:32

“De la manera que CRISTO OS PERDONÓ, así también hacedlo vosotros.”
Colosenses 3:13

Hemos sido perdonados en Cristo y Dios no nos guarda rencor (I Co. 13:5), ahora podemos perdonar como Él nos perdonó, ahora podemos amar como Él nos amó. Lo que podemos dar es porque YA lo hemos recibido y experimentado:

“Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy”
Hechos 3:6

¿Qué tenemos? Porque lo que tenemos es lo que vamos a poder dar. ¿Tenemos vida? ¿Tenemos amor? ¿Tenemos gracia? ¿Tenemos misericordia? ¿Tenemos compasión? ¿Tenemos poder? ¿Tenemos paz? . . . NO tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy, damos lo que tenemos.

Nuestra nueva vida en Cristo no solamente está basada en el amor, nuestra vida está basada en la fe. La vida que vivimos la vivimos en la fe del Hijo de Dios:

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”
Gálatas 2:20

Ahora nuestra vida en Cristo es una vida compartida, ÉL vive en nosotros, nos habla, nos fortalece, nos transforma, nos capacita, nos muestra el camino que debemos andar . . . Muchos creyentes cuando tienen que tomar una decisión, buscan consejos en el exterior, pero olvidan que tienen a Cristo en su interior, creo que todavía no somos conscientes de que ÉL vive en nosotros, de que ÉL nunca nos abandona, nunca nos deja solos. Hay muchos cristianos que nos dicen que cuando tenemos que tomar una decisión debemos preguntarnos: “¿Qué haría Jesús?”, sin embargo, si nos preguntamos esto, estamos dando dos cosas por hecho:

  • Que conocemos lo que Jesús haría en todo momento y situación, lo cual NO es cierto.
  • Que Jesús NO está con nosotros, lo cual tampoco es cierto.

Entonces ¿cuál sería la pregunta? La pregunta a la hora de tomar una decisión es: “Señor, ¿qué quieres que haga?” Y de alguna forma, ÉL te responderá porque él está contigo y vive en ti, Él nunca te dejará ni te desamparará.

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.”
Juan 10:27 y 28

Leemos en tres lugares distintos la afirmación: “El justo por la FE vivirá” (Ro. 1:17 / Gl. 3:11 / Heb. 10:38), el justo NO vivirá por la Ley, ni por las obras, ni por la obediencia, el justo vivirá por la FE. Pablo también nos dice que:

“porque por fe andamos, no por vista”
II Corintios 5:7

Andamos en amor y por fe. ¡AleluYah!

“Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.”
Efesios 5:2

La vida en el Mesías también es una vida de reposo. Debemos entender que la vida que tenemos en Cristo no tiene nada que ver con la religión como podemos comprobar en este estudio: la religión te dice que te esfuerces y obedezcas sin importar lo que hay en tu corazón, en ocasiones, he oído a creyentes decir que debemos orar aunque no tengamos ganas, esto es una barbaridad, ¿Desde cuándo Dios quiere nuestro sacrificio? ¿Desde cuándo Dios está interesado en un montón de palabras vacías aunque terminen con su nombre? . . .

En el Nuevo Testamento / Pacto encontramos que los que hemos creído entramos en el reposo . . .

“Pero los que hemos creído entramos en el reposo”
Hebreos 4:3

¿Te resulta pesado el yugo de Cristo? ¿Estás cansado de una vida de mandamientos y prohibiciones? ¿Estás cansado de una vida de esfuerzo, sacrifico y trabajo? Entonces tengo buenas noticias: el yugo de Cristo es FACIL y su carga es LIGERA, si el yugo de Cristo en tu vida es pesado, entonces estás llevando otro yugo o al yugo de Jesús le has añadido un peso adicional.

“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”
Mateo 11:28 y 29

Los que creemos entramos en el reposo, los que creemos podemos descansar, los que creemos hallamos descanso para nuestras almas, su yugo NO es pesado, NI es difícil. ¿Has hallado reposo para tu alma? Cree y podrás entrar en su reposo. Muchos que piensan que la vida en Cristo es una vida de esfuerzo, sacrificio y trabajo acaban con depresión porque nunca alcanzan lo que quieren conseguir haciendo todo lo que hacen. Algunos piensan que haciendo buenas obras se ganarán el amor de Dios, algunos piensan que si leen más la Biblia, Dios estará orgulloso de ellos, pero Dios YA nos ama, Dios YA está orgulloso de nosotros . . .

“¿Quién nos separará del AMOR DE CRISTO? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? . . . Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que NOS AMÓ. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del AMOR DE DIOS, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”
Romanos 8:35, 37-39

“Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual NO SE AVERGÜENZA de llamarlos hermanos . . .”
Hebreos 2:11

La verdadera vida en Cristo es una vida de confianza en lo que Él ha hecho, está haciendo y hará en nuestras vidas. Nosotros los creyentes SÍ damos fruto y SÍ tenemos obras, pero el fruto y las obras ya NO surgen del esfuerzo humano, ya NO surgen de nuestros sacrificios personales, ya NO surgen de nuestra religiosidad, ahora el fruto surge de nuestra fe en Jesucristo, de nuestro amor a Dios y de la obra que el Espíritu Santo está llevando a cabo en nuestra vida, por eso, Pablo nos habla, del “fruto del Espíritu”, no se trata del fruto de Juan, ni del fruto de Ana, es la obra y el fruto del Espíritu Santo en nuestras vidas.

“Mas EL FRUTO DEL ESPÍRITU es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.”
Gálatas 5:22-25

La vida de Cristo es una vida de amor, de fe, de reposo, una vida que no tiene nada que ver con el esfuerzo y el trabajo en la carne que exigen las religiones. Dios está en nosotros y ÉL es el que hace que caminemos en su perfecta voluntad.

La vida en Cristo es una vida en el Espíritu, ya no vivimos en la carne, ni servimos a Dios en la carne, ahora vivimos por el Espíritu, andamos en el Espíritu y servimos a Dios en el Espíritu. Bajo el Antiguo Pacto (A.C. = Antes de la Cruz) el servicio a Dios consistía en las actividades que se llevaban a cabo en el Templo, los sacerdotes servían a Dios en la carne, sin embargo, ahora servimos a Dios en el Espíritu.

“. . . de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.”
Romanos 7:6

Ahora la verdadera circuncisión es la del corazón, no la de la carne (Ro. 2:28 y 29), ahora no adoramos en un monte concreto (Jn. 4:21), adoramos en espíritu y verdad, ahora no hay un lugar sagrado, ahora NO tenemos confianza en lo que podemos hacer, ahora nuestra confianza está en Jesucristo, nuestra gloria está en ÉL.

“Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.”
Filipenses 3:3

Por tanto . . . vivamos esta nueva vida que hemos recibido en Cristo, confiemos y descansemos en el hecho de que ÉL llevó todos nuestros pecados (pasados, presentes y futuros) y que ÉL ya NO se acuerda de ellos; confiemos y descansemos en el hecho de que hemos sido perdonados, justificados y santificados; confiemos y descansemos en el hecho de que ÉL murió por nosotros; confiemos y descansemos en el hecho de que somos sus hijas amadas y sus hijos amados; confiemos y descansemos en el hecho de que nada ni nadie nos podrá separar de Su amor; confiemos y descansemos en el hecho de que ÉL es nuestro Padre y que cuando nos mira, nos mira con ojos llenos de amor; confiemos y descansemos en el hecho de que ÉL está obrando en nuestra vida y que la obra que ÉL empezó, la va a completar; confiemos y descansemos en la presencia del Espíritu Santo en nuestro corazón y en lo que ÉL está haciendo en nuestras vidas . . . NO nos esforcemos y trabajemos buscando algo que ya ÉL nos ha dado, algo que ya tenemos en ÉL. En ÉL estamos completos.

“y vosotros estáis completos en él . . .”
Colosenses 2:10

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”
Efesios 1:3

“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia . . .”
II Pedro 1:3