2. Una Nueva Identidad

Una vez que hemos recibido a Jesús en nuestra vida creyendo en su preciosa obra y habiendo depositado nuestra fe y confianza en su perfecto sacrificio en la cruz, somos hijos de Dios, hemos nacido a una nueva vida teniendo una nueva identidad.

Antes éramos pecadores por naturaleza, hijos de desobediencia e hijos de la ira (Ef. 2:2 y 3), pero ahora YA no lo somos, tenemos una nueva naturaleza, un nuevo corazón, una nueva vida y una nueva identidad. Ahora somos hijos de Dios y recordemos que si Dios nos amó cuando éramos pecadores ¡Cuánto más nos amará ahora que somos sus hijos!

“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!”
Romanos 8:15

Ya NO estamos en esclavitud, ya no estamos en temor, ahora podemos dirigirnos a nuestro Dios con confianza llamándole: ¡Papá! – Abba -.

“Acerquémonos, pues, CONFIADAMENTE al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”
Hebreos 4:16

¡Qué privilegio tenemos los hijos de Dios! ¡Qué privilegio poder llamar a Dios Abba Padre! ¡Qué privilegio poder acercarnos con confianza y libertad al Trono de la Gracia!

Ahora somos libres, Jesús nos ha liberado de toda atadura y esclavitud, Él nos ha hecho VERDADERAMENTE libres:

“Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.”
Juan 8:36

“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.”
Gálatas 5:1

Sin Cristo, el hombre se encuentra atado al pecado, muerto espiritualmente y condenado por la Ley, pero los que estamos en Cristo, hemos recibido el perdón de pecados, hemos recibido la vida de Dios (espiritual y eterna) y hemos muerto al pecado (Ro. 6:2) y a la Ley (Ro. 7:4), por eso, Pablo se hace una serie de preguntas:

“¿Quién contra nosotros? . . . ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? . . . ¿Quién es el que condenará? . . . ¿Quién nos separará del amor de Cristo?”
Romanos 8:31-35

La respuesta es la misma para todas estas preguntas: ¡NADIE!

Jesús llevó nuestro pecado (Is. 53:6) y murió por nosotros (Ro. 5:6), esto no solamente es una creencia o una doctrina bíblica, es una realidad, el hombre pecador debe morir porque la paga del pecado es la muerte (Ez. 18:4 y 20 / Ro. 6:23), pero alguien muy especial vino a esta tierra y llevó nuestro pecado, nuestra maldición y nuestra muerte, nosotros NO morimos cuando pecamos porque alguien YA murió por nosotros y por nuestro pecado, esto es algo maravilloso que solamente un Dios de Amor ha podido llevar a cabo incluso sin pedírselo y sin buscarlo (Is. 65:1 con Ro. 10:20), Dios se hizo hombre y fue el mismo Dios quien tuvo que salvarnos.

“Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.”
Isaías 35:4

Hay muchos que equivocadamente afirman: Dios me salvó hace un año, Dios me perdonó hace tres meses, pero esto NO es cierto, Dios nos salvó aproximadamente hace 2000 años, Dios derramó su sangre hace aproximadamente 2000 años, Dios nos perdonó hace aproximadamente 2000 años, nosotros hemos podido recibirle hace un mes o un año, pero ÉL acabó su obra hace unos 2000 años, Él acabó con el pecado de la humanidad una vez y para siempre cuando dio su vida, derramó su preciosa sangre y se hizo maldición muriendo en la cruz.

“y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención . . . ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.”
Hebreos 9:12 y 26

Hay muchos creyentes que quieren ganarse el amor del Padre, esto es debido a un concepto erróneo de Dios, Dios nos ama, de hecho, Dios es amor y Él ha mostrado su amor en que aun siendo pecadores, Él murió por nosotros (Ro. 5:8), por tanto, ¿cómo no nos amará ahora que somos sus hijos? Él nos ama con un amor eterno e incondicional, no intentemos ganarnos algo que ya tenemos, no perdamos el tiempo ni nuestro esfuerzo intentando conseguir su amor porque YA lo tenemos, él nos ama. ¡Gracias Padre!

¡Qué bueno es ser hija e hijo de Dios! Hay algunos creyentes que creen erróneamente que no son justos ni santos e intentan establecer su propia justicia y santidad en sus vidas, sin embargo, Pablo nos dice:

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo . . .”
Romanos 5:1

¿Somos justificados por lo que hacemos (obras) o por lo que creemos (fe)? Pablo nos da una repuesta: Somos justificados por la fe, es decir, somos declarados justos por creer en la obra maravillosa del Mesías, es decir, somos justos delante del Padre porque tenemos la justicia de nuestro Señor Jesús. ¡AleluYah! Lamentablemente hay muchos creyentes que NO tienen paz porque creen que ahora tienen que hacer muuuuuuuuchas cosas para agradar a Dios y para conseguir Sus bendiciones, como he dicho, esto es algo lamentable porque YA somos justos delante del Padre y Su bendición YA la tenemos (Ef. 1:3 / Fil. 4:19 / II P. 1:3).

“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”
II Corintios 5:21

¿Tienes condenación porque no haces lo suficiente? ¿porque no predicas lo suficiente? ¿porque no oras lo suficiente? ¿porque no lees lo suficiente? Si tienes condenación y NO estás experimentando la Paz de Dios, entonces NO has entendido correctamente el Nuevo Pacto y la Nueva Vida que ahora tenemos en Cristo.

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”
Romanos 8:1

Vivir en la libertad que tenemos en el Mesías puede parecer algo de poco valor o gratuito, pero, en realidad, esta vida que podemos vivir ahora, es por causa de la muerte de Jesús en la cruz y de su sangre derramada, por tanto, a Dios le costó MUCHO el que nosotros pudiésemos ahora disfrutar de Su Presencia, de Su Espíritu, de Su vida, de Su amor, de Su gracia, de Su paz, de Su salvación, de Su Justicia, de Su santidad . . .

Otros creyentes, afirman que debemos ser santos y que debemos caminar en santidad, el problema es que los que dicen que debemos ser santos, ignoran que YA somos santos a los ojos de Dios, Dios nos ve como sus hijos amados, perdonados, redimidos, justificados y SANTIFICADOS.

“y si la raíz es santa, también lo son las ramas.”
Romanos 11:16

Las ramas son santas, ¡AleluYah! Y nosotros somos esas ramas (Jn. 15:5), una vez más, gracias a lo que Jesús ha hecho por nosotros, ahora somos santificados. Por eso, Pablo dice:

“ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.”
I Corintios 6:11

¿Has sido lavado? SÍ . . . ¿Has sido justificado? SÍ . . . ¿Has sido santificado? SÍ . . . ahora, depende de ti, si vivirás tu vida creyendo en lo que YA eres o creyendo en lo que la tradición, en muchas ocasiones, ha enseñado . . . yo me quedo con la Palabra de Dios y con lo que Jesús ha hecho por nosotros y nos ha dado GRATUITAMENTE (por gracia).

Pablo llama a los creyentes SANTOS en muchas ocasiones, veamos algunos ejemplos:

“Mas ahora voy a Jerusalén para ministrar a los SANTOS. Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los SANTOS que están en Jerusalén.”
Romanos 15:25 y 26

“Saludad a Filólogo, a Julia, a Nereo y a su hermana, a Olimpas y a todos los SANTOS que están con ellos.”
Romanos 16:15

“¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los SANTOS?”
I Corintios 6:1

“pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los SANTOS . . .”
I Corintios 14:33

“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, SANTOS y AMADOS, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia . . .”
Colosenses 3:12

Si hemos nacido de Nuevo y somos hijos de Dios, ¿Somos amados? SÍ, ¿Somos salvos? SÍ, ¿somos redimidos? SÍ, ¿somos justos? SÍ, ¿Somos santos? SÍ, ¿somos bendecidos? SÍ . . . ¿Por lo que nosotros hacemos? ¡NOOOOOO! Por lo que Jesús hizo por nosotros, todo lo que somos es por lo que Él hizo por nosotros.

Es vital que entendamos la GRAN diferencia entre el Nuevo Pacto y el Antiguo Pacto, en el Antiguo Pacto, Dios se manifestaba desde el Arca ubicada en el Lugar Santísimo, pero cuando muere Jesús, el velo es rasgado de arriba abajo (indicándonos que fue Dios quien lo hizo, ya que el hombre lo rasgaría de abajo arriba).

“Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron . . .”
Mateo 27:50 y 51

A partir de la muerte de Jesús, Dios NO habita en Templos, ahora NOSOTROS somos el Templo de Dios y su presencia está en nosotros.

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”
I Corintios 3:16

“Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.”
I Pedro 2:4 y 5

Muchas cosas han cambiado con el Nuevo Pacto en la sangre del Mesías, vivamos en esta realidad, descansemos en su obra y tengamos gratitud en nuestros corazones. Gracias a Dios ahora podemos tener una relación de amistad con ÉL, una relación de familia, ahora podemos conocerle y disfrutar de todo lo que ÉL nos ha dado en Su Hijo Jesucristo.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”
II Corintios 5:17

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”
Efesios 2:10