El Cántico Nuevo

El cántico ha desempeñado un papel muy importante a lo largo de toda la historia del Pueblo de Dios, en las Escrituras podemos ver que el cántico formaba parte de la vida del pueblo de Israel, de tal manera que cuando fueron llevados cautivos a Babilonia les pedían que cantaran cánticos.

“Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sion. Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas. Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos algunos de los cánticos de Sion. ¿Cómo cantaremos cántico del Señor en tierra de extraños?”
Salmo 137:1-4

El pueblo de Israel era conocido, entre otras cosas, por sus cánticos de alabanza y adoración a Dios, en estos versículos se los llama “cánticos de Sion” y “cánticos del Señor”.

A nosotros, los hijos de Dios, nos deberían conocer también por nuestros cánticos de alabanza y adoración, he leído recientemente que “el ateísmo tiene argumentos pero no tiene canciones”, un ateo no tiene muchos motivos para cantar, sin embargo, el creyente tiene todos los motivos, Dios es nuestro cántico.

“Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico al Señor, y dijeron: Cantaré yo al Señor, porque se ha magnificado grandemente; ha echado en el mar al caballo y al jinete. El Señor es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré.”
Éxodo 15:1-2

Dios es nuestra salvación, nuestra fortaleza, nuestra roca, nuestra canción . . . ¡Aleluyah! Dios nos ha bendecido con el privilegio de poder expresarnos a través del cántico, ningún animal comparte esta bendición, sólo el hombre puede expresarse por medio del cántico. ¡Qué bendición poder cantar!

A Dios le encanta que cantemos, Dios quiere que usemos este don para expresar nuestras oraciones, nuestra alabanza y nuestra adoración. ¿No nos sugiere nada que el libro más largo de la Biblia sea un libro lleno de cánticos?

El propio Señor también canta, hay una referencia en el primer libro de la Biblia donde podemos deducir que cuando el Señor se paseaba por el huerto para encontrarse con el hombre estaba cantando.

“Y oyeron la voz de Yahveh Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Yahveh Dios entre los árboles del huerto.”
Génesis 3:8

Tenemos otra referencia más clara en el libro de Sofonías, veamos:

“El Señor está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.”
Sofonías 3:17

De igual forma que nuestro Señor canta, nosotros podemos cantar ya que hemos sido creados a imagen y semejanza suya. Cantar es un privilegio que sólo el hombre puede llevar a cabo en esta tierra, aprovechemos toda oportunidad para levantar nuestra voz con cánticos de gratitud, alabanza y adoración.

Un cántico inspirado

El cántico nuevo es un cántico inspirado por el Espíritu Santo, no lo aprendemos de los hombres, Dios mismo es el que pone en nuestro corazón la letra y la melodía.

“¿Dónde está Dios mi Hacedor, que da cánticos en la noche?”
Job 35:10

“Pero de día mandará el Señor su misericordia, y de noche su cántico estará conmigo, y mi oración al Dios de mi vida.”
Salmo 42:8

“Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.”
Salmo 40:3a

El cántico nuevo es un cántico que cantamos por primera vez, es un cántico recién salido del corazón de Dios y puesto en el nuestro. El cántico nuevo no surge del esfuerzo mental, surge del fluir del Espíritu Santo en nuestras vidas.

El cántico nuevo en el Antiguo Testamento

Como creyentes no debemos pasar por alto la exhortación que encontramos en el Libro de las Alabanzas (Sefer Tehilim – los salmos) de cantar un cántico nuevo a nuestro Dios.

“Cantadle cántico nuevo; Hacedlo bien, tañendo con júbilo.”
Salmo 33:3

“Cantad al Señor cántico nuevo; Cantad al Señor toda la tierra.”
Salmo 96:1

“Cantad al Señor cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.”
Salmo 98:1a

“ALELUYA. Cantad al Señor cántico nuevo; su alabanza sea en la congregación de los santos.”
Salmo 149:1

También encontramos la misma exhortación en el libro de Isaías:

“Cantad al Señor un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra . . .”
Isaías 42:10a

Este cántico no está reservado para algunos líderes de alabanza ungidos, todos nosotros podemos recibir y cantar este tipo de cántico de una manera privada o colectiva.

“Oh Dios, a ti cantaré cántico nuevo; con salterio, con decacordio cantaré a ti.”
Salmo 144:9

El cántico nuevo en el Nuevo Testamento

En el Nuevo Testamento al cántico nuevo se le llama “cántico espiritual”. El apóstol Pablo nos anima y exhorta a usar este tipo de cántico cuando cantemos y alabemos al Señor.

“ . . . hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones.”
Efesios 5:19

“La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.”
Colosenses 3:16

Salmos, himnos y cánticos espirituales

Un buen día, un granjero fue a la ciudad para pasar el fin de semana y asistió a una iglesia. Cuando regresó a su casa su mujer le preguntó cómo le había ido en la reunión del domingo.

“Estuvo bien,” dijo el granjero “pero en vez de himnos cantaban coros de alabanza.”

“¿Coros de alabanza?” dijo su esposa, “¿Cómo son?”

“¡Oh! Están bastante bien. Son parecidos a los himnos.” dijo el granjero.

El granjero añadió: “Por ejemplo, si yo te dijera: ‘Marta, las vacas están en el granero’ esto sería un himno. Pero si yo te dijera: ‘Marta, Marta, Marta, Oh, Marta, MARTA, MARTA, las vacas hermosas, las vacas marrones, las vacas negras, las vacas blancas, las vacas blancas y negras, las vacas, LAS VACAS, LAS VACAS están en el granero, están en el granero, en el granero, GRANERO, GRANERO, ¡OOOOOOH! ¡SI! ¡ES VERDAD! Todas las vacas están en el maravilloso granero, si, es cierto, todas las vacas están en el maravilloso granero, ¡ALELUYA!’ esto sería un coro de alabanza.”

Otro buen día, un joven cristiano de la iglesia de la ciudad visitó una iglesia pequeñita en un pueblo y cuando llegó a su casa su mujer le preguntó:

“¿Cómo te fue en la iglesia?”

“Estuvo bastante bien,” dijo el joven “pero en vez de coros de alabanza cantaban himnos.”

“¿Himnos?”, dijo su esposa, “¿Cómo son?”

El joven dijo: “Si yo te dijera: ‘Las vacas están en el granero’ esto sería un coro de alabanza. Pero si yo te dijera: ‘Oh Marta, carísima Marta, considerad mi ruego, a mi súplica inclinad vuestro oído y a las palabras de mi boca atended, ¿quién podrá el camino de las vacas explicar? En sus cabezas no hay sombra de inteligencia, sin embargo, el ganado vacuno de sus trabas se ha evadido e incitado por las tinieblas de su corral escapó, por tanto, esperemos el amanecer insigne do la corrupción terrenal no será más, no derramaremos más lágrimas por los animales y no contemplaremos más esas vacas inmundas en el granero. AMEN.’ esto sería un himno.”

Estos chistes los citó un predicador en una conferencia que estaba dando acerca de la adoración. Es muy interesante comprobar los diferentes conceptos que algunos cristianos tienen de los himnos y de los coritos de alabanza (en realidad se podrían llamar “himnitos”). Aunque los chistes nos hacen reír, es una pena que muchas congregaciones se aferren a sus tradiciones y descarten otras formas de adoración, una vez más es la Biblia la que nos debe indicar qué es lo que desea Dios de nosotros, qué tipo de canciones quiere Dios que cantemos. Las Escrituras nos muestran claramente y nos exhortan, tanto en Efesios 5:19 como en Colosenses 3:16, versículos que cite en el punto anterior, que los cristianos debemos alabar y adorar a Dios con himnos, salmos y cánticos espirituales.

Estos tres tipos de canto no son opciones para que una determinada iglesia pueda quedarse con el tipo de canto que más le guste. La iglesia debe cantar y alabar al Señor con salmos, himnos y cánticos espirituales.

Un salmo es un cántico de alabanza acompañado de instrumentos musicales basado en las Escrituras.

Algunos salmos fueron escritos específicamente para que fuesen acompañados por un determinado instrumento musical:

- Sobre Neginot (Sal. 4), acompañado con un instrumento de cuerda.

- Sobre Nehilot (Sal. 5), acompañado con un instrumento de viento (posiblemente flautas).

- Sobre Seminit (Sal. 6), acompañado con un instrumento de cuerda en una octava baja.

- Sobre Gitit (Sal. 8), acompañado con un arpa.

- Sobre Alamot (Sal. 46), acompañado con instrumentos de tono alto.

- Sobre Mahalat (Sal. 53), acompañado con flautas.

Para los hombres que escribieron los salmos, estos cánticos eran cánticos nuevos cuando los recibían, pero para nosotros son salmos.

Un himno es un cántico de alabanza acerca de conceptos y principios bíblicos (la grandeza de Dios, la obra de Yeshua . . .). Cuando Yeshua y sus discípulos acabaron de cenar cantaron un himno (Mt. 26:30), también Pablo y Silas cuando fueron encarcelados oraron y cantaron himnos a Dios (Hch. 16:25).

Un cántico espiritual es un cántico nuevo, es un cántico espontáneo inspirado por el Espíritu Santo.

Niveles proféticos del cántico nuevo

Hay tres niveles proféticos dentro del cántico espiritual:

1. Primer nivel profético: Dirigido del hombre hacia Dios.

Este cántico va dirigido a Dios y puede expresar oración, acción de gracias, alabanza y adoración. Este tipo de cántico puede ser llevado a cabo individual o colectivamente.

“Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico al Señor, y dijeron: Cantaré yo al Señor, porque se ha magnificado grandemente; ha echado en el mar al caballo y al jinete. El Señor es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré.”
Éxodo 15:1-2

“Te alabaré, oh Señor, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas. Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh Altísimo.”
Salmo 9:1-2

2. Segundo nivel profético: Dirigido del hombre hacia los hombres.

Este cántico va dirigido a las personas que nos están escuchando. Este tipo de cántico nos anima, nos exhorta, nos fortalece, nos consuela, nos motiva . . .

“Y María les respondía: Cantad al Señor, porque en extremo se ha engrandecido; ha echado en el mar al caballo y al jinete.”
Éxodo 15:21

“Alegraos, oh justos, en el Señor; en los íntegros es hermosa la alabanza. Aclamad al Señor con arpa; cantadle con salterio y decacordio.”
Salmo 33:1-2

3. Tercer nivel profético: Dirigido de Dios hacia el hombre.

A este cántico se le conoce con el nombre de “cántico del Señor”. El Señor habla a los hombres mediante este cántico en primera persona.

“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.”
Salmo 46:10

“¿He de comer yo carne de toros, o de beber sangre de machos cabríos? Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo; e invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás.”
Salmo 50:13-15

El cántico nuevo o espiritual del primer nivel profético es el más común, a este tipo de cántico se refiere Pablo en Colosenses 3:16, son cánticos para el Señor.

El cántico nuevo o espiritual del segundo nivel profético va dirigido a los hombres, a este tipo de cántico se refiere Pablo cuando dice en Efesios 5:19 “hablando entre vosotros con cánticos espirituales”. Debemos hablarnos usando este cántico profético para traer edificación, exhortación y consolación (I Co. 14:3).

El cántico nuevo o espiritual del tercer nivel profético requiere más fe, por eso este tipo de cántico no es muy común en nuestras congregaciones. En Romanos 12:3 podemos leer lo siguiente:

“De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el que profetiza, úsese conforme la medida de la fe.”

Lo bueno es que nuestra fe puede crecer (II Ts. 1:3), puede desarrollarse, puede alcanzar el nivel para que podamos ser usados con cánticos proféticos. Por eso, es muy importante escuchar mensajes acerca del cántico nuevo, ya que la fe es por el oír y el oír por la Palabra de Dios (Ro. 10:17). Si podemos orar espontáneamente, también podemos cantar espontáneamente, la razón por la que no lo hacemos es porque no hemos oído lo que la Biblia nos enseña, no creemos que Dios pueda poner en nuestro corazón una letra y una melodía, por eso, este Taller ha sido escrito para que nuestra fe crezca y se fortalezca y podamos adquirir la valentía suficiente para poder cantar espontáneamente lo que el Espíritu Santo ponga en nuestro corazón ya sea un cántico nuevo del primer, segundo o tercer nivel profético.

No es necesario sentir escalofríos para cantar cánticos nuevos, ni tampoco es necesario temblar, lo único que se necesita para poder cantar un cántico nuevo es fe y permitir que el Espíritu Santo fluya en nuestro corazón.

De igual forma que podemos orar espontáneamente en cualquier momento y situación, podemos levantar nuestra voz y cantar un cántico nuevo. ¿Lo creemos?

Cantando cánticos espirituales

Cuando estés orando en privado, atrévete a levantar la voz y a empezar a cantar cánticos espirituales, puede que empieces con una simple palabra, “Aleluyah” o un “Gloria a Dios”, pero mientras que cantes el Espíritu de Dios pondrá en tu corazón palabras más profundas y significativas.

No esperemos cantar un cántico espiritual del tercer nivel profético si no hemos cantado antes cánticos del primer nivel. Empecemos a cantar cánticos para el Señor y el Señor empezará a poner cánticos del segundo y del tercer nivel profético en nuestros corazones. Esta es la progresión que encontramos en el Salmo 91, el salmista en el versículo dos declara:

“Diré yo al Señor: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré.”

En este versículo, el salmista se dirige a Dios (primer nivel profético), si continuamos leyendo este salmo encontramos que en los próximos versículos el salmista se dirige a los hombres (segundo nivel profético):

“El te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya.”
Salmo 91:3-6

Cuando llegamos al versículo 14 encontramos que el propio Señor está hablando en primera persona a través del salmista (tercer nivel profético):

“Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación.”
Salmo 91:14-16

Nuestros tiempos privados con el Señor se enriquecerán si cantamos cánticos nuevos. Hacer esto también nos dará seguridad y confianza a la hora de cantar un cántico nuevo en nuestras congregaciones, ya que si cantamos cánticos espirituales cuando estamos a solas, será mucho más fácil cantarlos cuando estemos en público.

Debemos recordar que el cántico nuevo no es una opción, el Señor nos manda que le cantemos un cántico nuevo (Sal. 33:3; 96:1; 98:1a; 149:1 / Is. 42:10a) y si El nos manda hacer algo ¿no crees que El también nos dará la capacidad para llevarlo a cabo? . . .

Esperamos en el Señor porque la Palabra de Dios nos dice que esperemos en El (Sal. 37:34; 62:8), confiamos en el Señor porque la Palabra de Dios nos dice que confiemos en El (Sal. 37:3; 115:9), tememos al Señor porque la Palabra de Dios nos dice que le temamos (Sal. 33:8;34:9) . . . cantamos cánticos nuevos porque la Palabra de Dios nos dice que los cantemos. ¡Aleluyah!

El tiempo de la canción ha llegado

Dios está restaurando a su Pueblo, está restaurando el tabernáculo de David, está derramando su presencia y poniendo sus cánticos sobre su pueblo.

“Se han mostrado las flores en la tierra, el tiempo de la canción ha venido, y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola.”
Cantar de los Cantares 2:12

El invierno se ha ido, los días oscuros han pasado, ahora estamos viviendo días proféticos, días de avivamiento, días de restauración, días de gracia, días de gloria, días de cánticos . . . y en estos días Dios nos dice a cada uno de nosotros:

“Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. Porque he aquí ha pasado el invierno, se ha mudado, la lluvia se fue; se han mostrado las flores en la tierra, el tiempo de la canción ha venido, y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola. La higuera ha echado sus higos, y las vides en cierne dieron su olor; levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto . . . Oh, tú que habitas en los huertos, los compañeros escuchan tu voz; házmela oír.”
Cantar de los Cantares 2:10-4;8:13