Dimensiones de la Adoración

“. . . para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura . . .”
Efesios 3:17-18

ANCHURA

La palabra en griego nos habla de lo ancho o de lo grueso, por eso se puede traducir por GROSURA.

Grosura no significa estar gordo, significa riqueza espiritual.

“Como de meollo y de grosura será saciada mi alma,
Y con labios de júbilo te alabará mi boca.”
Salmo 63:5

Por tanto, la palabra ANCHURA o GROSURA nos habla de la riqueza espiritual en relación con nuestras experiencias con Dios.

Las canciones que cantamos deben surgir de nuestras diferentes experiencias con Dios.

Nuestra canción está limitada por la anchura o grosura de nuestras experiencias espirituales.

Es interesante que incluso en el mundo la mejor música surge de experiencias que su compositor ha experimentado en su vida.

Nuestra adoración debe surgir de nuestras experiencias con Dios ya sea que estemos en el monte o en el valle.

En el libro de los Salmos encontramos una adoración profunda porque surge de la riqueza de las experiencias que el Rey David experimentó en su vida. David siempre tuvo un cántico en su corazón.

Cuado hombres de color fueron vendidos como esclavos, de su esclavitud surgió la “Música Soul” y el “Blues”, dos tipos de música que tienen mucha fuerza y sentimiento. Esta gente esclava aunque estaban morando en un valle oscuro no perdieron su cántico y ese cántico era lo que traía luz y esperanza a sus corazones.

Si el diablo consigue destruir nuestro cántico, el diablo conseguirá destruir nuestras vidas.

Normalmente las canciones que tocan nuestro corazón son las canciones que han surgido de experiencias profundas del autor con la que nosotros nos identificamos.

Si queremos que nuestra adoración sea más profunda, necesitamos tener profundas experiencias con Dios.

LONGITUD

Esta palabra nos habla de alcance. ¿Dónde llega nuestra adoración?

Nuestra adoración debe ser enriquecida por otras personas y por otros tipos de música.

Si sólo escuchamos himnos, cuando nos pongamos a cantar un cántico nuevo lo único que saldrá de nosotros serán himnos.

Si solo escuchamos flamenco, lo único que saldrá de nosotros es flamenco.

Si solo escuchamos música clásica, lo único que saldrá de nuestro corazón será música clásica.

Por eso, necesitamos enriquecernos musicalmente escuchando y aprendiendo otros tipos de ritmos, de acordes, de melodías, de harmonías.

Si escuchamos, aprendemos y tocamos diferentes tipos de música nuestra adoración tendrá longitud, podremos alcanzar a un mayor número de personas.

PROFUNDIDAD

Nuestra adoración debe estar basada en la Palabra de Dios. La Palabra de Dios da profundidad a nuestra adoración.

Hay canciones con una música bonita, pero que carecen de profundidad.

“Cristo te amo, Tú eres bueno y te doy gracias. ¡AleluYah! ¡AleluYah! ¡Amen!”

Esta canción no tiene profundidad y parecería que la han escrito para la Escuela Dominical.

“La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.”
Colosenses 3:16

La Palabra de Dios es viva y eterna, por eso cuando usamos la Palabra en nuestras canciones estamos dando vida y eternidad a lo que cantamos.

ALTURA

La Biblia llama a Dios “el Altísimo”. La altura nos habla del cielo o de lo celestial, también nos habla de la presencia de Dios.

Nuestra adoración debe tener música celestial, una música que produce una atmósfera donde Dios mora y se manifiesta.

La música celestial se obtiene pasando tiempo a solas con Dios y viviendo en santidad.

El pecado es una nota discordante que trae desafine a nuestro cántico y a nuestras vidas.

Si permitimos el pecado en nuestro corazón, nuestra adoración no podrá tener altura.