OH JESÚS ¡CUÁNTO NOS AMAS!

TÚ eres el Creador de las Pléyades y de Orión,
el que convierte la oscuridad en luz
y cambia la tempestad en suave brisa.
TÚ eres EMANUEL – Dios con nosotros y por nosotros,
un Dios lleno de gracia, de amor y de misericordia.
TÚ eres Padre de la Eternidad, Admirable,
Consejero y Príncipe de Paz.
Tú eres el Nuevo Pacto, el deseado
y la luz de las naciones.
Tú eres el Salvador, Redentor, Libertador,
Sanador y Proveedor.
TÚ eres Fuego de fundidor y Jabón de lavadores.
TÚ eres el Sol de Justicia,
la estrella resplandeciente de la mañana.
TÚ eres El Primero y el Último, El Alfa y la Omega,
El Principio y el Fin,
el que es y que era y que ha de venir,
el Todopoderoso.
TÚ eres el testigo fiel,
el primogénito de los muertos
y el soberano de los reyes de la tierra.
TÚ eres el Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo.
TÚ eres amigo de los pecadores,
defensor de las viudas, padre de los huérfanos,
consuelo de los afligidos, refugio de los extranjeros,
el camino del perdido y la luz de los ciegos.
TÚ eres nuestra Ciudad de Refugio.
TÚ eres el más hermoso de los hijos de los hombres,
la Gracia se ha derramado en tus labios.

OH JESÚS ¡CUÁNTO TE AMAMOS!

TÚ eres el que forma los montes,
crea el viento, y anuncia al hombre su pensamiento.
TÚ eres el que cambia nuestro desierto en Paraíso
y nuestra soledad en un Jardín de Delicias.
TÚ cambias las tinieblas en mañana
y la oscuridad en luz.
TÚ eres la verdad que nos libera,
el agua que nos quita la sed y el pan que nos da vida.
TÚ eres el camino en el desierto, la sombra en el calor
y corrientes de agua en la soledad.
TÚ eres nuestra Paz en la tormenta,
nuestra confianza en la necesidad
y nuestro consuelo en la aflicción.
TÚ eres la fortaleza de los pobres,
la fuerza de los débiles y la esperanza de los desamparados.
TÚ eres nuestro Escudo y la Roca de nuestra Salvación.
TÚ eres el Árbol de la Vida.

OH JESÚS ¡CUÁNTO TE AMAMOS!

TÚ eres el Cordero que
nos pastorea y apacienta con justicia.
TÚ buscas a las ovejas perdidas, sanas a las heridas,
fortaleces a las débiles y llevas en tu pecho a los corderos.
TÚ nos defiendes de los ladrones y salteadores
y has tapado la boca de los lobos.
TÚ nos haces descansar en lugares de delicados pastos,
TÚ nos pastoreas junto a aguas de reposo,
TÚ confortas nuestra alma,
TÚ nos llevas a la Casa del banquete,
preparas una mesa delante de nosotros
y tu fruto es dulce a mi paladar.
TÚ nos guías por sendas de justicia
y nos diriges por caminos de rectitud.
TÚ unges nuestra cabeza con aceite
y nuestra copa está rebosando.
TÚ eres nuestro buen pastor
y tu bandera sobre nosotros es AMOR.

OH JESÚS ¡CUÁNTO TE AMAMOS!

Cuando TÚ hablas, nacen las rosas.
Cuando TÚ hablas, la tierra tiembla y las rocas se parten.
Cuando TÚ hablas, la tormenta enmudece.
Cuando tú hablas, el agua se convierte en vino.
Cuando TÚ hablas, los religiosos se escandalizan
y son avergonzados.
Cuando TÚ hablas, los niños son bendecidos.
Cuando TÚ hablas, el pecador halla misericordia y perdón.
Cuando TÚ hablas, el cansado encuentra reposo.
Cuando TÚ hablas, el enfermo recibe sanidad.
Cuando TÚ hablas, el preso es liberado.
Cuando TÚ hablas, el débil es fortalecido.
Cuando TÚ hablas, el hambriento es saciado.
Cuando TÚ hablas, el pobre es enriquecido.
Cuando TÚ hablas, el refugiado encuentra un hogar.
Cuando TÚ hablas, el Funeral se convierte en una Fiesta.
Cuando TÚ hablas, habla el Amor, habla la fe,
habla la verdad, habla la misericordia.
Tus Palabras, Jesús, son Espíritu y son Vida.

OH JESÚS ¡CUÁNTO TE AMAMOS!

Tu rostro fue desfigurado delante de los hombres
para que nuestro rostro . . .
pudiese ser reconocido delante de Dios.
Tu ropa se manchó con tu sangre
para que muestra ropa . . .
pudiese ser emblanquecida.
Fuiste despreciado y aborrecido por los hombres
para que nosotros . . .
pudiésemos ser amados y perdonados por nuestro Dios.
Te hiciste siervo de los hombres
para que nosotros . . .
pudiésemos ser hechos hijos de Dios.
Tuviste hambre y sed
para que nosotros . . .
pudiésemos ser saciados.
Te hiciste pobre
para que nosotros . . .
pudiésemos ser enriquecidos.
Llevaste nuestro dolor y enfermedad
para que nosotros . . .
pudiésemos ser sanados.
Te quitaron la ropa
para que nosotros . . .
pudiésemos ser vestidos con vestiduras de Salvación.
Llevaste una corona de espinas
para que nosotros . . .
pudiésemos recibir una Corona de Justicia.
Te dieron a beber vinagre
para que nosotros . . .
pudiésemos beber del Agua de la Vida.
Te hiciste pecado y maldición
para que nosotros . . .
pudiésemos ser hechos justicia y bendición.
Moriste en la oscuridad
para que nosotros . . .
pudiésemos vivir en la Luz.
Bebiste de la Copa del Sufrimiento
para que nosotros . . .
pudiésemos alzar la Copa de la Salvación.

OH JESÚS

¡CUÁNTO NOS AMAS!