TRES VIDAS,

TRES HOMBRES

Y TRES PARTES 

Segunda Parte 

Tradicionalmente se ha enseñado que el hombre es un ser tripartito y está compuesto de tres partes: espíritu, alma y cuerpo. Dentro del alma se encuentra la voluntad (yo quiero/decido), la mente (yo pienso/razono) y las emociones (yo siento/deseo), dentro del espíritu se encuentra la conciencia, la intuición y la comunión y dentro del cuerpo se encuentra los 5 sentidos.

“Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.”
Mateo 26:41

“Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.”
Lucas 1:46 y 47

“Entonces ¿qué? Oraré con el espíritu, pero también oraré con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero también cantaré con el entendimiento.”
I Corintios 14:15

“La manera de pensar de la carne es muerte, mas la manera de pensar del espíritu es vida y paz”
Romanos 8:6

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”
Gálatas 2:20

“. . . que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente . . .”
Efesios 4:23

“porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”
Filipenses 2:13

Quién está hablando cuando decimos . . .

Siento mucho calor . . . Lo que el cuerpo siente . . . Hay una parte en el cuerpo que siente, que piensa, que decide.

Me siento despreciado, me siento herido . . . Lo que el alma siente . . . Hay una parte en el alma que siente, que piensa, que decide.

Siento la Presencia de Dios, siento el amor de Dios, la paz de Dios . . . Lo que el espíritu siente . . . Hay una parte en el espíritu que siente, que piensa, que decide.

Hay 3 tipos de personas (no hablo de cristianos):

- Los espiritualistas: Lo que hablan de Dios, de la religión, del más allá, del mundo espiritual, de los ángeles, etc etc No se preocupan de las cosas del mundo. Son muy conscientes de su espíritu. Son los místicos, espiritualistas . . .

- Los mentales: Son las personas intelectuales, se preocupan de desarrollar su intelecto. Son muy conscientes de su alma. Son los pensadores, intelectuales, filósofos . . .

- Los corporales: Todo lo que hacen es por el placer físico, se preocupan de la comida, de sus cuerpos, de la ropa, del sexo, de vivir bien. Son muy conscientes de su cuerpo. Son los materialistas, mundanos . . .

El ser humano es un ser muy complejo con un gran conflicto en su interior. Pablo tenía un conflicto entre el espíritu, alma y cuerpo.

“Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.”
Romanos 7:14- 23

Siempre decíamos que hay una batalla en nuestra mente, pero ahora vemos que hay una batalla en nuestro interior con tres frentes, hay un triple conflicto, hay tres tipos de deseos, tres tipos de pensamientos y tres tipos de voluntades.

Por eso, Pablo dice:

“¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?”
Romanos 7:24

Solamente a través de Yeshua podemos tener la victoria en esta batalla. Pablo afirma:

“Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.” Romanos 7:25

El capítulo 7 tuvo que terminar en el versículo 2 del capítulo 8.

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.”
Romanos 8:1 y 2

El cuerpo quiere conquistar el alma, para que el cuerpo con el alma puedan debilitar el espíritu y puedan someterle. Por eso, cuando Yeshua viene a nuestra vida, mora en nuestro espíritu para poder fortalecerlo, cuando nuestro espíritu está fuerte podemos conquistar el alma y el cuerpo. Yeshua nos ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

“Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.”
Romanos 8:10 y 11

¿Cómo ganar en este conflicto?

El mal entró en el universo porque se produjo una separación con Dios. El corazón de un ángel perfecto se separó de Dios. La oscuridad y el mal surgen cuando nos separamos de Dios. Toda la bondad que experimentamos es porque Dios es bueno y estamos unidos a Él. Por eso, Yeshua mismo dijo que “Sólo Dios es bueno” y como solamente Dios es bueno, solamente de Él puede surgir la bondad, por tanto, si nosotros podemos llegar a ser buenos es porque estamos unidos a Él y estamos recibiendo su amor, su vida, su bondad, su luz y su bendición.

¿Cómo podemos producir fruto? Según Yeshua, producimos fruto cuando estamos unidos a la Vid, cuando estamos unidos a Yeshua.

“Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Juan 15:4

Si nos separamos de la fuente, no solamente no producimos fruto, el mal surge en nuestras vidas. Por eso, Yeshua nos dice que sin su presencia NADA podemos hacer, necesitamos estar unidos a Él en todo momento. La separación con Dios produce oscuridad y maldad.

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.”
Juan 15:5

Cuando Dios dijo en Génesis “Sea la luz”, Dios desato su luz, su amor y su vida sobre esta parte del universo que había sufrido una guerra cósmica y que había permanecido en tinieblas durante mucho tiempo. La luz de Dios encendió el sol y las estrellas iluminando los planetas y la tierra . . . por eso, cuando estamos unidos a Dios disfrutamos de su luz, de su vida, de su amor, de su bondad, de su bendición . . . en Él está la vida, la luz, el amor, la bondad . . . solamente unidos a Él podremos dar fruto y vencer el conflicto interno . . . Su vida, su luz, su amor fluyendo en nuestro interior, traerán fortaleza a nuestro espíritu, renovación a nuestra alma y vida a nuestro cuerpo.

 

LA PRIMERA PARTE ESTÁ AQUÍ